Contratista desestimó vibraciones cerca del edificio de Surfside que después colapsó

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Las obras en el edificio Eighty Seven Park fueron detrnidas temporalmente una mañana de marzo de 2016 por el sismólogo de la urbanizadora, quien temía que la vibración del hincado de las tablestacas fueran “demasiado altos” y pudieran dañar a la estructura vecina, Champlain Towers South, muestran documentos judiciales recientemente presentados.

Pero a la media hora, siguiendo las instrucciones del superintendente de la obra, Frank Wiza, el equipo reanudó el uso de maquinaria pesada para encajar largas planchas de acero en la tierra, a menos de 15 pies del muro perimetral estructural subterráneo de Champlain South.

¿La razón que dio Wiza para continuar el trabajo?

“A la m*** ese muro”, dijo al equipo de hincado de tablestacas, según un registro de trabajo escrito a mano del 10 de marzo de 2016. “Tenemos dinero en el presupuesto para reemplazarlo”.

Los registros judiciales indican que Wiza se refería al muro de privacidad no estructural de Champlain South, que era visible desde donde trabajaba la cuadrilla, y no al muro estructural situado directamente debajo de este bajo tierra.

Cinco años más tarde, justo después de la 1 a.m. del 24 de junio de 2021, la terraza de la piscina de Champlain South se desprendió del muro estructural casi exactamente en la misma zona. Siete minutos después que la terraza cediera, la mitad de la torre de 12 pisos se derrumbó, con un saldo de 98 muertos, uno de los desplomes más letales de la historia moderna en el país.

Tras la tragedia, los sobrevivientes y los familiares de los fallecidos presentaron una demanda colectiva contra más de una docena de acusados, entre ellos a los urbanizadores y el contratista general del lujoso proyecto de condominios Eighty Seven Park, al lado. Los demandantes afirman que las vibraciones fueron un factor importante en el derrumbe y que las empresas de Eighty Seven Park fueron negligentes. Las empresas de Eighty Seven Park niegan que su trabajo tuviera algo que ver con el derrumbe.

Es probable que las vibraciones por la construcción no fueran la causa principal del derrumbe ocurrido años después, ni las vibraciones lo suficientemente fuertes como para causar daños estructurales graves en un edificio sano, dijeron al Herald cinco ingenieros que revisaron los informes de supervisión de los trabajos de hincado de tablestacas en 2016.

Pero Champlain Sur no era un edificio estable. Los ingenieros coincidieron en que incluso los niveles de vibración relativamente bajos documentados durante el hincado de tablestacas podrían haber contribuido al colapso al agravar el daño ya existente a lo largo del muro perimetral.

El derrumbe parcial del edificio de condominios Champlain Towers South, en el que murieron 98 personas, dejó un montón de escombros de cuatro pisos de altura.
El derrumbe parcial del edificio de condominios Champlain Towers South, en el que murieron 98 personas, dejó un montón de escombros de cuatro pisos de altura.

“No hay forma de que los niveles de vibración que monitorearon hayan dañado el concreto reforzado correctamente construido”, dijo Chris Pacitto, presidente de la firma de Ingeniería Geotécnica Velocity Engineering Services, después de revisar los datos para el Herald.

“Sin embargo, si el edificio estaba deteriorado —las barras de refuerzo se estaban oxidando y expandiendo, había corrosión, el concreto estaba empezando a desprenderse—, entonces, sí, la vibración puede acelerar eso”, dijo Pacitto. Subrayó que las vibraciones solo habrían acortado los plazos de degradación y daños que “ya iban a producirse de todos modos”.

Los registros judiciales muestran que el sismólogo detuvo las obras el 10 de marzo después que las vibraciones alcanzaron niveles más de una vez y media sobre el límite previsto por la urbanizadora de Eighty Seven Park. En ese momento, el equipo estaba hincando tablestacas —para construir un muro de contención metálico subterráneo— junto a un punto de encuentro crítico entre el muro perimetral de cimentación de Champlain South y la terraza de la alberca. Una investigación del Herald descubrió que esa unión estaba mal diseñada, tenía poco acero de refuerzo y se había debilitado por décadas de intrusión de agua.

