Continúa la presión en Sri Lanka por la dimisión del presidente

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REUTERS - DINUKA LIYANAWATTE

A las tentativas de renuncia del presidente del país y del primer ministro siguieron las dimisiones de varios ministros. La presión de los manifestantes que invadieron la casa presidencial y la residencia del primer ministro no cesa. Mientras, la oposición se reunió para discutir la posible formación de un nuevo gobierno.

Sri Lanka se encuentra en un torbellino político y social en medio de las protestas por la profunda crisis financiera que atraviesa la nación.

En medio de la fuerte presión de los manifestantes que incluso se han tomado las residencias del presidente y del primer ministro, este domingo 10 de julio renunciaron a sus cargos el ministro de Promoción de las Inversiones, Dhammika Perera, nombrado hace solo 16 días, y el titular de la cartera Transportes, Bandula Gunawardene.

Además, los ministros de Turismo, Harin Fernanda, y de Trabajo Extranjero, Manusha Nanayyakara, anunciaron que están dispuestos a dimitir.

Estos anuncios llegan luego de que el sábado 9 de julio el presidente del Parlamento nacional asegurara que el presidente Gotabaya Rajapaksa le había anunciado que abandonaría el cargo a partir del próximo miércoles 13 de julio. Y de que la oficina del primer ministro, Ranil Wickremesinghe, señalara que el 'premier' se apartará de sus funciones una vez se haya formado un nuevo Gobierno.

Por el momento, tanto el mandatario como el primer ministro se mantienen en sus cargos y no se han pronunciado públicamente pero reina la incertidumbre política, mientras los manifestantes exigen que salgan del poder de inmediato.

La presión sobre ambos ha aumentado a medida que la crisis económica desencadenó una grave escasez de artículos de primera necesidad como alimentos, combustible y medicinas.

La situación es tal que el 70% de los hogares de Sri Lanka se vio forzado a reducir el consumo de alimentos y uno de cada dos niños necesita algún tipo de asistencia urgente, aseguró el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), desde el pasado junio.

La oposición gestiona la formación de un nuevo gobierno

Los partidos políticos de la oposición sostuvieron un encuentro en las últimas horas para discutir la formación de una nueva Administración, sin lograr resultados concretos hasta el momento.

Ranjith Madduma Bandara, un alto funcionario del principal partido de oposición Fuerza Unida del Pueblo indicó que se llevaron a cabo discusiones con otros movimientos políticos y legisladores que se separaron de la coalición gobernante de Rajapaksa y que se planean más reuniones. No obstante, no señaló cuándo podrían llegar a un acuerdo.

Por su parte, el legislador Mathiaparanan Abraham Sumanthiran aseguró que todos los partidos de oposición combinados podrían reunir fácilmente a los 113 miembros necesarios para mostrar una mayoría en el Parlamento. De confirmarlo formalmente, en ese momento podrán solicitar al presidente Rajapaksa que instale el nuevo Gobierno y se aparte de sus funciones.

Si tanto el jefe de Estado como el 'premier' hacen efectivas sus dimisiones, de acuerdo con la Constitución del país, quien deberá asumir como mandatario interino es el presidente del Legislativo, Mahinda Yapa Abeywardena.

Rajapaksa nombró a Wickremesinghe como primer ministro el pasado mayo en un esfuerzo por resolver la escasez y comenzar la recuperación económica. El todavía 'premier' ha formado parte de las conversaciones cruciales con el Fondo Monetario Internacional para un programa de rescate y con el Programa Mundial de Alimentos para prepararse ante una crisis alimentaria prevista.

El Gobierno aún debe presentar un plan sobre sostenibilidad de la deuda al FMI en agosto antes de llegar a un acuerdo.

Los analistas consideran que es dudoso que un nuevo líder pueda hacer más de las gestiones impulsadas por el actual primer ministro. Los esfuerzos de su Gobierno fueron prometedores, con la distribución de fertilizantes muy necesarios para los agricultores en el cultivo de la próxima temporada y en los pedidos de gas para cocinar que llegaron al país este domingo.

Los manifestantes, determinados a ocupar la casa presidencial hasta que se efectúen las renuncias

Pese a estas consideraciones por parte de los expertos, miles de ciudadanos ven en el cambio total de Gobierno una posible salida a la crisis.

Miles de manifestantes permanecen en la vivienda del presidente Gotabaya Rajapaksa, su oficina junto al mar, y la residencia del primer ministro y advierten que se quedarán hasta que renuncien oficialmente.

La agitación social y política continúa mientras se desconoce el paradero del presidente. Sin embargo, un comunicado de su oficina aseguró que Rajapaksa ordenó a sus funcionarios la distribución inmediata entre la población de un envío de gas que llegó del extranjero para que las familias puedan cocinar.

Aunque el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Shavendra Silva, desplegó decenas de soldados en Colombo y pidió apoyo público para mantener la ley y el orden, las tropas han resultado insuficientes ante las multitudes que se han tomado la piscina, los jardines, las habitaciones y demás lugares de las residencias oficiales.

"Nunca había visto un lugar como este en mi vida (…) Ellos disfrutaron de un súper lujo mientras nosotros sufríamos. Nos engañaron. Quería que mis hijos y nietos vieran el lujoso estilo de vida que ellos disfrutaban", dijo a Reuters una vendedora de pañuelos de 61 años, acompañada de su hija y sus nietos, mientras probaba un lujoso sofá.

¿Cómo llegó Sri Lanka al colapso económico?

La situación ha sido generada por una grave escasez de divisas que ha paralizado las importaciones de productos básicos como combustible, alimentos y medicinas.

El colapso financiero se desarrolló después de que la pandemia del Covid-19 golpeara la economía dependiente del turismo y redujera las remesas de los trabajadores en el extranjero.

El caos financiero se ha visto agravado por la gran y creciente deuda del Gobierno, el aumento de los precios del petróleo y una prohibición de siete meses sobre la importación de fertilizantes químicos el año pasado que devastó la agricultura.

La gasolina ha sido severamente racionada, por lo que se han formado largas filas frente a las tiendas que venden gas para obtener el recurso.

En un esfuerzo por ahorrar el escaso combustible, la Administración de Rajapaksa ha pedido a la población que trabaje desde casa y ha cerrado las escuelas.

El Gobierno no tiene liquidez y la falta de divisas le impide importar productos básicos como alimentos y carburantes.

En medio de este panorama, la inflación general en el país, con 22 millones de habitantes, llegó al 54,6% el pasado junio y el Banco Central ha advertido que podría subir al 70% en los próximos meses.

Ahora, el caos político podría complicar los esfuerzos para sacar a Sri Lanka de su peor crisis económica en siete décadas.

Con Reuters, AP y EFE

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