Copa América. El día que Lionel Scaloni amargó a Brasil con un golazo que no sabe cómo hizo y que sorprendió hasta a los relatores

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Scaloni ya remató. Será un golazo frente a Brasil
Scaloni ya remató. Será un golazo frente a Brasil

“La verdad es que todavía no sé cómo hice el gol. Siempre intento esa jugada y trato de patear al arco con la parte interna del pie. Pero si digo que le pegué tres dedos nadie me va a creer. Pónganlo así: no sé cómo hice ese gol”.

La confesión de Lionel Scaloni no le baja el precio a su golazo. Que sirvió, hace 24 años, para romper el 0 a 0 con Brasil en las semifinales del Mundial Sub 20 disputado en 1997 en Malasia y que sorprendió hasta a los propios relatores del partido, que tardaron en gritar el tanto, creyendo que el balón había salido.

Aquel equipo dirigido por José Pekerman tenía la vara alta. Defendía el título conseguido dos años antes en Qatar. Y estuvo a la altura, con un fútbol de alto vuelo. Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Esteban Cambiasso, Walter Samuel, Fabián Cubero, Bernardo Romeo, Martín Perezlindo y tanto más. Un verdadero Dream Team juvenil que finalmente logró el bicampeonato.

El clásico sudamericano estaba complicado. El 0 a 0 parecía inamovible. Hasta que a los 35 minutos un gran pase en profundidad de Riquelme desde el mediocampo hacia el costado derecho fue recibido por Scaloni. El volante de Estudiantes de La Plata dominó el balón, llegó a la línea, se hamacó para adentro ante la marca de Adailton y antes de el cruce de Athirson sacó el remate. Inesperado. Con toda la potencia posible. Para que infle toda la red.

Quique Wollf, encargado del relato por TV, dudó unos segundos. “Sigue Scaloni, remató Scaloni, me gustóooooo”. Recién cuando vio el festejo argentino dijo “Goooool”. Porque por la fuerza que le dio el jugador surgido en las Inferiores de Newell’s al remate fue tal que la primera sensación fue que la pelota se había ido afuera.

Pero no. Fue un golazo. De Lionel Scaloni. El hombre que cuenta las horas para la gran final de América con Brasil, pero que ya sabe en carne propia lo que significa provocarle una amargura a los verdeamarelhos.

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