La conexión fue una de las primeras en fallar en el derrumbe progresivo de Champlain South el año pasado, según muestran las fotos del lugar y el testimonio de los testigos.

Una prueba judicial de los demandantes muestra la zona cercana a Champlain Towers South (con la línea roja) donde los equipos de construcción de Eighty Seven Park clavaron tablestacas el 10 de marzo de 2016. En esa zona es donde los expertos en ingeniería creen que comenzó el mortal derrumbe cinco años después.
Una prueba judicial de los demandantes muestra la zona cercana a Champlain Towers South (con la línea roja) donde los equipos de construcción de Eighty Seven Park clavaron tablestacas el 10 de marzo de 2016. En esa zona es donde los expertos en ingeniería creen que comenzó el mortal derrumbe cinco años después.

Aun así, los urbanizadores de Eighty Seven Park dicen que las vibraciones eran demasiado bajas para haber causado “daños estructurales a cualquier parte de Champlain Towers South”.

Michael Thomas, abogado de los urbanizadores, calificó los comentarios de Wiza de “incendiarios”, pero dijo que no representaban la forma en que el equipo de urbanizadores y los trabajadores abordaban la construcción.

Thomas añadió que la pausa de las obras en marzo de 2016 demostró que “la precaución prevaleció sobre la impaciencia del señor Wiza” y que el plan de control de vibraciones estaba funcionando y era eficaz.

“El sismólogo detuvo la instalación cuando las vibraciones alcanzaron el umbral establecido”, dijo Thomas en un comunicado. “Desafortunadamente, el señor Wiza hizo un comentario lamentable, presumiblemente porque se sintió frustrado al recibir la orden de suspender las operaciones. [Pero] los trabajos se reanudaron con la supervisión del sismólogo para mantener las vibraciones al mínimo”.

Aunque el registro diario indicaba que se siguió colaborando con el sismólogo, los informes de supervisión muestran que las vibraciones superaron los límites previstos varias veces más a lo largo del día. Los niveles más altos del día se registraron por la tarde, horas después que Wiza desestimara a la ligera las preocupaciones del sismólogo.

No está claro en los registros disponibles si el trabajo se detuvo de nuevo, o si el superintendente de la obra o el equipo buscaron alguna evidencia de daños en ese momento.

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Abieyuwa Aghayere, profesor de Ingeniería de la Universidad Drexel, calificó los comentarios de Wiza de “frívolos” y “chocantes” dada la proximidad del viejo edificio de al lado.

“Como contratista que trabaja junto a otro edificio, debería haber sabido cuál era la estructura que tenía al lado. Es el superintendente de la obra encargado de la seguridad dentro de su propia obra y de no dañar las propiedades adyacentes”, dijo Aghayere.

Aun así, dijo que la decisión del superintendente de continuar con las obras no era inusual: decisiones similares son rutinarias en las obras y los edificios vecinos no se caen.

“Aquí hay intereses contrapuestos”, dijo Aghayere. “Detener las obras significa perder dinero frente a cuidar la propiedad de otra persona”.

El contratista general del proyecto, John Moriarty & Associates, dijo que los comentarios de Wiza no tenían importancia. Un portavoz de Moriarty dijo que Wiza, que trabajaba para la empresa, habló por una breve frustración y que sus palabras no reflejaban cómo se había gestionado el proyecto ni indicaban un desprecio por las normas del sector.

“Es absurdo afirmar que un comentario vulgar, fuera de contexto y de tres palabras en la obra sea de algún modo indicativo de la debida diligencia que se tomó durante ese proyecto”, dijo Lou Colasuonno, portavoz de Moriarty. “El proyecto de dos semanas [de hincado de tablestacas cerca de Champlain South] se llevó a cabo y se completó de forma segura bajo la dirección constante de los sismólogos y el proyecto no tuvo absolutamente ninguna relación con el trágico accidente del año pasado. Está claro que un mal diseño, una mala construcción y un mal mantenimiento se combinaron para provocar el derrumbe de Champlain Towers”.

