Conversaciones climáticas de la ONU, alarmantemente lentas

Manifestantes simulan muertes por el calentamiento global durante una protesta que aboga por el cumplimiento de las metas climáticas para poder sobrevivir el miércoles 16 de noviembre de 2022, en Sharm el Sheij, Egipto, al margen de la Cumbre Climática COP27 de la ONU. (AP Foto/Peter Dejong) (ASSOCIATED PRESS)

SHARM EL SHEIJ, Egipto (AP) — Los negociadores que participan en la cumbre de la ONU sobre el clima se encontraban el miércoles en una encrucijada, ya que el plazo para concluir las negociaciones esta semana se precipita más rápidamente que lo que se acuerda en ellas.

Las conversaciones en el centro turístico de Sharm el Sheij, en el Mar Rojo, empezaron de forma muy lenta y su ritmo va por detrás del de reuniones anteriores, cuando quedan tres días para la clausura prevista para el viernes.

“Creo que todavía tenemos un largo camino por recorrer, pero tengo la esperanza de que podamos llegar a buenas conclusiones”, aseguró a The Associated Press el principal funcionario climático de la Unión Europea, Frans Timmermans.

Las exigencias para que las naciones ricas brinden ayuda adicional a los países vulnerables que sufren los impactos devastadores del cambio climático se volvieron un punto clave de división durante la reunión de dos semanas.

Los países desarrollados como Estados Unidos se han resistido durante mucho tiempo a la idea de compensaciones por “pérdidas y daños”, por temor a ser considerados económicamente responsables por el dióxido de carbono que han vertido a la atmósfera durante décadas, pero ha habido cierto ablandamiento en las posiciones de algunas naciones ricas, que ahora reconocen que se necesitará alguna forma de compensación.

“Los países que se ven particularmente afectados, que no tienen la culpa de las emisiones de CO2 de las naciones industrializadas como Alemania, esperan con razón una protección contra las pérdidas y los daños causados por el cambio climático”, admitió la ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock. Sin embargo, advirtió luego que durante la reunión de Egipto parece imposible un acuerdo sobre el tema.

Timmermans, quien es el vicepresidente ejecutivo de la UE, se hizo eco de esa opinión. “Todos estamos dispuestos a dar algunos pasos sustanciales hacia adelante, pero aún no los hemos dado”, declaró.

Los pequeños estados insulares, que se encuentran entre los más vulnerables al aumento del nivel del mar como resultado del calentamiento global, han dicho que les preocupa que el tema pueda hacer fracasar las negociaciones.

“La inacción de muchos países desarrollados tiene el potencial de estancar las conversaciones y dar un golpe devastador a las esperanzas del mundo en desarrollo de establecer un mecanismo de financiamiento por pérdidas y daños”, afirmó Conrod Hunte, un alto diplomático de Antigua y Barbuda.

La expresidenta irlandesa Mary Robinson, quien también preside el grupo Elders (“Los ancianos”) de exlíderes mundiales, instó a los negociadores en las conversaciones climáticas a tomar una “decisión real” sobre el financiamiento climático para países vulnerables.

“Necesitamos ver un aterrizaje que lleve dinero a los más vulnerables”, declaró Robinson a la AP al margen de la conferencia sobre el clima en Egipto.

Robinson pidió que las instituciones financieras mundiales, entre ellas el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, liberen más fondos para ayudar a las naciones vulnerables a recuperarse y estar preparadas para los próximos impactos del cambio climático.

“En realidad, hay formas de abrir sus préstamos mucho más sin perder su calificación de triple A”, agregó.

La activista climática ugandesa Vanessa Nakate también criticó la continua discusión y la resistencia de algunos países para establecer una estructura de financiamiento por pérdidas y daños. También pidió a los gobiernos de todo el mundo que eliminen gradualmente los combustibles fósiles a fin de mantener la meta del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 grados centígrados (2,7 grados Fahrenheit).

“Es importante que no sólo abordemos el problema de las pérdidas y los daños, sino que también abordemos la raíz de las pérdidas y los daños”, añadió.

Ese objetivo recibió un impulso en Bali, cuando una reunión del Grupo de las 20 economías líderes y emergentes terminó con una declaración que respaldó el objetivo de 1,5 grados e hizo 49 referencias al clima.

Un pequeño acercamiento entre Estados Unidos y China durante la reunión del G20 en Bali también impulsó las esperanzas de que los dos principales contaminadores del mundo puedan ayudar a fomentar un acuerdo en Egipto.

El enviado climático de Estados Unidos, John Kerry, confirmó el miércoles que él y su homólogo chino, Xie Zhenhua, habían reanudado las conversaciones formales después de que China las congelara hace tres meses en represalia por el viaje a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi.

En general, cuando se llega a la mitad de las segundas semanas de las cumbres climáticas, el estado de ánimo es el de “un valle profundo de ansiedad”, aseguró Christiana Figueres, una exjefa climática de las Naciones Unidas que asistió a más de 20 cumbres pero no a la de Egipto. Agregó que esto es así porque hay muchas ganas de que salga algo de las conversaciones, pero “también es el momento en que la gente empieza a ser mucho más consciente del corto tiempo que queda para poder entregar algo el viernes”.

Esa presión “nos hace actuar por partida doble y, con suerte, ser más creativos y también más conciliadores de lo que quizás fuimos en la primera semana”, comentó Figueres.

Alex Scott, líder de diplomacia climática en el grupo de expertos E3G, dijo que el lento avance registrado durante la primera semana significa que hay “algunas noches largas por venir” para tratar de encontrar áreas de compromiso.

“Hay mucha frustración y rabia” entre los países en desarrollo, que han estado hablando sobre el tema desde 1991, expresó Alden Meyer, analista de negociaciones climáticas en el grupo E3G.

Mientras tanto, el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió una bienvenida entusiasta durante las conversaciones en Egipto.

En dos apariciones, Lula dijo a las multitudes que lo vitoreaban que él tomaría medidas enérgicas contra la deforestación ilegal en la Amazonía, que reanudaría las relaciones con los países que financian los esfuerzos de protección forestal y que presionaría para que pronto se realice una cumbre mundial sobre el clima de la selva tropical.

Los esfuerzos de Brasil sobre el cambio climático se consideran vitales porque su territorio en la selva amazónica proporciona un vasto “disipador de carbono” para el mundo, donde se pueden combatir algunas de las emisiones, mientras la deforestación impulsa el calentamiento global.

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