Tres consejos para proteger tus ahorros de la quiebra del sistema bancario internacional

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Tres consejos para proteger tus ahorros de la quiebra del sistema bancario internacional
Tres consejos para proteger tus ahorros de la quiebra del sistema bancario internacional

Si bien otros síntomas ya venían alertando sobre la creciente fragilidad del sistema ante la suba de tasas, la noticia que sacudió al mundo fue la corrida que sufrió el Silicon Valley Bank (SVB), un banco estadounidense con más de 200.000 millones de dólares en activos que debió ser intervenido por la Reserva Federal (FED) para evitar su quiebra y el efecto contagio que podía causar a nivel global.

¿Qué fue lo que pasó? SVB comenzó a tener graves problemas financieros debido a un descalce de plazos entre sus activos y pasivos. El banco había estado invirtiendo el dinero de sus principales depositantes (empresas del sector tecnológico) en bonos de largo plazo del Tesoro de EEUU, una estrategia típica de la mayoría de las grandes entidades financieras internacionales.

Los bonos de EE.UU. se encuentran entre los más seguros del mundo debido a que el Tesoro de ese país es el emisor de los dólares, por lo que se descuenta que siempre pagará las deudas en esa moneda. Sin embargo, cuando la FED decidió aumentar a ritmo vertiginoso los tipos de interés para intentar bajar la inflación en la principal economía del mundo, el precio de esos bonos en el mercado se desplomó, debido a que pagaban tasas muy bajas a plazos muy largos.

Durante el proceso de suba de tasas de la FED, los grandes depositantes comenzaron a retirar su dinero del SVB en busca de inversiones seguras que rindieran más de lo que les pagaba el banco. Hablamos, por ejemplo, de bonos del Tesoro de EE.UU. a corto plazo. Estos, gracias a la política de la FED, ya cotizaban a precios tentadores y ofrecían un interés un poco más cercano al índice de inflación, que actualmente supera el 6% anual.

El retiro de depósitos por parte de estas empresas obligó a SVB a vender bonos de largo plazo para hacerse de efectivo. El problema es que debió venderlos a pérdida por la caída que la cotización de esos bonos había sufrido en el mercado a raíz de la mencionada suba de tasas de la FED. Las pérdidas para el banco eran significativas y alertaron a otros depositantes, por lo que comenzó una corrida bancaria que llevó a la FED a intervenir de inmediato. El Banco Central estadounidense anunció un plan para garantizar los fondos de todos los ahorristas, sean particulares o empresas, y puso en marcha una línea de liquidez para todas las entidades financieras que sufran inconvenientes similares. Además, dispuso mayores controles al resto de los bancos regionales de EEUU para garantizar la estabilidad.

La protección, sin embargo, solo llegó a los depositantes. Quienes sufrieron fuertes pérdidas fueron los tenedores de acciones y los acreedores (tenedores de bonos de deuda corporativa) de los bancos más afectados por el sismo financiero. Un claro ejemplo se puede ver en Europa, donde bancos importantes como el Credit Suisse reportaron problemas de liquidez y sus acciones se desplomaron un 70% en el último año.

El escenario produjo un claro aumento del estrés financiero, con miles de ahorristas e inversores argentinos que no son ajenos a la situación, debido a que tienen buena parte de su capital depositado en bancos y brokers estadounidenses. Por supuesto, también afecta a los ahorristas e inversores que no escapan de las fronteras y que palpan la fragilidad del sistema financiero nacional.

Luego de esta larga pero necesaria introducción, nos enfocaremos en las inversiones globales y brindaremos 3 tips generales para reducir riesgos y mejorar nuestra posición. El objetivo es pasar a la acción en lugar de mantenernos como espectadores pasivos de los grandes cambios que se avecinan.

¡Comencemos!

1) Diversificar los ahorros en distintos bancos:

La FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation) de Estados Unidos ofrece un seguro para los depositantes en bancos de ese país de hasta 250.000 dólares por titular de cuenta en caso de quiebra o cierre de la entidad financiera. Esto significa que, si un depositante tiene más de 250.000 en una cuenta en un banco que quiebra, solo recibiría ese monto en compensación (serán 500.000 si son dos titulares de cuenta).

