'Contagio', la película de 2011 con un parecido premonitorio al brote de coronavirus

Hace nueve años, Steven Soderbergh dirigió una película que retrataba los diferentes capítulos que componen la propagación de un virus. Desde el contagio a la acción gubernamental, el temor del público y el sensacionalismo de un sector de la prensa. Sin embargo, a pesar del paso tiempo, Contagio ha vuelto a estar de moda ante el brote de coronavirus debido a los paralelismos aparentes entre la realidad y la ficción.

(Cortesía de ©2011 Warner Bros. Entertainment Inc.; Claudette Barius)

Nadie habría imaginado que el director de Traffic sería todo un Nostradamus del cine pero Contagio, que pasó por los cines con el aplauso de la crítica y una taquilla media que la salvó del fracaso, podría resumirse como una especie de pronóstico hollywoodense de lo que estamos viviendo ahora mismo. A finales de enero supimos que la cinta escrita por Scott Z. Burns (que también escribió otro thriller médico para Soderberg como Efectos secundarios, 2013) había escalado en el Top 10 de los alquileres de iTunes en EEUU y Reino Unido como ejemplo evidente del morbo del ser humano. Pero vaya sorpresa me llevé cuando descubrí que Movistar+ la añadió a su programación reciente además de estar disponible en la plataforma.

Confieso que como seguidora del cine de Soderbergh recordaba datos similares entre la película y la situación actual que vive el mundo por el temor al COVID-19 (el nombre oficial del coronavirus actual), así que me dispuse a verla de nuevo para poder escribirles con mayor seguridad. Y si lectores, desde entonces siento que soy más consciente sobre la cantidad de veces que me toco la cara o me lavo las manos (sin dudas, un reflejo provocado por los tintes de thriller que utiliza la película).

Veamos, ¿es tan parecida entonces a la situación actual del coronavirus? A primera vista, si.

La cinta estaba inspirada en la historia del virus Nipah que apareció en Malasia a finales de los 90 propagándose de los cerdos a los granjeros .Y si en su momento servía como una propuesta que ayudaba a abrir los ojos sobre la importancia de la prevención, así como aportar conciencia global sobre el manejo gubernamental de una epidemia y las diferentes personas involucradas en el proceso para contener la información y llegar a una cura; ahora resulta un retrato cronológico de lo que llevamos dos meses siguiendo en las noticias. Al menos en algunos de sus capítulos. Protagonizada por Matt Damon, Kate Winslet, Jude Law, Gwyneth Paltrow y otros, Contagio no deja de ser una película de ciencia ficción, sin embargo muchos usuarios de Twitter afirman haber descubierto la película en las últimas semanas gracias a la viralidad de la que ha sido protagonista, comentando el miedo que provoca o quedándose estupefactos ante el parecido con la vida real.

En ambas historias, la real y la ficticia, la epidemia se origina en China y en los dos virus uno de los culpables es un murciélago. Es como dice el personaje de Jennifer Ehle, una doctora científica del Centro del Control de Enfermedades, cuando asegura que “en algún lugar del mundo, el cerdo equivocado se cruzó con el murciélago equivocado”. Y voila, habemus virus nuevo. Recordemos que se cree que el coronavirus actual que tiene al mundo en vilo procedería de un mercado mayorista que comercializa con murciélagos, culebras y otros animales (“los coronavirus son una extensa familia de virus, algunos de los cuales puede ser causa de diversidades enfermedades humanas, que van desde el resfriado común hasta el SRAS. Los virus de esta familia pueden causar varias enfermedades en los animales”, OMS).

La película arranca con el “día 2” del virus mostrando a Gwyneth Paltrow sufriendo síntomas similares a una gripe en un aeropuerto, haciendo hincapié visual en todo lo que toca. Tras vivir una aventura extramarital durante una escala de su vuelo con un viejo amor, regresa a su marido (Matt Damon), muriendo poco después y contagiando a su pequeño, quien también fallece. En todo el proceso, Soderbergh añade dosis de thriller al mantener el ojo de la cámara en todas las esquinas donde va quedando el virus en el camino. Así entran en juego la primera víctima en China; el periodista que manipula la información ganando seguidores en el camino. Conocemos a los servicios de control de enfermedades, los médicos que investigan a pie de calle (Kate Winslet, Marion Cotillard) y los que sirven de intermediarios entre ellos y el gobierno (Laurence Fishburne). En una ocasión el personaje de Kate Winslet debe “concientizar” a políticos que evidentemente están a punto de entrar en pánico, y lanza una frase que se nos queda grabada para siempre: “el ser humano se toca el rostro un promedio de 3.000 y 2.000 veces al día”. ¿Es cierto? Pues es unas de las preguntas que plagaron varios foros en 2011 tras el estreno del filme, y lo que dice la ciencia según un estudio que encontré en la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU es que “el promedio es que cada uno de los 26 estudiantes observados se tocaron el rostro 23 veces por hora”. Si lo multiplicamos por 12 horas de un día, tenemos 276. Pero todo es relativo. Igual serían unas cuantas veces si no nos desinfectamos las manos tras tocar lugares públicos, por ejemplo.