Una foto de la terraza de la alberca de Champlain Towers South muestra la losa desconectada del muro sur durante el derrumbe del 24 de junio. Según el ingeniero Dawn Lehman, los daños a lo largo de la falla no son uniformes, lo que indica daños preexistentes en partes de la losa en la conexión.
Una foto de la terraza de la alberca de Champlain Towers South muestra la losa desconectada del muro sur durante el derrumbe del 24 de junio. Según el ingeniero Dawn Lehman, los daños a lo largo de la falla no son uniformes, lo que indica daños preexistentes en partes de la losa en la conexión.

La revelación sobre la declaración de Wiza se incluyó en una presentación de los demandantes sobre el descubrimiento en la demanda colectiva. Se produce dos semanas antes de que los demandantes y Eighty Seven Park celebren sesiones de mediación ordenadas por el tribunal.

Los abogados de los demandantes no quisieron hacer comentarios para este artículo. No fue posible contactar con Wiza.

Aunque las víctimas están recibiendo compensaciones de varias fuentes —incluyendo el dinero del seguro, los ingresos de la venta del terreno donde estaba Champlain South y los acuerdos de algunos de los demandados– el juez del caso reconoció que los fondos son limitados”.

Los acusados de Eighty Seven Park son probablemente los que más dinero tienen de todas las empresas demandadas.

Un juez, un jurado o un mediador determinarán el grado de culpabilidad, si lo hay, y la cantidad de dinero que deberán pagar a los sobrevivientes y sus familias. Si no se llega a un acuerdo, el juicio está previsto para marzo de 2023.

‘La mina do oro de papá’

Champlain Towers South y Eighty Seven Park, cuyas cámaras de vigilancia captaron un video muy visto del derrumbe, nunca fueron vecinos amistosos.

Los residentes de Champlain South dicen que observaron con preocupación a finales de 2013 cómo un grupo de urbanizadores liderado por el destacado constructor de Miami David Martin compraba el lote —entonces el antiguo hotel Biltmore Terrace (Dezerland)— del que surgiría Eighty Seven Park.

Dezerland estaba en el extremo norte de la ciudad de Miami Beach, lo que significaba que los vecinos de Champlain South, que vivían justo al otro lado de la línea municipal en la localidad vecina de Surfside tenían poca decisión sobre la torre de condominios de 18 pisos que sustituiría al hotel.

Después de la compra, los comisionados de Miami Beach hicieron todo lo posible para ayudar a Eighty Seven Park, elaborando una ordenanza que permitía a la torre añadir varios pisos y concediendo a los urbanizadores el derecho a apropiarse de una calle pública que había separado el Dezerland de Champlain South.

La cesión de la calle —una decisión controversial en su momento que dependía de que los urbanizadores dieran a la ciudad $10.5 millones— significaba que la construcción en Eighty Seven Park se realizaría a unos 10 pies de su vecino ya viejo, en lugar de 60, según la demanda. Como resultado, el impacto de la construcción en Champlain Towers fue probablemente mayor, dijeron expertos.

Una imagen de 2015 de Google Maps muestra Champlain Towers South (izquierda) y la calle que fue tomada por los urbanizadores de Eighty Seven Park, un acuerdo que trasladó la construcción a menos de 12 pies del muro perimetral de Champlain.
Una imagen de 2015 de Google Maps muestra Champlain Towers South (izquierda) y la calle que fue tomada por los urbanizadores de Eighty Seven Park, un acuerdo que trasladó la construcción a menos de 12 pies del muro perimetral de Champlain.

“Los urbanizadores no se preocuparon por nosotros”, dijo Steve Rosenthal, un residente de Champlain South que sobrevivió al derrumbe. “No se preocuparon por la seguridad. No les importaron las normas de Miami Beach. Les importaba una cosa: el dinero”.

