Coquito, la bebida navideña puertorriqueña, ahora congelada

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Christine Berrios con su madre Pura, quien, junto con su esposo Peter, abrió la heladería Torico después de administrar durante algunos años una pequeña tienda de embutidos, en Jersey City, Nueva Jersey, el 10 de diciembre de 2021. Estilista de alimentos: Simon Andrews. (David Malosh/The New York Times).
Christine Berrios con su madre Pura, quien, junto con su esposo Peter, abrió la heladería Torico después de administrar durante algunos años una pequeña tienda de embutidos, en Jersey City, Nueva Jersey, el 10 de diciembre de 2021. Estilista de alimentos: Simon Andrews. (David Malosh/The New York Times).

“No saben lo afortunados que son”, comentó Christine Berrios al referirse a sus dos hijos mientras acompañaba a su hijo Noah a la pequeña cocina para preparar de Torico, la heladería que tiene su familia en el centro de Jersey City, Nueva Jersey.

Noah, de 5 años, había estado preparando panqueques en el piso de arriba con su abuela, Pura Berrios, y bajó a la planta baja para pedirle a su madre chispas de chocolate. Ella le dio una tacita medidora de plástico a medio llenar con pedacitos de chocolate de leche y lo volvió a mandar hacia arriba.

“Casi siempre baja a buscar helado”, comentó Christine Berrios mientras lo observaba subir a brincos la escalera.

Este es un sábado común y corriente en la heladería Torico, que es un negocio, pero da la sensación de ser una casa, puesto que, en casi todos los rincones, hay fotografías que dan fe de los más de 50 años que tiene la familia en ese local. De hecho, desde 1970, cuando ella y su marido, Peter, compraron el edificio, Pura Berrios y su familia han vivido por temporadas en la parte de arriba.

En 1968, Peter y Pura Berrios habían tenido una pequeña tienda de embutidos durante algunos años en la misma cuadra en la que estaba una tienda departamental Woolworth, cuando Pura se embarazó de su primera hija, Denise. Pura Berrios comenzó a añorar los sabores de su natal Puerto Rico, sobre todo el coquito, una bebida navideña hecha con coco, especias que brindan calor, como clavo y pimienta gorda, y casi siempre con un chorrito (o dos) de ron puertorriqueño.

Peter Berrios, quien también creció en Puerto Rico, elaboró para ella una especie de sorbete de coquito (sin alcohol), abriendo cocos frescos y triturando su carne para luego colocar la mezcla en una pequeña máquina para hacer helados que funcionaba con una manivela. El resultado fue una textura suave y cremosa con un sabor que evocaba al del coquito que Pura tanto añoraba.

“Empecé a dárselo a probar a los clientes y luego ya querían comprarlo, así que comenzamos a venderlo”, explicó Pura Berrios.

Bolas del helado sabor coquito de la heladería Torico en Jersey City, Nueva Jersey, el 10 de diciembre de 2021. Estilista de alimentos: Simon Andrews. (David Malosh/The New York Times).
Bolas del helado sabor coquito de la heladería Torico en Jersey City, Nueva Jersey, el 10 de diciembre de 2021. Estilista de alimentos: Simon Andrews. (David Malosh/The New York Times).

La gente empezó a hacer fila en la calle Erie para comprar las bolas pequeñas a 5 centavos, las medianas a 10 o las grandes a 15. Peter Berrios ideó algunos otros sabores y, al final, la pareja convirtió su tienda de embutidos en una heladería. La llamaron Tropical Delight y después le cambiaron el nombre a Torico, una forma de decir “todo rico”.

“Una vez que empezamos a vender helado, ya no hubo retorno”, comentó Pura Berrios.

Luego de 53 años, en la misma fachada compacta y bella ubicada a unas cuantas cuadras del río Hudson, Torico vende al año cerca de 58.000 litros de helado de sabores inspirados en frutas tropicales, como mango y tamarindo, y en los clásicos predilectos como panqué y crema de cacahuate con plátano.

Durante los meses de verano, la fila de clientes que van a comprar bolas o medios litros de helado después de comer a menudo abarca toda la cuadra. Pero incluso ese sábado reciente, pese al frío otoñal, las ventas en Torico iban viento en popa. Al paso de las horas y conforme la tarde se convertía en noche, había en el local un flujo constante de clientes (entre ellos un señor con su hijo que quería una golosina al salir de la sesión de karate y una pareja que se llevó un pastel de helado para celebrar un cumpleaños).

Hasta el alcalde de Jersey City, Steven Fulop, es cliente habitual. “Estamos muy orgullosos de ser el hogar del mejor helado de Nueva Jersey”, escribió en un correero electrónico, “y más allá de la calidad del producto, la historia de Peter y Pura habla de los valores y el trabajo arduo que, durante décadas, ha encarnado la comunidad de Jersey City”.

