Corea del Norte reforma poco a poco su economía, aunque no quiera reconocerlo

Sebastien BERGER
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El ejército, que utiliza un tercio del petróleo importado, tiene reservas que le permitirían aguantar al menos "un año con un consumo clásico en tiempo de paz", según un informe del Instituto Nautilus

El ejército, que utiliza un tercio del petróleo importado, tiene reservas que le permitirían aguantar al menos "un año con un consumo clásico en tiempo de paz", según un informe del Instituto Nautilus (AFP/Archivos | Ed Jones)

En las callejuelas de Pyongyang empiezan a verse vendedores de verduras e incluso de Coca-Cola mientras en las tiendas oficiales se cambia moneda al precio del mercado negro, signos de un cambio gradual de la economía del país que las autoridades no quieren reconocer.

Oficialmente, Corea del Norte niega estar aplicando reformas económicas y en teoría sigue el llamado 'Juche', también conocido como 'autosuficiencia', un sistema filosófico creado por el fundador del régimen, el comunista Kim Il-sung, del que este fin de semana se celebra el 105 aniversario del nacimiento.

Pero bajo el mando de su nieto Kim Jong-un -la tercera generación de la dinastía- la economía está cambiando lentamente, estiman lo analistas.

Corea del Norte había llegado a ser más próspera que Corea del Sur, pero décadas de mala gestión han llevado al país a la hambruna y a la escasez mientras que su vecino del sur ya forma parte de la OCDE, que reúne a los países más desarrollados del mundo.

La capital, Pyongyang, sigue sin tener un sólo cartel comercial y sus largas avenidas están llenas de propaganda con soldados heroicos o sufridos trabajadores y eslóganes como "Sigamos las decisiones del Séptimo Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea".

"Somos un país socialista y seguimos nuestros principios económicos socialistas", afirma Ri Sun-chol, jefe del instituto de investigación económica de la Academia Nacional de Ciencias. "No estamos aplicando reformas para adoptar la economía de mercado", asegura.

Sin embargo, una serie de decisiones de Kim Jong-un están llevando al país hacia esa dirección, según diplomáticos y analistas.

Muchas de las cooperativas agrícolas han sido desmanteladas 'de facto' y su gestión se ha distribuido entre las familias, llamadas 'unidades de trabajo familiar', lo que ha permitido aumentar la producción de alimentos.

Por otra parte, los responsables de las fábricas tienen ahora cierta libertad para buscar proveedores y clientes por su cuenta, siempre dentro del llamado Sistema Socialista de Gestión Corporativa Responsable.

Es el caso de la planta de alimentación Song Do Won General Foodstuffs Factory, en Wonsan. En paralelo a la producción que sigue las instrucciones del Gobierno, "también tenemos una red comercial de vendedores que usamos para obtener nuestros propios contratos", reconoce Kwon Yong-chol, el ingeniero jefe.

- No interferir en el sector privado -

Según los observadores, los responsables comunistas tienen instrucciones de no interferir con los negocios del sector privado, que podrían representar hasta un 25% del producto interior bruto del país.

Sin embargo, se trata de cifras muy aproximadas porque el régimen no publica estadísticas, hasta el punto de que el año pasado los expertos en el país no lograron saber si la economía creció o se contrajo.

"Siempre sigo el principio de no confiar en ningún dato sobre la economía de Corea del Norte que tenga una décima al lado", dice Marcus Noland, director de estudios del Instituto Peterson para la Economía Internacional, con sede en Washington.

Los cambios son similares a los primeros pasos de la reforma económica china en los años 80, bajo la dirección de Deng Xiaoping, que abrieron la vía al 'boom' económico posterior.

China, el único aliado del régimen comunista, sancionado internacionalmente por su programa de misiles balísticos, le incita a seguir su ejemplo, pero el año pasado Kim Jong-un calificó las reformas de "viento asqueroso de libertad burguesa" en un discurso ante el Congreso.

Según Andrei Lankov, director de NK News y profesor de la universidad Kookmin de Seúl, "es evidente que están copiando a China, porque China fue un gran éxito".

"Nunca admitirán que están aprendiendo de alguien", asegura a la AFP, pero Kim Jong-un "entiende muy bien" que la economía de mercado ha producido un crecimiento espectacular en muchos países del este de Asia en los últimos años.

Al mismo tiempo, el régimen no quiere reconocerlo. "Mientras esta actividad [económica] siga siendo técnicamente ilegal y en muchos casos pasible de pena de muerte, el régimen siempre puede echarse atrás si así lo estima", dice Marcus Noland.

Al contrario, poner en marcha reformas oficiales "pondría al Estado en un terreno resbaladizo que erosionaría su diferencia fundamental con Corea del Sur y la 'raison d'être' del régimen estaría en cuestión", añade.