Es importante destacar que esta protección cubre solo las cuentas de depósito, como cuentas de ahorro, cuentas corrientes y certificados de depósito, pero no cubre inversiones en acciones, bonos o fondos mutuos.

Además, la FDIC garantiza que los depósitos asegurados estarán disponibles para el cliente en un plazo de uno a dos días hábiles después del cierre del banco. Por ello, para inversores con un capital superior al cubierto por la FDIC, puede ser una buena idea diversificar los fondos en distintas entidades bancarias con montos inferiores al tope garantizado, de manera tal de elevar la protección.

2) Invertir en activos reales fuera del sistema financiero bancario

En tiempos turbulentos, la inversión en commodities como el oro o la plata puede dar buenos resultados. Ahora bien, algunos analistas como el best seller Robert Kiyosaki aconsejan invertir directamente en los metales físicos y no a través de ETFs. ¿Se justifica la recomendación? La principal razón que cita Kiyosaki es que, al poseer el metal físico, se tiene una propiedad tangible que se puede almacenar en un lugar seguro y con acceso directo. En cambio, si se invierte en un ETF, se tiene una propiedad en papel que representa una fracción del valor del metal y se almacena en una entidad financiera. En caso de quiebra de la entidad, existe el riesgo de perder la inversión en el ETF. Además, en un escenario de fuertes caídas en los mercados bursátiles, los precios de los ETFs pueden verse afectados por la volatilidad y la liquidez puede verse reducida. Por el contrario, los metales físicos poseen un valor intrínseco y pueden ser considerados un refugio seguro en tiempos de incertidumbre financiera.

Es importante destacar que invertir en metales físicos también tiene sus desventajas, como la necesidad de almacenamiento y de seguridad. También, la falta de liquidez y las dificultades que pueden surgir al momento de vender una parte o la totalidad de las tenencias.

Es recomendable investigar bien las opciones y considerar cuidadosamente los riesgos y beneficios antes de tomar una decisión de inversión semejante.

3) Invertir en Bitcoin

No solamente el Bitcoin es de los pocos activos cuyo precio aumentó considerablemente desde la debacle del SVB, sino que además al momento de escribir esta columna su cotización se encuentra casi 60% por encima del cierre del 31 de diciembre de 2022, mientras que el principal índice de la Bolsa de Nueva York apenas subió. Esta evolución se explica a partir de un cambio de mirada de los inversores, que le otorgan cada vez más valor a la seguridad en la custodia de su capital y ven al Bitcoin como el único activo descentralizado con el que pueden mantenerse a salvo de las quiebras bancarias internacionales.

El Bitcoin y otras criptomonedas ofrecen una forma de autocustodia que permite a los usuarios ser realmente dueños de sus activos digitales sin necesidad de intermediarios como bancos y otras instituciones financieras. Lo logran mediante el uso de una billetera o wallet digital, que puede ser almacenada en un dispositivo físico o en la nube.

Las ventajas de la autocustodia con criptomonedas incluyen una mayor privacidad y seguridad, puesto que los usuarios tienen un mayor control sobre sus activos y no se ven obligados a confiar en terceros para protegerlos. Además, el proceso de autocustodia con criptomonedas puede ser más rápido y menos costoso que los métodos tradicionales de almacenamiento de activos financieros.

Conclusión

No es cuestión de ser alarmistas, sino más bien de analizar –como lo hacemos habitualmente desde este espacio– los acontecimientos financieros y su potencial impacto en nuestras inversiones.

En este punto, es justo señalar que, tanto en la crisis de las hipotecas subprime de 2008 como en lo ocurrido ahora con el SVB y otros bancos afines, la FED ha tomado medidas para proteger a los depositantes y no a los accionistas y dueños de los bancos. Se trata de una medida muy diferente de la que tomaron las autoridades argentinas a fines de 2001, cuando Domingo Cavallo anunció el tristemente célebre corralito bancario.

No obstante, confiar ciegamente en la FED puede ser peligroso en caso de que el escenario financiero global se siga complicando, por lo que todo indica que lo más conveniente es, como dijimos más arriba, pasar a la acción y poner a resguardo nuestros ahorros.

Seguiremos analizando el curso de los acontecimientos y aportando nuestros consejos y opiniones al respecto.

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