Coronavirus en la Argentina: crece la demanda de cascos de ventilación no invasiva para reducir el uso de terapias intensivas

Fabiola Czubaj
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En la lucha contra la pandemia de coronavirus, el casco de ventilación puede utilizarse en más de un paciente; su costo oscila entre los $80.000 y los $100.000
Mauro Alfieri

La segunda ola activó en el sistema sanitario la demanda de cascos para soporte respiratorio no invasivo de los pacientes con Covid-19 y ante el crecimiento acelerado de la ocupación de camas de terapia intensiva. Solo en las últimas cuatro semanas, justo después de que la curva de contagios empezara a subir abruptamente, la empresa que los comercializa distribuyó 200 unidades. Ya son 2500 las distribuidas a hospitales y sanatorios del país desde la primera ola.

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En ese momento, su uso combinado con máscaras y cánulas nasales en el tratamiento escalonado de los pacientes con daño pulmonar por Covid-19 logró reducir en un hospital porteño las derivaciones y el tiempo de internación en terapia intensiva, además de las secuelas asociadas con los tratamientos invasivos y los medicamentos para los cuidados más complejos.

Esa experiencia en la Unidad de Soporte Ventilatorio No Invasivo (Usovni) del Hospital Fernández, del barrio de Palermo, se fue extendiendo entre los profesionales a medida que la primera ola el año pasado iba poniendo al límite las terapias intensivas en las provincias.

Desde entonces, unos 9000 pacientes recibieron tratamiento con ese dispositivo en por lo menos 500 hospitales y sanatorios, de acuerdo con los resultados que esos centros compartieron con Ecleris, la firma que los arma en su planta de Villa Martelli (la mitad de los componentes son importados, como el filtro que impide la contaminación del ambiente con el aire que exhala un paciente con Covid-19 y la válvula para aumentar la presión de oxigenación de los pulmones).

Esos datos indican que en esos centros se redujo entre un 50 y 70% la necesidad de intubar a los pacientes y, por lo tanto, de poder reservar las camas de terapia solo para aquellos pacientes que por su condición no responden al manejo respiratorio no invasivo.

“Para la ventilación no invasiva hay básicamente dos tecnologías disponibles: las cánulas nasales de alto flujo (para administrar oxígeno) y el casco o helmet”, cuenta Marcos Ledesma, que es médico y uno de los dueños de la empresa que comercializa el producto. A diferencia del casco, las cánulas de alto flujo son de uso único y descartables. “Son muy buenas, pero hoy son difíciles de conseguir. Hay demoras de hasta 40 días en las entregas”, cuenta Ledesma.

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Con la administración de oxígeno, los pacientes se colocan boca abajo para mejorar la oxigenación en sangre
Gentileza Usovni


Con la administración de oxígeno, los pacientes se colocan boca abajo para mejorar la oxigenación en sangre (Gentileza Usovni/)

El casco, en cambio, se puede usar en más de un paciente. En los centros donde ya lo están utilizando, el promedio hasta ahora es 3,5 veces. Su costo es de entre 80.000 y 100.000 pesos y los compran los gobiernos provinciales o, como en la Provincia de Buenos Aires, se autoriza a que lo hagan directamente los hospitales. Hay una empresa de medicina prepaga que también adquirió unidades y algunas obras sociales para sus clínicas. Hay particulares que donaron unidades a hospitales en varias provincias.

“Los cascos son similares a una escafandra, transparentes, y permiten inyectar el oxígeno con una presión superior, lo que ayuda a los alvéolos pulmonares, que en muchos casos colapsan por el efecto de Covid-19 –explica Ledesma–. Además, evitan la dispersión del virus a través del aire espirado por el paciente, ya que cuentan con un filtro viral y bacteriológico. Con otros sistemas de oxigenación, esa aerosolización existe y es la causa de muchos casos de transmisión de la enfermedad a médicos y enfermeros.”

En la Ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Salud decidió en las últimas horas que por lo menos todos los hospitales del anillo “rojo” o de primera derivación de los pacientes con Covid-19 cuenten en esta segunda ola con una Usovni como la que dirige Guillermo Montiel en el Hospital Fernández desde el año pasado. Son los hospitales Argerich, donde se hoy se estaba terminando de poner en marcha la unidad, Santojanni y Muñiz, con otros más, como el Tornú, de derivación secundaria, que ya abrió su Usovni.

“La decisión es fuerte. Desde el ministerio se va a impulsar que la mayor cantidad de hospitales de la ciudad, sobre todo los del anillo rojo, tengan ventilación no invasiva disponible para el tratamiento de los pacientes con Covid-19”, sostiene Montiel, que está colaborando en esas aperturas.

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Tras la experiencia ganada el año pasado, la Usovni del Fernández creció de 7 a 23 camas y ahora ocupa todo el primer piso del hospital y empezó a hacer el triage de los pacientes con neumonía Covid-19 que antes se hacía en el área de Emergentología.