Coronavirus. Advierten un "Infierno Covid" en EE.UU. si no se redoblan los esfuerzos de la población

LA NACION
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WASHINGTON.- Los expertos en salud pública están haciendo sonar la alarma sobre la trayectoria de la pandemia en Estados Unidos a medida que el coronavirus se propaga por todo el país y los funcionarios reflexionan en voz alta sobre la posibilidad de nuevos cierres.

Los expertos utilizan expresiones diferentes sobre la urgencia: el exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Tom Frieden, dijo que el país atraviesa una "época peligrosa". El corresponsal médico de CNN, Sanjay Gupta, calificó la crisis como un "desastre humanitario". Y el epidemiólogo Michael Osterholm, miembro del grupo de trabajo sobre el coronavirus de Joe Biden, describió la situación como un "Infierno Covid".

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Sus advertencias se producen en medio de una fatiga generalizada con las restricciones, incluso cuando el virus no terminó de causar estragos en el país. Aunque varios estados implementaron nuevas medidas de mitigación esta semana, muchas personas bajaron la guardia o, en algunos casos, se comprometieron a ignorar las reglas.

El promedio de casos de siete días alcanzó niveles máximos en 23 estados, desde Nevada hasta Maryland. Y catorce estados, principalmente en el Medio Oeste, reportaron el jueves un número récord de hospitalizaciones.

"Nuestros hospitales están llenos", dijo en una entrevista Megan Ranney, profesora de medicina de emergencia en la Universidad de Brown. "Nuestros trabajadores se están enfermando. Y simplemente abruma al sistema".

El rápido aumento de las hospitalizaciones podría presagiar un largo período de aumento de las muertes, dijo Scott Gottlieb, ex director de la Administración de Alimentos y Medicamentos. Aunque las mejoras en la atención llevaron la tasa de mortalidad por debajo del 1%, 1549 personas murieron a causa del virus el miércoles, la cifra más alta desde abril.

Frieden tuiteó que Estados Unidos ha entrado en "la fase exponencial" de propagación del virus y que la situación empeorará significativamente antes de mejorar. Pero enfatizó que las decisiones políticas tienen un impacto y tirar la toalla es la solución incorrecta.

Las decisiones individuales también marcan la diferencia, dijo Gottlieb, especialmente cuando la gente se prepara para viajar y visitar a familiares para el Día de Acción de Gracias. La transmisión del virus sigue de cerca el movimiento de la gente en sus comunidades.

"Si la gente en general solo va a la tienda una vez menos a la semana, podría reducir sustancialmente la propagación", dijo Gottlieb.

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La falta de ese tipo de autosacrificio es un factor que, según Ranney, contribuye al aumento del virus en una medida mucho mayor que en la primavera. Las nuevas reglas de los gobiernos locales y estatales, como los toques de queda, han sido relativamente leves en comparación con los cierres generalizados de marzo y abril.

La probabilidad de que haya una vacuna fácilmente disponible el año próximo es la luz al final del túnel. Pero mientras tanto, Ranney dijo que la gente debe luchar contra el impulso de fingir que la vida es normal y, en cambio, buscar formas de socializar de manera más segura: al aire libre, a distancia y con barbijos.

"Viene una vacuna. Esto no es para siempre", dijo. "Pero ahora mismo, tenemos que detener esta cadena de transmisión".

The Washington Post