Consulta popular: el kirchnerismo quiere apurar el dictamen en el Senado

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Presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Guillermo Snopek, y senador Oscar Parrilli
Fabián Marelli

Con el argumento de permitir “la participación al pueblo en las cosas estratégicas del Gobierno”, el kirchnerismo comenzó a desandar el camino para modificar las leyes que reglamentan la consulta y la iniciativa populares con el fin de relajar las mayorías parlamentarias y los requisitos necesarios para ejecutar estos institutos de la democracia directa, incorporados a la Constitución en la reforma de 1994.

Después de insistir en varias oportunidades, el oficialista Oscar Parrilli (Neuquén) logró que la Comisión de Asuntos Constitucionales, que preside el oficialista Guillermo Snopek (Jujuy), iniciara hoy el debate de dos proyectos, uno propio y el otro de Juliana Di Tullio (Buenos Aires), ambos kirchneristas de paladar negro.

Denuncias de corrupción entre kirchneristas

Si bien en los días previos el oficialismo manejó la posibilidad de firmar dictamen de manera exprés, Parrilli debió contener su ansiedad y se limitó a defender su proyecto para dar inicio al debate. No obstante, advirtió que su idea es que “en un plazo no mayor a una o dos reuniones más” la comisión quede en condiciones de emitir despacho.

Los textos que impulsa el kirchnerismo modifican de manera sustancial las exigencias parlamentarias necesarias para convocar a una consulta popular, cambiando a simple mayoría la mayoría absoluta (mitad más uno de los miembros de cada cámara) que exige la ley vigente para convocar a la compulsa.

Según la norma sancionada en 2001, en el caso de ser vinculante y participa más del 35% del padrón, si la propuesta logra la mayoría de los votos queda automáticamente convertida en ley.

De aprobarse la propuesta kirchnerista, con el voto de la mitad más uno de los presentes en una sesión especial alcanzaría para sancionar la ley que permita someter un tema al voto de los ciudadanos. Un cambio conveniente en momentos en que el oficialismo perdió las mayorías que tenía en ambas cámaras parlamentarias tras el cachetazo electoral del año pasado.

Parrilli justificó la necesidad de modificar la ley vigente en el hecho de que, desde su sanción, en 2001, “nunca se hizo una consulta popular”. “Esto quiere decir, evidentemente, que el mecanismo no funcionó; algún problema tenía esas leyes y esos institutos”, agregó, sumando la iniciativa popular, que fue reglamentada por otra ley, en los proyectos que quiere modificar.

En ese sentido, el senador ultrakirchnerista dijo que la intención de su proyecto es “hacerlos más dinámicos, más ágiles” para que “no sea una cosa inédita hacer participar al pueblo en las cosas estratégicas que hacen al gobierno”.

“La consulta popular plantea más democracia, más participación en momentos que vivimos en Argentina, y que lo vemos en la calle y lo manifiestan las encuestas, donde aparece el problema de que no estamos dando respuesta a lo que el pueblo quiere sobre la política, pero también sobre la democracia”, aseguró Parrilli.

Rechazo de la oposición

Juntos por el Cambio tomó el guante y aceptó el debate, pero también criticó la agenda de temas propuestos por el kirchnerismo en el Senado en el actual contexto económico y social que vive el país.

“También queremos poner en agenda los temas urgentes del país, que lejos están de resolver problemas judiciales puntuales”, se quejó Mariana Juri (UCR-Mendoza), quien mencionó la inflación y la escasez de gasoil como dos de las cuestiones que la oposición quiere debatir en el Senado.

Y si bien dijo que no quería adelantar opinión, la senadora radical calificó como “muy cuestionado” el intento de unificar la consulta popular con una elección nacional.

La ley vigente impide convocar ambas compulsas al mismo tiempo, para evitar el efecto arrastre de una sobre otra. Sin embargo, el kirchnerismo apunta a eliminar esta restricción.

Con la autora del proyecto ausente, Di Tullio participa de la reunión de la OIT en Ginebra, fue Parrilli el encargado de defenderlo. “Es desacertado, equivocado no realizar una consulta el mismo día que una elección general”, dijo el legislador, sin dar mayores argumentos.

El kirchnerismo también busca ampliar las materias que podrían ser sometidos a la sanción de una ley mediante el mecanismo de a consulta popular, que en la actualidad excluye todos los temas que requieren de aprobación con mayorías parlamentarias agravadas (dos tercios y mayoría absoluta), como las reformas electorales, por ejemplo.

“Nosotros queremos que excepto la reforma constitucional, los tratados internacionales, tributos, el Presupuesto y (leyes en) materia penal, para todo lo demás se pueda llamar a consulta popular”, explicó Parrilli.

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