A medida que la construcción de Eighty Seven Park se aceleraba en la primavera de 2016, los vecinos de Champlain South se quejaban. Los preparativos para la torre habían sacudido sus paredes, cerrado su piscina, cubierto sus balcones de polvo y dejado sus coches salpicados de aceite, según las entrevistas con los habitantes, los documentos de la demanda y los registros públicos obtenidos por el Herald. Rosenthal dijo que las vibraciones eran tan fuertes que una vez estuvo a punto de salir disparado de una caminadora en el gimnasio del edificio.

Otros vecinos estaban igualmente preocupados. El 17 de marzo de 2016, Maria Popa, habitante de Champlain South, escribió a los urbanizadores de Eighty Seven Park, diciendo que estaba “muy preocupada por los TEMBLORES diarios que sentimos, en nuestros apartamentos, sentados, de pie, acostados en la cama”, según un correo electrónico citado en los documentos judiciales. (Los seres humanos perciben las vibraciones a un nivel muy inferior al que causaría daños estructurales, según los expertos).

Popa, de 79 años, murió en el derrumbe, junto con su esposo, Mihai Radulescu, de 82 años.

En otro correo electrónico dirigido a los urbanizadores que figura en los documentos judiciales, Robert Zarco, abogado de la asociación de condominios de Champlain South, amenazó con demandar a Eighty Seven Park, afirmando que los propietarios debían ser compensados por las molestias ocasionadas por la construcción.

“¡Mis clientes están en pie de guerra!”, escribió en el correo electrónico del 11 de marzo de 2016. “Se acabó lo de jugar al señor bueno”.

El presidente ejecutivo de Terra, David Martin, sentado en el vestíbulo del condominio de lujo Eighty Seven Park, en Miami Beach.
El presidente ejecutivo de Terra, David Martin, sentado en el vestíbulo del condominio de lujo Eighty Seven Park, en Miami Beach.

También emitió una opinión mordaz sobre el urbanizador David Martin, cuyo padre Pedro había fundado su exitosa empresa familiar de construcción.

“Me ofende la falta de integridad y carácter [de David]”, escribió Zarco. “¡Es todo palabrería y está lleno de m*****!. Solo otro niño rico del sur de la Florida que vive del éxito de su padre y se golpea el pecho mientras vive de la mina de oro de papá!”

Al final, no se presentó ninguna demanda, y Champlain South rechazó más tarde una oferta de $400,000 que habría exigido a los propietarios de las unidades no criticar a Eighty Seven Park. (Los urbanizadores llamaron a los comentarios de Zarco sobre David Martin “patentemente falsos”, y agregaron “no vamos a dignificarlo con ninguna otra respuesta”).

Eighty Seven Park fue inaugurado a finales de 2019, con precios de los condominios que van hasta los $18 millones.

¿Cuánta vibración era demasiada?

Kerry López llevaba menos de una hora trabajando el 10 de marzo de 2016, cuando un sismólogo en la obra de Eighty Seven Park le dijo que apagara su martillo vibratorio, una ruidosa máquina unida al extremo de una excavadora que había estado usando para hincar planchas de acero a 30 pies de profundidad.

“El sismólogo nos dijo que las vibraciones eran demasiado elevadas”, declaró López en una declaración tomada este año como parte de la demanda en curso.

La decisión de qué hacer a continuación —si detener las obras, hacer cambios o continuar como estaban— correspondía a Wiza, el superintendente de la obra, según los registros.

El Código de Construcción de la Florida no establece límites para los niveles de vibración relacionados con la construcción en el sur de la Florida, indicando simplemente que los contratistas son responsables de proteger las estructuras circundantes de cualquier tipo de daño, desde el cosmético hasta el estructural.

Así que Eighty Seven Park estableció su propio límite de vibración: 0.5 pulgadas por segundo, un umbral comúnmente usando en el sur de la Florida.