“En verdad es lindo ver que los clientes que venían desde pequeños traigan a sus hijos”, comentó Christine Berrios. Después de graduarse de la Universidad Rutgers con especialidad en psicología y subespecialidad en mercadotecnia, en 2008, se integró al negocio familiar como gerente de operaciones, transcribió todas las recetas de su padre y optimizó el negocio. “Que te pasen la estafeta es lo más gratificante que hay”.

El próximo año, Torico abrirá un segundo local en el barrio de Bergen-Lafayette en Jersey City, con una planta de producción más grande que les ayudará a expandir el negocio e incluir envíos y ventas a otros distribuidores y clientes de restaurantes. “Hemos sobrevivido porque siempre hemos invertido cuando estamos listos”, explicó Pura.

Steven Edward Berrios, el nieto de Pura Berrios y sobrino de Christine, quien ahora trabaja como gerente de producción para la empresa después de servir con el Cuerpo de Marines de Estados Unidos, estuvo de acuerdo. “El nuevo espacio es para que el negocio y el equipo crezcan”, afirmó. “Para poder vender más y crecer sin perder los pequeños detalles”.

No obstante, la familia sigue estando comprometida con el amor y el cuidado que fueron su inspiración en un principio. Todos los meses de diciembre, el sabor especial de Torico es el coquito navideño de Pete, un guiño al helado que Peter Berrios creó para su esposa en 1968. (Aunque los Berrios prefieren que la receta se quede en la familia, Krysten Chambrot, editora de The New York Times Cooking, desarrolló una versión inspirada en el helado que venden en Torico). Después de todos estos años, la versión actual sigue teniendo la misma textura cremosa, el sabor inconfundible del coco y las especias calientes del helado original.

Este será el primer año en que no estará el patriarca de Torico por quien toma su nombre ese sabor. Peter Berrios falleció en junio, pero su familia volvió a poner su calceta navideña detrás del mostrador, como lo hace todos los años, un testimonio de su presencia que todavía se siente en el negocio. “Tenemos muchísimos recuerdos”, comentó Pura Berrios mientras paseaba la vista por toda la heladería. “Aunque ya no esté aquí, él lo es todo”.

Receta: Helado de coquito

Por Krysten Chambrot

Rinde: 4 tazas

Tiempo total de preparación: 45 minutos, más la noche que tarda en enfriarse

Ingredientes:

1 lata (425 gramos) de crema de coco, de preferencia de Coco López

1 lata (425 gramos) de leche de coco sin endulzar

1/2 taza de crema espesa

4 cucharaditas de extracto de ron, y más al gusto

2 cucharadas de azúcar

3/4 de cucharadita de canela en polvo

Una pizca de sal

4 yemas grandes de huevo

Preparación:

1. Prepara tu máquina para hacer helados, si es necesario, congela el tazón que va dentro.

2. En un sartén mediano, puesto a temperatura media, mezcla la crema y la leche de coco, la crema espesa, el extracto de ron, el azúcar, la canela y la sal. Cocina durante cerca de 5 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que la crema de coco se derrita y todos los ingredientes se incorporen, pero asegúrate de que no hierva.

3. Mientras se cocina la mezcla de coco, coloca en un tazón pequeño las yemas de huevo, añade a las yemas 1/4 de taza de la mezcla de coco y bate rápida y vigorosamente. (Esto moderará, o aumentará, la temperatura de los huevos para que no se cuajen). Vierte la mezcla de las yemas en el sartén con el resto de la mezcla de coco y, de inmediato, comienza a batir a temperatura media. Continúa batiendo durante aproximadamente dos minutos hasta que se espese y adquiera un sabor intenso. Cuando introduces una cuchara en la crema, esta debe recubrir la parte posterior. Pasa el dedo por la cobertura; la veta deberá mantenerse durante tres segundos. Si lo deseas, añade más extracto de ron.

4. Coloca un colador de malla fina sobre un recipiente para guardar comida o un tazón con tapa en el cual quepa al menos un litro. Cuela la base del helado en el recipiente para atrapar cualquier trozo de huevo que se haya solidificado, tapa y refrigera toda la noche.

5. Prepara tu máquina de helados, añade la base del helado a su tazón y revuelve según las instrucciones del fabricante. Este deberá aumentar su volumen, tornarse espeso y cremoso y adquirir la consistencia de un helado suave. Sirve el helado recién salido de la máquina o, para obtener una textura mejor y más tradicional (como la de un helado de heladería), transfiere el helado batido a un recipiente para comida y congélalo de 4 a 5 horas más.

© 2021 The New York Times Company

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