Conurbano. Para el 79% de los padres, la virtualidad es “poco o nada eficaz”

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Pruebas Aprender
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En medio de un panorama incierto respecto del regreso de las clases presenciales en el conurbano bonaerense, casi el 80% de los padres con hijos en edad escolar de esta región considera que las clases virtuales son poco o nada eficaces, mientras que 5 de cada 10 creen que las escuelas, cerradas desde hace cinco semanas, deberían abrir.

Los datos parten de una encuesta realizada por la consultora Poliarquía, para la cual entrevistó de manera presencial a 600 residentes del Gran Buenos Aires (GBA) con hijos en edad escolar. Entre otras cuestiones, el estudio revela efectos negativos de la virtualidad, tanto en cuestiones pedagógicas como también psicosociales, entre los que se destacan la falta de incorporación de contenido educativo y el empeoramiento de trastornos como la ansiedad y el estrés.

En términos de eficacia, entre los padres del GBA predomina la percepción negativa de las clases virtuales. El 79% de los encuestados considera que esta modalidad de enseñanza es “poco” o “nada” eficaz, mientras que un 20%, cree que es “bastante” o “muy” eficaz, y un 1% prefirió no responder.

En tanto, cuando se les preguntó cuál es el “principal problema de que sus hijos tengan clases virtuales y no asistan presencialmente a la escuela”, la mayoría (57%) respondió “menor calidad de enseñanza”. Por debajo, siguieron otras categorías, como problemas en la sociabilización y el comportamiento de los estudiantes (18%) y desorganización familiar (11%). En proporciones menores, hubo respuestas como las afectaciones del estado de ánimo, problemas de conectividad y aumento de los gastos económicos.

La elección de la categoría “menor calidad educativa” es más alta entre los padres con hijos en escuelas públicas. De ellos, el 60% eligió esta opción, mientras que entre los padres con hijos en colegios privados, lo hizo un 53%.

La encuesta también revela que 5 de cada 10 estudiantes del GBA no tienen clases virtuales todos los días y que el 71% de ellos se conecta habitualmente desde un celular, mientras que solo un 29% lo hace a través de una computadora o una tablet.

La falta de clases diarias y el uso de celulares para las clases virtuales se acrecienta entre los alumnos de escuelas de gestión pública. Según el informe de la investigación, el 66% de ellos tiene clases solo algunos días a la semana y el 83% realiza el seguimiento de las clases a través de un teléfono móvil. En tanto, en el sector privado, la primera cifra desciende a 38% y la segunda, a 52%.

El estudio también revela que el 59% de los estudiantes del GBA debe compartir el dispositivo que utiliza para tener clases virtuales con otras personas, mientras que un 41% puede disponer del artefacto en cualquier momento.

“La situación actual de la pandemia profundiza las asimetrías sociales en relación a la educación -recalca Alejandro Catterberg, director de Poliarquía-. La desigualdad no es un problema reciente, pero el acceso diferencial a los requerimientos que impone el aprender en pandemia parece profundizarlo.”

Catterberg también pone el énfasis en otro segmento de la encuesta, donde se indagó sobre los efectos psicosociales del cierre de las escuelas. Entre otras cuestiones, se le preguntó a los padres si sus hijos tienen vínculo con otros niños de su edad, sin contar los hermanos, y el 31% contestó que no. El restante 69% respondió de manera positiva. A ello se suma que más de la mitad de los padres (53%) afirmó que la ansiedad o estrés de sus hijos empeoró desde que dejaron de asistir a la escuela.

“La situación de aislamiento, la falta de contacto periódico con el grupo de pares acentúa la sensación de soledad y tristeza. Esto se observa, en el caso de los niños en edad escolar, en una mayor ansiedad o estrés que la que manifestaban en contextos de presencialidad sin tanta exposición a pantallas y con un mayor vínculo con otros niños”, agrega Catterberg.

En todos los estratos socioeconómicos, aunque con mayor profundidad en los más bajos, los padres marcan una baja en la calidad de la educación de sus hijos desde que empezó la pandemia. En líneas generales, la evaluación de la escuela disminuye 32 puntos cuando se hace referencia a la educación virtual.

Esto se evidencia en la diferencia que se observa entre el puntaje que los encuestados le otorgan a la escuela y la que le otorgan a la educación virtual que brinda esa institución. Mientras que un 78% de los padres cree que el nivel de la escuela a la que asisten sus hijos está “bien” o “muy bien’', cuando se les preguntó por la calidad de la educación remota de sus hijos, solo un 46% respondió lo mismo.

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