La mañana del 10 de marzo, los sismógrafos colocados a un pie del muro de privacidad de Champlain midieron vibraciones que alcanzaron un máximo de 0.82 pulgadas por segundo antes de que se detuvieran los trabajos, según los registros. No fue la lectura más alta tomada a lo largo del muro, con velocidades máximas en otros días cercanas a una pulgada por segundo.

“Está claro que tuvieron que decidir que no iban a respetar el límite de 0.5 el primer día”, dijo Pacitto, presidente de Velocity Engineering Services, la empresa de ingeniería geotécnica . “Parece que estuvieron superando ese límite durante todo el proyecto”.

Los estudios realizados por la Oficina de Minas de Estados Unidos muestran que las velocidades de vibración inferiores a unas dos pulgadas por segundo no deberían haber causado ningún daño estructural a las estructuras de concreto armado cuando la frecuencia de las vibraciones se sitúa en niveles similares a los documentados durante el hincado de tablestacas en Eighty Seven Park. Otras normas de la Administración Federal de Transporte Público establecen que los niveles de vibración deben permanecer por debajo de 0.5 para evitar daños, e incluso más bajos en casos dónde las estructuras circundantes sean especialmente frágiles.

En última instancia, el nivel exacto de vibración en la construcción que podría causar daños estructurales es difícil de predecir y varía mucho, dependiendo de la composición del suelo por el que se mueven las vibraciones, la duración de las mismas, su frecuencia y la fragilidad de las estructuras cercanas.

Cuando el equipo empezó a colocar tablestacas a lo largo del muro perimetral de Champlain South el 3 de marzo, lo que más le preocupaba a Wiza era que las vibraciones dañaran la terraza de la alberca, según la declaración de López. Pero el 10 de marzo, el equipo había terminado el trabajo más cercano a la alberca sin agrietarla. Por lo tanto, al superintendente le pareció que lo único debía preocuparle entonces era el muro de privacidad no estructural que separaba las dos propiedades y protegía el resto de la terraza de la alberca de Champlain South de la vista, dijo López a los abogados bajo juramento.

Wiza dio luz verde. “Ya superamos la alberca, a la m****** ese muro”, se cita a Wiza en el libro de registro.

“Eso es exactamente lo que dijo”, confirmó López a los abogados durante la declaración.

“Nos dijo que siguiéramos colocando las tablestacas, que ya habíamos superado la alberca... y que si le ocurría algo al muro entre las dos propiedades, tenía dinero para arreglarlo en su presupuesto”, confirmó López bajo juramento. (El muro era básicamente una valla, dijo López durante la declaración, y en su experiencia no era inusual que los urbanizadores sustituyeran las vallas de privacidad.

No está claro en las actas judiciales si Wiza se dio cuenta de que el simple muro de privacidad de bloques de mampostería que podía ver estaba en realidad asentado sobre un muro de cimentación subterráneo de concreto armado que proporcionaba un soporte crítico para todo el condominio de al lado.

Sección transversal de una zona principal del derrumbe de la terraza de la piscina que se produjo siete minutos antes de la caída de la torre el 24 de junio.
Sección transversal de una zona principal del derrumbe de la terraza de la piscina que se produjo siete minutos antes de la caída de la torre el 24 de junio.

Las actas del tribunal muestran que López no sabía de la existencia del muro estructural cerca de la obra que estaban realizando. Declaró bajo juramento que nunca le habían dado un informe de ingeniería que detallara la estructura de al lado.

Si le hubieran dado una copia del estudio de condiciones previas de Champlain South, realizado en enero de 2016 por un ingeniero de Eighty Seven Park, López habría visto fotos de grietas en el muro de privacidad de bloques de concreto, una señal de advertencia de una estructura bajo tensión en sus cimientos. El informe también incluía algunas fotos del estacionamiento subterráneo del condominio, donde las grietas en el techo –que servía como la parte inferior de la cubierta de la alberca– eran comunes y la pared fundacional era claramente visible.

