Copa América 2024 | Scaloni: el hombre que se quedó sin energías en el Maracaná y hoy vuelve recargado

El miércoles fue el último entrenamiento de la selección en el Kennesaw University de Atlanta: Scaloni volverá a conducir a Leo Messi, que juega sus últimas fichas
El miércoles fue el último entrenamiento de la selección en el Kennesaw University de Atlanta: Scaloni volverá a conducir a Leo Messi, que juega sus últimas fichas - Créditos: @Aníbal Greco

ATLANTA, (enviado especial).- Lionel Scaloni mide siempre sus gestos y sus palabras cuando está en público. No se apresura en las respuestas, más allá que las preguntas ronden los lugares comunes. Evita usar la respuesta fácil pero nunca, o casi nunca, saldrá de su boca una frase fuera de su libreto. Por eso aquella declaración que lanzó en noviembre pasado de forma sorpresiva en el Maracaná, tras la primera victoria en la historia de la selección en las eliminatorias frente al rival de toda la vida, haya causado tanto estupor.

La conferencia de prensa de Lionel Scaloni y Leandro Paredes en el día previo del debut de la Copa América
La conferencia de prensa de Lionel Scaloni y Leandro Paredes en el día previo del debut de la Copa América - Créditos: @Anibal Greco

“Necesito pensar mucho qué voy a hacer”, dijo, en alusión a que no sentía energías para seguir ganando ya que la vara estaba, a su criterio, demasiado alta. Poco menos de un año antes había llevado las riendas en la consagración del Mundial de Qatar y venía con el cartel de campeón continental después de casi tres décadas. Los motivos reales de esa intimación a los dirigentes fueron varios, desde temas económicos hasta manejos en la AFA con los que no estaba del todo de acuerdo.

Tardó menos de un mes Scaloni en recomponer su situación. Hubo clamor interno (de los campeones del mundo) y, obviamente, de afuera. Volvió a encontrarse con Claudio Tapia en el sorteo para la Copa América, la que comienza mañana aquí en Atlanta. Aclaró que cuando habló de “parar la pelota” lo hizo porque necesitaba un tiempo para reflexionar sobre lo que venía. “Son cosas importantes y hay que estar fuerte, bien y lúcido”, argumentó.

Entrenamiento de la Selección en el Kennesaw University State Fifth Third Bank Stadium, en la última práctica antes de enfrentar a Canadá
Entrenamiento de la Selección en el Kennesaw University State Fifth Third Bank Stadium, en la última práctica antes de enfrentar a Canadá - Créditos: @Aníbal Greco

Ese ADN que moldeó Scaloni en este equipo nace de su convicción. “Una cosa es seguir ganando, que es muy difícil. Lo que me preocupa es seguir compitiendo”, sostiene. Por eso no sorprendió que en los dos amistosos de preparación aquí en Estados Unidos, frente a Ecuador y Guatemala (un rival de escasa calidad técnica), sus dirigidos hayan salido con hambre de triunfo, como si se tratara de una final.

Por estos días en el caluroso pero amable sur estadounidense, el DT está terminando de moldear lo que será su nuevo desafío. En el centro de entrenamiento de la Universidad de Kennesaw siempre es el primero en bajar del micro. Observa paciente cómo el preparador físico, Luis Martin, inicia los movimientos con los jugadores. Aimar, Ayala y Samuel, sus tres laderos inseparables, reparten indicaciones sobre el césped. Scaloni observa. Siempre medido, como un león en busca de su próxima presa.

El día previo al debut de este nuevo desafío fue el turno de la conferencia de prensa. En la sala colmada de periodistas, al DT se lo notaba entero. Recargado de energías.

Toma agua al finalizar cada frase que contesta. Siempre el mismo ritual, como cuando está al borde del campo de juego: desenrosca la tapia de la botella, bebe un sorbo, vuelve a enroscar. Sigue su frase, pero sin salirse de sus carriles.

Copa América 2024
Entrenamiento de la selección Argentina en Atlanta el día previo al debut frente a Canadá; Scaloni le da indicaciones a Leo Messi
Copa América 2024 Entrenamiento de la selección Argentina en Atlanta el día previo al debut frente a Canadá; Scaloni le da indicaciones a Leo Messi - Créditos: @Anibal Greco

Cualquiera que hubiera conocido a ese chico extrovertido y hasta un poco sobrador que llegó de Pujato para jugar en las inferiores de Newell’s, nunca hubiera apostado que los años iban a transformarlo en este técnico de élite: armador de un grupo exitoso, conductor del mejor jugador del mundo, campeón. Él nunca perdió las ganas de competir. Como cuando debutó en la primera, a mediados de los 90 con tan solo 17 años en un 0-3 de visitante de San Lorenzo, y no le temblaban las piernas para encarar a un experimentado Oscar Ruggeri.

Las imágenes, repetidas una y otra vez, de su festejo contenido tras el penal de Gonzalo Montiel en la noche consagratoria de Lusail, mostraron su mesura, también en la cima del éxito.

“No es un adiós ni otra cosa, pero necesito pensar porque la vara está muy alta y es complicado seguir ganando”, descerrajó en la rueda de prensa del Maracaná. “Esta selección necesita un entrenador que tenga todas las energías posibles y que esté bien”, dijo también.

Sus energías se completaron en estos meses. Por eso, ahora del debut, dijo sentirse “con las mismas ganas de siempre. Como si fuera la primera vez”.

“Contamos con ideas y fuerzas renovadas. Queremos darle a la gente lo que la gente quiere ver, que es a estos muchachos jugar. Siendo la Argentina, la mentalidad es la misma de siempre. No cambia. Lo que perdura es la sensación de ansiedad y nerviosismo. Es nuestra manera de afrontar estas cosas. No conocemos otra. Así va a ser”, sostuvo.