Contradicciones: el impacto negativo sobre el turismo apuró la tregua entre Axel Kicillof y los intendentes

Darío Palavecino
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En la reunión de Santa Clara del Mar, intendentes y funcionarios de Axel Kicillof coincidieron en el impacto negativo sobre el turismo de las contradicciones de los últimos días; el gobernador luego responsabilizó a los medios
Fuente: Archivo - Crédito: GPBA

SANTA CLARA DEL MAR.- La reunión del pasado viernes, en Mar del Plata, había concluido con algunos gestos de disgusto. En particular, de los intendentes de la oposición, que se corrieron de la foto de la conferencia de prensa final. Esa tensión continuó el fin de semana, con chispazos en Twitter entre el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, y el mandatario de Pinamar, Martín Yeza. Esta mañana, en Santa Clara del Mar, todos volvieron a verse las caras, de nuevo en torno a una mesa encabezada por el gobernador Axel Kicillof. Y esta vez todo fue paz. O al menos ese fue el mensaje buscado.

Durante el contacto con los medios, tanto las autoridades provinciales como los jefes comunales de la costa atlántica, de frente o lejos de los micrófonos, reconocieron que las más de dos horas que compartieron esta mañana en el Centro Cultural de Santa Clara del Mar fueron positivas y transcurrieron lejos de las confrontaciones. Incluidas las políticas, que en estos tiempos acostumbran asomar con más facilidad que las ideas superadoras.

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También es cierto que tanto Yeza como su par de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, suelen tener mayor apuro para retirarse. El viernes por la tarde, en el hall del Museo MAR, no compartieron -como sí lo hicieron sus colegas peronistas- el informe y resumen brindado por el ministro de Desarrollo Productivo, Ciencia y Tecnología, Augusto Costa. Hoy también, cada uno con sus razones, salieron raudos en uno y otro sentido de la ruta 11, de regreso a sus municipios, mientras los intendentes del Frente de Todos se quedaron a escuchar a su jefe político.

"Estuvo bien, descontracturada, con menos tensión que otras", comentó a LA NACION uno de los intendentes participantes, conforme con esta posibilidad de seguir midiendo a ritmo semanal lo que ocurre en la zona, para ajustar cuando algo de la cuestión sanitaria o de seguridad parezca escaparse de los carriles.

Axel Kicillof, Carlos Bianco y Daniel Gollán, en Santa Clara del Mar
Fuente: Archivo - Crédito: GPBA

El cruce entre Gollán y Yeza quedó en las redes. Esta mañana se saludaron y hablaron durante la reunión con los datos que cada uno aportó. Pero no hubo chicanas ni palabras por los pasillos que agitaran lo que había comenzado en el ring de Twitter.

También estuvieron los intendentes de Mar Chiquita, Jorge Paredi; Necochea, Arturo Rojas; de General Alvarado, Sebastián Ianantuonny; de Villa Gesell, Gustavo Barrera, y del Partido de la Costa, Cristian Cardozo. Otros se sumaron a la jornada de trabajo mediante videoconferencia.

Todos tuvieron antes que la prensa los resultados del monitoreo de la situación epidemiológica, que suelen seguir por televisión, durante las presentaciones que hacen los funcionarios desde La Plata, en el inicio de cada semana.

Para los intendentes también fue una oportunidad para contarle a Kicillof detalles de cómo está funcionando el turismo durante esta primera quincena de enero, que ha resultado pobre si se la mide con la del año pasado; pero a la vez optimista, si se tienen en cuenta las enormes dificultades que planteó el contexto de pandemia.

Jorge Paredi, intendente de Mar Chiquita, junto a Axel Kicillof, Carlos Bianco y Augusto Costa
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Entre autoridades provinciales hay gestos de conformidad con ese movimiento en rutas, estaciones de micros y trenes y aeropuertos. El ministro de Desarrollo Productivo, Ciencia y Tecnología habló de más de un millón de permisos librados para quienes se decidieron a veranear en la provincia.

Se habló allí de problemas a la hora de comunicar que, entienden, impactan de manera directa sobre la decisión que pueda tomar quien tiene planes de viajar y todavía mantiene dudas frente a la situación sanitaria de los distritos de la costa. Se hizo hincapié en el impacto negativo de contradicciones que se dieron durante los últimos días, con voces cruzadas de funcionarios. "No hicieron otra cosa que generar más dudas y, con ellos, menos visitantes", contó uno de los intendentes.

En términos de aclarar, Montenegro fue el que tomó la voz ante sus pares y los funcionarios provinciales para pedir que sean claros en comunicar que no hay crisis de camas de terapia intensiva en Mar del Plata por casos de coronavirus. El propio gobernador, en conferencia de prensa, se encargó de precisar que el alto porcentaje de ocupación en ese sector de cuidados complejos se debe a pacientes con otras patologías.

Yeza también hizo una sugerencia y Kicillof la planteó, como le había pedido, ante las cámaras de televisión. Dijo que el intendente de Pinamar sugirió que se refuerce el mensaje para que la gente salga más temprano para cenar, pasear u otro entretenimiento. La intención es que se ajusten al nuevo horario, con cierre a la 1 de todas las actividades no esenciales, y evitar que quede gente deambulando en las calles cuando no hay oferta habilitada que los contenga.

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Presente el ministro de Seguridad, Sergio Berni, se habló además de hacer énfasis en los controles. Los que les corresponden a los municipios, que tienen que ver con las pautas de cuidado -barbijo, distanciamiento- y las que requieren intervención de fuerzas de seguridad, como se vio anteayer en Playa Grande, con policías listos para intervenir ante un after beach que se armó al atardecer, con cientos de jóvenes junto al mar. No pasó a mayores.

El acuerdo común fue tratar de comunicar los aspectos positivos de la temporada. En algo de eso se aventuró el gobernador durante la conferencia de prensa, cuando criticó a los medios por enfocar algunas cuestiones negativas en lugar de atender lo que funciona bien. Lo dijo de cara a más de 20 cámaras, casi medio centenar de periodistas, algunos encargados de organizar y decenas de curiosos que se filtraron en un salón reducido y -decisión del intendente anfitrión- por momentos con puertas cerradas. Porque se le colaba el molesto sonido de los bombos de un reclamo salarial de guardavidas.