Los contagios de COVID en animales provocan inquietud en los científicos

James Gorman
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La decisión que tomó el gobierno danés la semana pasada de matar a millones de visones debido a la preocupación por el coronavirus, con lo que acabó con una importante industria nacional, ha puesto en relieve la preocupación latente entre científicos y ecologistas por la vulnerabilidad de los animales ante el virus pandémico y por lo que los contagios entre animales podrían significar para los humanos.

La posibilidad más inquietante es que el virus podría mutar en los animales y adquirir mayor transmisibilidad o ser más peligroso para los humanos. En Dinamarca, el virus pasó de humano a visón y viceversa, y mutó en el proceso. El visón es el único animal que se sabe que ha transmitido el coronavirus a los humanos, a excepción del contagio inicial de una especie desconocida. Otros animales, como los gatos y los perros, se han contagiado por haber estado expuestos a los humanos, pero no se conocen casos de personas contagiadas por exposición a sus mascotas.

Las cepas del virus que han mutado en el visón y se han propagado a los humanos no son más transmisibles ni causan enfermedades más graves en los humanos, pero una de las variantes, descubierta en doce personas hasta ahora, fue menos sensible a los anticuerpos en las pruebas de laboratorio. A las autoridades sanitarias danesas les preocupó la posibilidad de que la eficacia de las vacunas en desarrollo pudiera verse reducida en esta cepa y decidieron tomar todas las medidas posibles para detener su propagación. Esto incluyó matar a todos los visones del país y bloquear la parte norte de la nación, donde se descubrió el virus mutado. El Reino Unido ha prohibido la entrada de viajeros provenientes de Dinamarca que no sean ciudadanos del Reino Unido.

La Organización Mundial de la Salud y los científicos de otras partes del mundo han señalado que aún no han visto pruebas de que esta cepa vaya a tener algún efecto en las vacunas; sin embargo, tampoco han criticado la decisión de Dinamarca de sacrificar a su población de visones.

Los visones no son los únicos animales que pueden contraer el coronavirus. También se han contagiado perros, gatos, tigres, hámsteres, monos, hurones y ratones genéticamente modificados.

Al parecer, los caninos y felinos, incluidos los tigres, presentan pocos efectos adversos. Los otros animales, que se utilizan en experimentos de laboratorio, han mostrado respuestas diversas, pero los visones de granja son los que han muerto en grandes cantidades en Europa y Estados Unidos, quizá debido, en parte, a las condiciones de hacinamiento en esos ranchos, las cuales podrían aumentar la exposición.

No obstante, a los expertos en salud pública les preocupa que cualquier especie capaz de contagiarse pueda convertirse en un receptáculo que le permita al virus resurgir en cualquier momento y contagiar a las personas. El virus podría mutar en otras especies animales como se ha demostrado que sucede en el visón. Aunque es probable que la mayoría de las mutaciones sean inofensivas, el SARS-CoV-2 podría mezclarse de nuevo con otro coronavirus y volverse más peligroso. A los expertos en conservación también les preocupa el efecto en las especies animales que ya están en problemas.

Una manera de estudiar la susceptibilidad ha consistido en analizar los genomas de los animales y ver cuáles tienen una secuencia genética que codifica una proteína en las células llamada receptor ACE2, el cual le permite al virus engancharse. Un equipo de investigadores estudió los genomas de más de 400 animales. Otro grupo hizo un estudio similar de los primates, que se contagian a menudo con virus respiratorios humanos.

Otros investigadores están estudiando especies desde ballenas beluga hasta ratones ciervos en búsqueda de señales del coronavirus. Kate Sawatzki, la coordinadora de vigilancia animal para un proyecto de pruebas en mascotas y otros animales en la Facultad de Medicina Veterinaria Cummings de la Universidad Tufts, aseveró: “Hasta la fecha, hemos hecho pruebas en 282 muestras de vida silvestre de 22 especies, principalmente murciélagos en las instalaciones de rehabilitación de Nueva Inglaterra, y nos complace informar que ninguna ha sido positiva”.

También han analizado 538 mascotas domésticas, incluyendo las de hogares con pacientes con COVID-19, y ninguna ha mostrado síntomas de virus activo; sin embargo, dijo Sawatzki, el laboratorio también realizó análisis de sangre para detectar anticuerpos, los cuales mostraron exposición, y allí encontraron anticuerpos, como suele suceder en humanos. Al parecer, las mascotas se contagiaban, pero no se enfermaban ni transmitían el virus.

Hasta ahora, el visón en Dinamarca es el único caso conocido del virus que contagia a un animal, muta y se transmite de nuevo a los humanos. Emma Hodcroft, de la Universidad de Basilea, Suiza, rastrea varias cepas mutadas del coronavirus a medida que se ha propagado por Europa y ha revisado la información científica publicada por las autoridades sanitarias danesas. Comentó que aplaudía la decisión del gobierno de tomar medidas rápidas y sacrificar a los visones.

“Muchos países han dudado y esperado antes de actuar”, dijo Hodcroft, “y como vemos puede ser increíblemente perjudicial frente al SARS-CoV-2”.

No obstante, no aprobó la forma en que se dio a conocer la información, en especial en la sesión informativa que dio el gobierno el miércoles, en la que advirtió de una grave amenaza a las posibles vacunas para humanos, pero no ofreció ningún motivo específico para esa inquietud.

“La notificación de los científicos pudo haber sido mucho más clara y propiciar menos preocupación en todo el mundo”, señaló Hodcroft.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company