Pero incluso con ese estudio en la mano, ninguno de los hombres que se encontraban en el lugar podía saber lo precaria que era la situación al lado.

“No hay mucho que se pueda ver a simple vista”, dijo Pacitto. “A no ser que empieces a hacer estudios con radar o rayos X, no vas a poder ver lo que está pasando desde fuera del concreto”.

Una amplia revisión de los planos del edificio y de las condiciones observables solo después del derrumbe reveló la verdad: Champlain South era un torre de cartas, tan mal diseñado y construido que la consultora de ingeniería del Herald, la profesora Dawn Lehman de la Universidad de Washington, dijo que era “increíble que aguantara tanto tiempo”.

Durante 40 años, el equilibrio de la estructura dependió en gran medida de la conexión de la terraza de la alberca con el muro perimetral de los cimientos en el extremo sur de la propiedad, justo donde López estaba hincando tablestacas el 10 de marzo, según demostró un complejo modelo informático creado por Lehman y un equipo de estudiantes de posgrado.

“Lo que nuestro modelo muestra es que ese muro perimetral y su conexión con la losa –la terraza de la alberca– era fundamental para la estabilidad del edificio”, dijo Lehman. “Y cualquier daño en esa conexión podría ser el inicio de la inestabilidad a largo plazo”.

Durante las fases iniciales del derrumbe, minutos antes de que la torre se desplomara, la losa de la terraza de la alberca se desprendió del muro perimetral, en algunos lugares se desprendió parcialmente y en otros se desprendió por completo de la parte superior del muro, según una investigación del Herald. El modelo por computadora de Lehman demostró que la pérdida de esa conexión fue suficiente para extender los daños a la terraza y a la torre a unos 100 pies de distancia.

Las fotos tomadas de la conexión rota tras el derrumbe muestran indicios de intrusión de agua y daños preexistentes a lo largo de la conexión entre losa y muro, dijo Lehman.

Una foto del 1º de julio del lugar del derrumbe muestra distintos patrones de daños en la zona donde la losa de la terraza de la piscina se desconectó del muro perimetral sur.
Una foto del 1º de julio del lugar del derrumbe muestra distintos patrones de daños en la zona donde la losa de la terraza de la piscina se desconectó del muro perimetral sur.

Las vibraciones a los niveles registrados durante el hincado de las tablestacas no deberían haber causado ningún daño a una conexión bien diseñada y reforzada entre la losa y el muro, dijo Shankar Nair, ingeniero estructural con más de 50 años de experiencia profesional.

Pero los planos del edificio y las fotos de la conexión demuestran que no era robusta ni estaba bien reforzada, con el acero enganchado desde la losa hasta el fondo del muro, dijo Nair.

“Si la losa se apoya en el muro sin una buena conexión, se abren todo tipo de posibilidades”, dijo. “Eso hace que la pared sea mucho más vulnerable a este tipo de daños que normalmente no habrían sido un problema”.

Nair dijo que incluso los niveles bajos de vibraciones podían haberse convertido en una bola de nieve con los otros problemas a lo largo del muro perimetral.

Una fotografía del estudio de condiciones previas de 2016 realizado por los ingenieros que trabajaban para Eighty Seven Park muestra el agrietamiento escalonado en el muro de privacidad de Champlain South.
Una fotografía del estudio de condiciones previas de 2016 realizado por los ingenieros que trabajaban para Eighty Seven Park muestra el agrietamiento escalonado en el muro de privacidad de Champlain South.

Para pronosticar qué nivel de vibración pudiera causar daños se necesitan datos sobre la composición del suelo y de la roca en el lugar donde se hincan las tablestacas, dijo Roberto León, profesor de Ingeniería Estructural de la Universidad Tecnológica de Virginia. Un suelo duro suele significar más vibraciones, pero no es tan sencillo.

