La COP27 alcanza su ecuador dividida sobre la financiación de la acción climática

La COP27 arrancó este lunes su semana decisiva de negociaciones con una división persistente entre los países ricos, responsables históricos del calentamiento global, y los países en desarrollo, que reclaman más dinero para afrontar los estragos del cambio climático.

Las casi 200 delegaciones reunidas en el balneario egipcio de Sharm el Sheij están debatiendo la creación de un fondo específico en el que los países más ricos pagarían para cubrir los daños y pérdidas sufridos por los países pobres, más vulnerables al cambio climático.

Las partes tienen hasta 2024 para crear eventualmente ese nuevo mecanismo financiero.

"Queda mucho trabajo por delante si queremos obtener resultados significativos. Hay que cambiar de velocidad", pidió el lunes Sameh Shukri, jefe de la diplomacia egipcia y presidente en ejercicio de la COP, al hacer un balance de las negociaciones globales.

Shukri anunció una intensificación de las conversaciones para intentar dejar "pocos temas abiertos" el miércoles por la noche, y entrar en la recta final. La COP27 se cierra oficialmente el viernes 18.

- No abandonar el combate -

John Kerry, el enviado especial de Estados Unidos para el clima, dejó claro que su país, el segundo mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero, no aceptará una "estructura legal" que sea sinónimo de "compensaciones" por el cambio climático.

Ese concepto hace temer a los países ricos denuncias futuras de los países pobres ante la justicia.

"¿Es la buena solución crear un mecanismo específico? Pensamos que no es el caso", declaró a AFP una fuente europea, que prefiere fortalecer los mecanismos ya existentes.

Sin embargo, el empeño de los países en desarrollo no es menor.

"No abandonamos el combate, hay que empujar y empujar más fuerte", declaró Henry Kokofu, negociador de Ghana, en nombre del Climate Vulnerable Forum, que aglutina a casi 60 países.

Colombia está igualmente defendiendo que se le condone deuda a los países en desarrollo, a fin de darles espacio fiscal para su acción climática.

Aparte de la cuestión de daños y pérdidas, las naciones en desarrollo denuncian que los países más industrializados han incumplido su promesa de entregarles cada año 100.000 millones de dólares para ayudarlos a adaptarse a los efectos del cambio climático y recortar sus emisiones.

La presidencia alemana del G7 y unos 60 países vulnerables lanzaron el lunes en la COP27 un "Escudo Global" para luchar contra los efectos del calentamiento, que por el momento ha recaudado unos 215 millones de dólares y tendrá a Costa Rica entre sus primeros beneficiarios.

- Lula, el esperado -

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, muy esperado tras el período Bolsonaro, hará acto de presencia el miércoles y jueves.

Tiene previstos al menos cuatro actos públicos durante esos días, para demostrar, según su ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, presente en Sharm el Sheij, que "Brasil recobra el protagonismo ambiental en el espacio multilateral".

- La excepción mexicana -

En la anterior conferencia de la ONU sobre el cambio climático, hace un año en Glasgow, los países se comprometieron a mantener el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París de 2015: contener el alza de la temperatura en 1,5 ºC a final de siglo respecto a la era preindustrial.

Ese compromiso pasaba por aumentar los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero antes de la cita en Egipto.

Pero desde entonces apenas una treintena de países lo hicieron, cuando el planeta va camino de conocer un calentamiento de al menos 2,4 ºC, según la ONU.

En esta primera semana no hubo anuncios en ese sentido, con la excepción notable de México, que aumentó de un 22 a un 35% su objetivo de reducción de emisiones de aquí a 2030.

"Cada uno parece estar ahora esperando a los demás, y considera que ya ha hecho su parte", comentó Pierre Canet, de la oenegé WWF.

Según varios observadores, China, el mayor emisor mundial, y Arabia Saudita, potencia petrolera, han manifestado de nuevo sus reticencias a que la declaración final mantenga el objetivo de +1,5°C, e insisten en que se privilegie el objetivo principal del Acuerdo de París de contener el calentamiento global "claramente por debajo de +2 ºC".

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