Coronavirus ahuyenta a manifestantes de emblemática plaza de protestas en Chile

Por Natalia A. Ramos Miranda y Fabian Cambero

Por Natalia A. Ramos Miranda y Fabian Cambero

SANTIAGO, 20 mar (Reuters) - Durante los últimos cinco meses, la Plaza Italia se convirtió cada viernes en el bastión capitalino de las protestas sociales que estallaron en Chile pidiendo mejores pensiones, salud, educación, entre otro reclamos.

Pero el viernes, la glorieta lucía poco concurrida mientras los habitantes de Santiago abandonan las calles por el temor a ser contagiados del coronavirus, que ya afecta a más de 400 personas en el país.

"Sabíamos que vendría menos gente pero igual estamos aquí resistiendo", dijo José Miguel, un manifestante de 37 años bajo el monumento de la plaza, quien protestaba junto con un pequeño grupo de jóvenes, algunos con mascarillas médicas y otros con el rostro cubierto con capuchas.

En las calles cercanas se apostaban menos cuadrillas policiales de las habituales mientras el tránsito fluía con normalidad en torno al usualmente convulsionado sector.

Durante los primeros días de marzo, las manifestaciones retomaron su fuerza en la plaza luego de las vacaciones de verano, dejando violentos choques con la policía.

Pero con el rápido aumento en los casos de coronavirus y aunque las autoridades han descartado hasta el momento decretar una cuarentena general, se han ido cerrando colegios, universidades, centros comerciales, restaurantes y cines, dejando las calles cada vez más vacías.

"No sé si el coronavirus acabó con las protestas pero definitivamente esto es una cosa de resguardar la vida. Apoyamos la causa pero primero hay que estar vivos y después seguimos tratando de cambiar el mundo", dijo Enrique Cruz, quien tiene una venta de bebidas y golosinas cerca de la plaza.

Los constantes llamados a protestas en redes sociales han sido sustituidos de a poco por mensajes de prevención de contagio del COVID-19 e imágenes graciosas en torno a la epidemia.

Las protestas, detonadas inicialmente por un alza en el precio del transporte, han dejado al menos 31 muertos, miles de detenidos y cuantiosos daños materiales.


(Por Natalia Ramos y Fabián Andrés Cambero. Editado por Rodrigo Charme)