Consejo de la Magistratura: Diego Molea, un académico dialoguista que recorrió todo el arco político

Hernán Cappiello
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Diego Molea, recorrió todo el arco político hasta anclar junto al kirchnerismo
Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

A Diego Molea le gusta que lo identifiquen como un académico kirchnerista. El nuevo presidente del Consejo de la Magistratura llegó a ese cuerpo en representación del escaño de la academia, en tanto es rector desde 2011 de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, pero su carrera la fraguó en el horno de la política, como "armador universitario".

Sus primeros pasos en la militancia fueron dentro de la Franja Morada, pero pronto supo encontrar abrigo en el peronismo bonaerense de Eduardo Duhalde, luego en la avenida del medio de Sergio Massa, tras lo cual coqueteó con el macrismo y, finalmente, con el peronismo kirchnerista, que lo ungió en la cima del cuerpo que se encarga de nombrar y destituir a los jueces.

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Molea, de 48 años, es bien del sur bonaerense. Nació en José Marmol, se crio en Lanús, es fanático de Temperley, club en el que fue reelegido como vicepresidente segundo hace dos semanas. Otro cargo ganado merced a su muñeca para la política.

Quienes no le tienen mucha simpatía lo definen como "rosquero". Quienes lo quieren, en cambio, prefieren caracterizarlo como alguien que "tiende puentes" y busca consensos. Lo cierto es que en el Consejo de la Magistratura es un dialoguista y conversa con todos los sectores, desde los más cercanos a Juntos por el Cambio hasta el kirchnerismo, pasando por los representantes de los jueces. Son muchos magistrados los que intercambian opiniones con Molea, aun sin tener representación en la Magistratura.

Si bien Molea ingresó al Consejo en 2018 en muy buenos términos con el macrismo, un año después se adaptó al cambio de gobierno y profundizó sus lazos con el actual ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro, entonces miembro del Consejo, y su hermano, Gerónimo Ustarroz, actual representante del Poder Ejecutivo en el organismo.

Esos vínculos son solo una muestra de la "plasticidad" de Molea para construir alianzas, incluso sobre viejas inquinas. En 2013, por caso, el nombre de De Pedro figuró entre los promotores de la avanzada con la que el kirchnerismo intentó destronar a Molea, entonces massista, del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora. También apareció asociado en esa cruzada el intendente Martín Insaurralde, el mismo que hoy celebró la designación de Molea.

De Pedro y Ustarroz son sus interlocutores políticos en el ala kirchnerista del Frente de Todos. En el territorio del sur bonaerense, reconoce en Aníbal Fernández a un referente. De hecho, cuando asumió como Consejero de la Magistratura, ese fue el reproche que le hizo Lilita Carrió, enemiga jurada de Aníbal Fernández.

Separado, con dos hijos varones adolescentes, cuando no está en el Consejo o en la cancha, despunta el vicio cocinando. Las buenas relaciones que logró el oficialismo con la oposición a fines del año pasado en el Consejo, que le permitieron destrabar el nombramiento de Alberto Boico, abogado de Cristina Kirchner en la Cámara Federal, hacen juego con su vocación dialoguista.

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Al jurar como presidente del Consejo, planteó los lineamientos de su gestión: reconoció que hay una deuda de la Justicia con la sociedad y señaló que considera necesario activar la Comisión de Selección, no solo para nombrar a los reemplazantes de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi en la Cámara Federal, sino para cubrir el resto de las vacantes.

Prometió no usar la Comisión de Acusación, que impone sanciones a los jueces, como elemento de presión. Entiende que al Consejo no lo conoce la ciudadanía, por lo que es necesario comunicar su gestión y dejar de lado el conflicto con la Corte, para trabajar más juntos. Por ahora, un pliego de buenas intenciones.