Conversaciones climáticas se prolongan en Qatar

DOHA, Qatar (AP) — Los delegados de casi 200 países trabajaron hasta horas de la madrugada para salvar un acuerdo en las conversaciones sobre cambio climático, mientras que los esfuerzos para salvar las diferencias sobre financiamiento para naciones pobres y la exigencia de acciones más audaces por parte de naciones ricas sobre las emisiones tuvieron poco efecto.

La conferencia de dos semanas de Naciones Unidas en Doha, capital de Qatar, no estaba diseñada para generar un acuerdo climático mundial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el cual ha sido postergado para el 2015. Pero incluso la meta modesta de extender el Protocolo de Kioto y sentar las bases para un acuerdo en 2015 sólo sirvió para reiniciar disputas entre países ricos y pobres que han obstaculizado las conversaciones durante décadas.

Y con las negociaciones a punto de fracasar, los activistas dijeron que perdían la esperanza de que algún acuerdo incluyera medidas drásticas para proteger al planeta de los efectos del calentamiento global.

"El acuerdo en Doha es una receta para el desastre. El acuerdo en Doha es un féretro para el planeta", dijo Michael Dorsey, profesor de la Universidad de Wesleyan en Connecticut, al hablar por fuera de las negociaciones. "Veremos el fracaso para fijar objetivos de emisiones suficientemente altos. Veremos el fracaso para movilizar recursos críticos a países al margen del mundo desarrollado que necesitan ayuda desesperadamente para salir adelante del despliegue de la catástrofe climática que atenta contra el planeta".

Los negociadores tenían problemas para llegar a acuerdos aún en puntos más modestos, inclusive en la manera de reunir el dinero para ayudar a los países de menores recursos para costear los gastos del calentamiento global, y concluir la extensión de un tratado ya existente que sólo cubre 15% de las emisiones mundiales.

Estados Unidos y otras naciones desarrolladas rechazaron un borrador del acuerdo que tuvieron en la mesa el viernes. Varias naciones en desarrollo también dijeron que no podrían aceptar la redacción de algunos párrafos, destacando la profunda división que ha acechado las conversaciones desde que comenzaron hace dos décadas.

Uno de los principales desacuerdos ha sido el dinero.

Las naciones pobres, especialmente una coalición de países insulares y naciones africanas, desean compromisos firmes de parte de las naciones ricas a fin de acrecentar la ayuda que les significaría 100.000 millones de dólares anualmente hasta el 2020, una petición general que fue hecho hace tres años.

Sin embargo, las naciones ricas, incluyendo Estados Unidos, algunos miembros de la Unión Europea y Japón, no desean comprometerse a objetivos específicos por ahora, alegando el caos financiero mundial y las presiones en sus presupuestos.

"Destacamos la necesidad de tener un objetivo para 2013-2015 con el objeto de evitar un vacío y garantizar suficiente respaldo financiero para las naciones en desarrollo", indicó el delegado de China Su Wei en la conferencia.

Las naciones ricas se comprometieron en 2009 para brindar ayuda financiera a largo plazo a las naciones pobres para que cambien su forma de generar energía, a una más limpia, y para que se adapten al crecimiento del nivel de las aguas y otros impactos del calentamiento global.

Ofrecieron 10.000 millones de dólares anuales entre 2010 y 2012 en un financiamiento rápido, y prometieron que la cantidad se incrementaría a 100.000 millones de dólares para 2020.

Sin embargo nunca especificaron cómo lo harían.

El borrador presentado en la madrugada del viernes instaba a las naciones desarrolladas a "hacer compromisos firmes para acrecentar el financiamiento para contrarrestar el cambio climático más allá del 2012", pero no incluyó ningún objetivo a mediano plazo.

"Es un problema que algunos países desarrollados, por ejemplo Estados Unidos, son escépticos a la hora de hacer algo más y dicen que 'han hecho una promesa de 100.000 millones de dólares para 2020''', dijo el ministro de medio Ambiente noruego Baard Solhjell.

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El periodista de The Associated Press Karl Ritter contribuyó con este despacho.

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