“Se trata de un problema complejo debido a los diferentes materiales que hay [en el suelo]... [la composición del suelo] tiene un impacto muy grande en la forma en que las ondas se reflejan y refractan”, dijo León.

Y en Champlain South había otros factores que complicaron la situación.

El muro perimetral de Champlain South se había construido sobre sus propias tablestacas, colocadas hacía 40 años. Según los ingenieros entrevistados por el Herald, las planchas de acero podrían haber proporcionado cierta protección a la estructura durante el hincado de las tablestacas de Eighty Seven Park o haber transmitido las vibraciones directamente al muro estructural, en función de su colocación y de las condiciones del terreno. (La conexión entre la losa y el muro estaba, al menos parcialmente, por encima del nivel protegido por las tablestacas).

Las tablestacas del Champlain también podían haber reflejado las vibraciones de Eighty Seven Park en los sismógrafos si estaban colocados directamente contra el acero, lo que podría causar lecturas menos precisas de las condiciones de vibración en el muro, dijo Pacitto, que usa monitores similares en sus propias obras.

Años de quejas

Los problemas de las vibraciones fueron uno de una serie de quejas sobre la construcción a lo largo de la línea de propiedad de Champlain.

En abril de 2016, Zarco, el abogado de la asociación de condominios, envió un correo electrónico a los urbanizadores acusando al equipo de construcción de socavar la pared de privacidad, según los registros judiciales. En ese momento, los equipos de construcción de Eighty Seven Park estaban trabajando a lo largo de la misma parte de la pared que falló años después, dijo Zarco al Herald en una entrevista reciente.

Thomas, el abogado de los urbanizadores, dijo que Zarco estaba “rotundamente equivocado”. Dijo que Eighty Seven Park había estado cavando agujeros de poste para una valla de construcción hecha directamente contra el muro de privacidad de Champlain South en ese momento.

“La construcción de una valla de madera con postes metálicos no causó ni contribuyó al derrumbe parcial de [Champlain South] ni causó ningún daño estructural”, dijo Thomas.

El Herald revisó docenas de fotos de la época de la construcción. Ninguna mostraba evidencias claras de ningún daño importante en la parte de la conexión entre el muro de cimentación y la losa de la terraza de la alberca visible por debajo del muro de privacidad y por encima del suelo.

Las denuncias siguieron llegando a lo largo de los años.

Mara Chouela, vecina miembro de la junta de condominios de Champlain South, envió un correo electrónico al departamento de construcción de Surfside en 2019 diciendo que los residentes estaban preocupados por la construcción de Eighty Seven Park que estaba demasiado cerca del muro perimetral.
Mara Chouela, vecina miembro de la junta de condominios de Champlain South, envió un correo electrónico al departamento de construcción de Surfside en 2019 diciendo que los residentes estaban preocupados por la construcción de Eighty Seven Park que estaba demasiado cerca del muro perimetral.

A principios de 2019, Mara Chouela, vecina de Champlain South, envió un correo electrónico a Ross Prieto, el funcionario de construcción de Surfside, para quejarse de que Eighty Seven Park estaba “cavando demasiado cerca de nuestra propiedad”, causando “preocupaciones con respecto a la estructura de nuestro edificio”.

Adjuntó fotos de una retroexcavadora cerca de la parte del muro sur donde la cubierta se desprendió unos años después.

Y en al menos una ocasión durante la construcción, el equipo de Eighty Seven Park raspó contra el exterior del muro de privacidad no estructural, dañándolo, según una inspección realizada por Frank Morabito, un ingeniero contratado por la asociación de condominios de Champlain South. Su informe también incluía una imagen de una brecha en el concreto debajo del muro de privacidad, pero los expertos que revisaron la foto dijeron que no estaba claro si el daño era en un elemento estructural o simplemente cosmético.

“Este daño pudo haber sido un factor contribuyente”, dijo León, el profesor de Virginia Tech. “Pero hasta que no sepamos el alcance de los daños y si fueron inspeccionados y cuantificados, es demasiado pronto para saberlo”.

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