No se puede controlar a voluntad la lluvia o la sequía aunque haya experimentos, según expertos

·2  min de lectura

Desde hace décadas, varios países investigan cómo producir lluvia artificial sin evidencias científicas de éxito. Pese a esta falta de pruebas, más de un millar de usuarios en redes sociales comparten desde 2015 un gráfico, que volvió a circular en septiembre de 2022, que afirma que la sequía “es intencionada” y que la lluvia “está siendo manipulada”. La ONU y expertos internacionales alertan de que el cambio climático, provocado por la actividad humana, conlleva olas de calor cada vez más frecuentes, algo que unido a la sequía provoca más incendios forestales en todo el mundo.

“¿Quién está controlando el grifo del mundo?”, plantea el cartel compartido en Facebook y Twitter, y equipara “geoingeniería = bioterrorismo”. “La lluvia es un recurso natural, es un derecho y está siendo manipulada. La sequía es intencionada”, señala. La imagen también circuló en catalán.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 20 de septiembre de 2022

“Las teorías conspiranoicas sobre geoingeniería [la posibilidad de manipular artificialmente el clima] existen desde hace mucho tiempo y ninguna de ellas se ha conformado ni demostrado”, dijo a AFP Factual el profesor universitario Enrique Sánchez Sánchez, de la Universidad de Castilla-La Mancha, y experto en Ciencias Ambientales y Bioquímica. Sánchez sostuvo que las informaciones virales sobre la posibilidad de una “alteración artificial de la precipitación”, denominó el experto, sea “para evitar”, según él, o crear lluvia “son todo invenciones”.

Las técnicas de manipulación del clima del clima, descartadas durante mucho tiempo por los riesgos que implican, vuelven a estar en el debate científico y generan desinformación. En este artículo de la AFP se explica, por ejemplo, qué son los “chemtrails” (estelas que dejan los aviones en el cielo), que los usuarios vinculan con la “geoingeniería”.

“Desde el punto de vista de la ciencia de la atmósfera” se conocen los mecanismos “que crean la condensación y la precipitación”, contó Sánchez, pero “modificarlos o controlarlos a voluntad” o “artificialmente” es imposible “por la complejidad de los movimientos atmosféricos”.

“Teóricamente, mediante la siembra de núcleos de condensación nubosa”, como con el yoduro de plata, “se podría conseguir cambiar la distribución de gotas en las nubes” o crear algo de condensación, “pero de ahí a controlar a voluntad dónde llueve o deja de llover hay un abismo”, continuó el experto.

El yoduro de plata, el dióxido de carbono sólido y la diatomita se investigan desde hace décadas para producir lluvia artificial, todavía sin pruebas sobre su eficacia.

En una verificación anterior de AFP Factual, en enero de 2021, Enrique Sánchez Sánchez señaló que, pese a que de momento los resultados de los experimentos son “nulos o escasísimos”, hay países y regiones que intentan provocar o controlar las precipitaciones. “A nivel macroscópico es imposible controlar la cantidad de humedad” en torno a núcleos de condensación, así como “a dónde el movimiento del aire los transporte” para poder generar gotas que desemboquen en lluvia.

Desde Europa a Brasil, pasando por Estados Unidos o China, hasta una aldea en Kenia o el río Tigris en Irak, los lugares donde la sequía causa estragos se reparten por todo el mundo, mientras la ONU alerta del cambio climático, que afecta no solo a la economía global sino también a la salud humana.