COP26: El mundo intentará impedir de nuevo el desastre climático

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Por Ilze Filks

GLASGOW, 31 oct (Reuters) - La cumbre COP26 de Naciones Unidas, que comienza esta semana en Glasgow, ha sido anunciada como una oportunidad decisiva para salvar al planeta de los efectos más calamitosos del cambio climático.

Con un retraso de un año por la pandemia del COVID-19, la COP26 tiene como objetivo mantener vivo el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales, el límite que los científicos dicen que evitaría sus consecuencias más destructivas.

"Debemos salir de Glasgow diciendo con credibilidad que hemos mantenido vivo el 1,5", dijo el domingo Alok Sharma, presidente de la COP26, cuando los delegados comenzaron a llegar a la ciudad escocesa.

"Ya estamos en un calentamiento global de 1,1 grados por encima de los niveles preindustriales", dijo a Sky News. "Con 1,5 habrá países en el mundo que estarán bajo el agua, y es por eso que necesitamos llegar a un acuerdo aquí sobre cómo abordar el cambio climático durante la próxima década".

Alcanzar el objetivo de 1,5°C, acordado en París con mucha fanfarria en 2015, requerirá un aumento del impulso político y el esfuerzo diplomático para compensar la acción insuficiente y las promesas vacías que han caracterizado gran parte de la política climática global.

La conferencia debe asegurar compromisos más ambiciosos para reducir aún más las emisiones, bloquear miles de millones en financiamiento climático y finalizar las reglas para implementar el Acuerdo de París con el consentimiento de los casi 200 países que lo firmaron.

No obstante, queda mucho trabajo por hacer.

En una cumbre en Roma, los líderes del Grupo de las 20 principales economías acordaron el domingo una declaración final que insta a acciones "significativas y efectivas" para limitar el calentamiento global a 1,5°C, aunque con escasos compromisos concretos.

Las promesas existentes para reducir las emisiones provocarían un aumento en la temperatura promedio del planeta de 2,7°C este siglo, lo que según la ONU sobrecargaría la destrucción que ya está causando el cambio climático al intensificar las tormentas, exponer a más personas a un calor mortal e inundaciones, matar los arrecifes de coral y destruir hábitats naturales.

LA SOMBRA DEL COVID-19

Además del desafiante telón de fondo geopolítico, una crisis energética global ha llevado a China a recurrir al carbón altamente contaminante para evitar la escasez de energía, mientras Europa busca de más gas, otro combustible fósil.

Al final, las negociaciones se reducirán a cuestiones de equidad y confianza entre los países ricos, cuyas emisiones de gases de efecto invernadero causan el cambio climático, y los países pobres, a los que se pedirá que descarbonicen sus economías con un apoyo financiero insuficiente.

El COVID-19 ha exacerbado la división entre ricos y pobres. La falta de vacunas y las restricciones de viaje hacen que algunos representantes de los países más pobres no puedan asistir a la reunión.

Otros obstáculos -por ejemplo, las elevadísimas tarifas hoteleras en Glasgow- han avivado la preocupación de que haya una infrarrepresentación de los grupos de la sociedad civil de las naciones más pobres, que son los que corren un mayor riesgo por el calentamiento global.

El COVID-19 hará que la conferencia climática sea diferente de cualquier otra, mientras 25.000 delegados de gobiernos, empresas, sociedad civil, pueblos indígenas y los medios de comunicación llenarán el cavernoso Scottish Event Campus de Glasgow.

Todos deberán usar mascarillas, distanciarse socialmente y producir una prueba de COVID-19 negativa para ingresar cada día, lo que significa que quedan descartados los grupos de negociadores que cerraron acuerdos a última hora en encuentros climáticos pasados.

Los líderes mundiales inaugurarán la COP26 el lunes con dos días de discursos que podrían incluir algunas nuevas promesas de reducción de emisiones, antes de que los negociadores técnicos se pongan manos a la obra sobre las reglas del acuerdo de París. Es probable que se llegue a un acuerdo horas o días después de la fecha de finalización del evento el 12 de noviembre.

En el exterior, se espera que decenas de miles de manifestantes salgan a las calles para exigir una acción climática urgente.

Evaluar el progreso será complejo. A diferencia de cumbres climáticas pasadas, el evento no entregará un nuevo tratado o una gran "victoria", sino que buscará asegurar victorias más pequeñas pero vitales en compromisos de reducción de emisiones, financiamiento climático e inversión.

(Reporte de Kate Abnett en Bruselas, Valerie Volcovici en Washington y Mark John en Londres; reporte adicional de Nina Chestney y William Schomberg en Londres; editado en español por Carlos Serrano)

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