Conmoción en Salta: la mujer violada en Puerto Deseado se descompensó en el velorio de su hijo de 4 años

LA NACION

Como pudo, con las marcas externas e internas de aquel atroz ataque que sufrieron ella y su pequeño hijo de cuatro años en Puerto Deseado, María Mercedes Subelza participó de la ceremonia de despedida de Santino en la localidad salteña de Rosario de la Frontera. La mujer apenas podía mantenerse sentada en una silla y era tanto el dolor que la atravesaba que tuvo que ser asistida por médicos en varias oportunidades porque se descomponía.

Cientos de personas, entre amigos, vecinos y desconocidos que optaron por acompañar a esta familia, estuvieron presentes durante la misa que se llevó adelante ayer por la tarde en la iglesia Nuestra Señora del Rosario. Previamente, el cortejo fúnebre había sido recibido en esa ciudad con un cerrado aplauso y el reclamo, a viva voz, de justicia por Santino y por María.

Durante la celebración religiosa, la madre del niño, que fue violada durante el mismo ataque ocurrido una semana atrás, estuvo visiblemente consternada y no podía estar en pie. Al salir de la iglesia, los restos de Santino fueron trasladados al cementerio de Choromoro, una localidad tucumana ubicada a unos 82 kilómetros de Rosario de la Frontera, en el límite con Salta, para darle sepultura.

Los restos de la víctima habían arribado al aeropuerto internacional Martín Miguel de Güemes, de la capital salteña, pasadas las 11. La noche anterior habían llegado a la provincia su madre, su padre y sus hermanos. El cuerpo fue recibido por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y luego partió en el auto de una funeraria rumbo a Rosario de la Frontera, que está a 175 kilómetros al sur de la capital provincial. Hubo muestras de apoyo a la familia durante el extenso trayecto.

El brutal ataque

El hecho ocurrió el jueves de la semana pasada cuando Subelza y su hijo de cuatro años, que estaban de visita en la ciudad santacruceña de Puerto Deseado, caminaban por la playa Cavendish. Allí fueron sorprendidos por dos hombres que los amenazaron, los obligaron a caminar hasta una cueva, ya que el lugar está rodeado de acantilados, y luego atacaron a la mujer sexualmente.

Mientras uno de los agresores amenazaba a su hijo con un cuchillo, la mujer se desvaneció, por lo que los delincuentes, al creerla muerta, se llevaron al chico y lo asesinaron a golpes a pocos metros. Por el homicidio y abuso hay dos detenidos, un adolescente de 16 años que admitió su participación y aportó datos, aunque dijo haber actuado bajo amenazas, y un hombre de 33 años con antecedentes delictivos.