La producción también nos permite ver al gobierno americano temiendo la repercusión mediática y buscando culpables pero, sobre todo, la película explora el egoísmo humano en momentos de “sálvese quien pueda”. El desabastecimiento, la violencia, ciudades desérticas, la muerte solitaria y la protección de uno mismo y nuestros seres queridos, en contraste con la doctora que termina encontrando la cura que pone en riesgo su vida para probar su vacuna. Si no lo hacía, la cura tardaría meses en llegar dejando más muertes en el camino. Algo que actualmente podemos ver en las noticias con la ciudad fantasma de Wuhan, los supermercados vacíos en Italia, el aumento de los valores del alcohol en gel o la escasez de mascarillas en muchos sitios.

A su vez, Contagio sirve como una crítica directa al efecto demoledor que la mala información puede tener sobre la población en la figura de Alan Krumwiede, un periodista freelance que gana 12 millones de seguidores convenciendo de supuestas teorías conspiratorias alrededor del virus, promocionando una cura homeopática. Pero no es más que un charlatán que busca sacar tajada.

ATENCIÓN: A CONTINUACIÓN SE DETALLAN SPOILERS DEL FINAL DE LA PELÍCULA

En Contagio, todo comienza con un murciélago y un cerdo pero la culpa es de un chef que no se desinfecta las manos. La secuencia final termina por el principio, mostrándonos el “día 1” del virus, cuando un murciélago ingiere una fruta que deja caer encima de una granja de cerdos. Un cerdito lo come y poco después termina en la cocina de un restaurante. El chef lo está preparando crudo cuando se limpia las manos en su delantal, sin agua, ni jabón y mucho menos alcohol, y pasa a tomarse una foto con el personaje de Gwyneth Paltrow tomándole la mano. Y ya está. Así de fácil.

Un detalle que muchos criticaron en su momento es que el personaje de Paltrow muriera tras haber sido infiel a su marido, mientras el fiel Matt Damon era inmune al virus. Esto levantó muchas ampollas al rozar el tono de crítica en contra de una mujer adúltera dado que el hecho de que Paltrow sea infiel en la historia no tiene una repercusión realmente necesaria. Ella ya contagia el virus a lo largo de todo su viaje, es cierto que al salir del aeropuerto y tener un breve affaire añade otra ciudad al contagio, pero en realidad la epidemia ya había comenzado en el momento que el chef le toca las manos. Lo único que hace es añadir más dolor al personaje de Matt Damon siendo la dosis dramática de la historia. Pero nada más.

Pero este paralelismo entre el cine y una epidemia ya lo vivimos a mediados de los 90. Quizás algunos no lo recuerden pero en 1995 se estrenó Estallido (o Epidemia en Hispanoamérica), una producción similar de Wolfwang Petersen, pero más dramática, centrada en la epidemia de un virus como el Ébola. Protagonizada por Kevin Spacey y Dustin Hoffman en sus mejores años ajenos a las polémicas sexuales que llegarían a sus vidas, la cinta se estrenó meses antes de que un brote de Ébola se esparciera en Zaire, ahora la República del Congo.

Pero Contagio no es la única propuesta audiovisual que puede llevar al pánico. Netflix hizo lo suyo poniendo a disposición de los usuarios diferentes películas y series sobre virus y epidemias. Por ejemplo, recuerdo que poco después de conocerse las primeras muertes en Wuhan -específicamente el 22 de enero- me apareció destacado en el App del gigante streaming una docuserie titulada Pandemic: how to prevent an outbreak, cuando jamás vi una serie de este tipo en la plataforma. Se trata de una propuesta de seis episodios sobre los “héroes que luchan en primera línea contra la gripe” mostrando “los esfuerzos diarios por impedir el próximo brote global”.

Aunque algunos crean que Contagio podría ser la película que predijo lo que estamos viviendo ahora, su viralidad podría resumirse como fruto de las casualidades que guarda con la realidad.

Es interesante que el público le dé una oportunidad para concientizar, pero tal y como muestra Sodebergh en su historia, el miedo puede convertirse en nuestro peor enemigo. Por eso, si vas a darle una oportunidad, recuerda que es una película de ficción y no una cronología de una historia real, así evitamos que ayude a expandir la paranoia influenciada por el tono de thriller que utiliza.

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