Conmoción en Italia por el asesinato del embajador en la República Democrática del Congo

Elisabetta Piqué
·4  min de lectura
El embajador de Italia en la República Democrática del Congo, Luca Attanasio, de 43 años, murió hoy en un intercambio de disparos
El embajador de Italia en la República Democrática del Congo, Luca Attanasio, de 43 años, murió hoy en un intercambio de disparos

ROMA.- Gran conmoción causó hoy en Italia la muerte del embajador italiano en la República Democrática del Congo, Luca Attanasio, de 43 años, casado y padre de tres niñas, y de un carabinero que lo escoltaba, Vittorio Iacovacci, de 30 años, en un ataque en el este del país africano, en la frontera con Ruanda.

En el asalto, que ocurrió en una zona que suele ser teatro de ataques por parte de guerrilleros, también murió el chofer y fueron secuestradas tres personas que formaban parte del grupo, confirmó la cancillería italiana. Realizado con armas ligeras, el ataque fue un intento de secuestro, indicó el Corriere della Sera, que precisó que el diplomático viajaba en un vehículo que formaba parte de una caravana de Monusco, la misión de la organización de Naciones Unidas para la estabilización de la República Democrática del Congo.

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La noticia de su violenta muerte causó un fuerte impacto en Italia, también porque Attanasio era conocido por su dedicación, “gran profesionalidad y humanidad”, como reflejan las fotos, en las que aparecía siempre sonriente, que subía a sus redes sociales. Desde el flamante primer ministro, Mario Draghi, hasta otras personalidades y organismos expresaron su “profundo pésame” por el brutal episodio.

Según aseguraron medios italianos, fuentes de policía locales dijeron que el embajador y el carabinero fueron capturados y llevados al interior de una selva, después de que un comando de al menos seis personas los asaltó y mató a su chofer. Fue justo cuando la policía llegó al lugar que, en un intercambio de disparos, los dos rehenes cayeron muertos.

Un hombre que trató de ayudar al conductor herido del embajador de Italia en la República Democrática del Congo, Luca Attanasio, lleva una chaqueta manchada de sangre en el Parque Nacional Virunga, a 25 km de Goma, el 22 de febrero de 2021
Alexis Huguet


Un hombre que trató de ayudar al conductor herido del embajador de Italia en la República Democrática del Congo, Luca Attanasio, lleva una chaqueta manchada de sangre en el Parque Nacional Virunga, a 25 km de Goma, el 22 de febrero de 2021 (Alexis Huguet/)

Aunque aún no está clara la autoría del ataque, una hipótesis indica que la responsabilidad puede ser de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda. Pero también se manejan otras alternativas ya que en esa zona de la frontera suelen actuar diversos grupos armados. También se pensaba en la posibilidad de un grupo de delincuentes comunes ya que, como destacó La Stampa, en todo el mundo es bien sabido que Italia, a diferencia de muchos otros países occidentales, suele pagar rescates millonarios para liberar con vida a sus connacionales. La fiscalía de Roma ya envío a Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, a un equipo especial de carabineros para investigar el asunto.

Monusco, como se llama la Misión de paz de Naciones Unidas que fue blanco del ataque, trabaja en la República Democrática del Congo desde julio de 2010, con más de 12.000 militares de una veintena de países. La mayoría de los efectivos es oriunda de la India y Paquistán. Fiel reflejo de que trabajan en una zona caliente y más que peligrosa, desde el comienzo de la misión, 93 militares de Monusco perdieron la vida.

La policía congoleña se manifestó sorprendida por el episodio y aseguró que no había sido informada de la visita del embajador italiano a la zona del Parque Nacional Virunga –famoso por sus gorilas, pero ahora un polvorín–, según le aseguró a la agencia DPA el general de la policía nacional, Abba Van. Proveniente de Goma, la delegación viajaba hacia la localidad de Rutshuru, cerca del parque, sede de una programa escolar del Programa Alimentario Mundial (PAM).

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Nacido en 1977 en Limbiate, localidad cercana a Milán, en el norte de Italia, Attanasio era uno de los embajadores más jóvenes de Italia. Se había licenciado en la reconocida Universidad de Economía Bocconi de Milán y después de un máster en Política Internacional ingresó en 2003 a la cancillería. En octubre pasado había ganado el Premio Internazionale Nassiriya por la Paz debido a su compromiso humanitario: junto a su mujer, Zakia Seddiki, había fundado Mama Sofia, una asociación de voluntarios que ayuda a mujeres y niños necesitados en Kinshasa.

La Comunidad de San Egidio –organización católica romana muy presente en África–, recordó que Attanasio “era un apasionado” de un programa con el que curan en este continente a enfermos de Sida, pero que “también se involucraba en otras emergencias sociales”. “Con él se va, en modo doloroso y dramático, un hombre sensible, comprometido con el bien común. Es una grave pérdida para Italia, pero también para África, continente por el cual Attanasio estaba gastando con coraje muchas energías, confiado en un futuro mejor, de desarrollo y paz”, destacó, en un comunicado. “Abrazamos a su familia, a su mujer e hijos, que hemos conocido, renovando nuestro compromiso por África y por la pacificación de las áreas de crisis, marcadas por una violencia ciega que no ahorra tantas vidas inocentes, como en el este de la República Democrática del Congo”, concluyó.