Conmoción en el barrio de los 13 hermanos encadenados por sus padres: "Parecían vampiros"

LA NACION

PERRIS.- Delgados, tristes, especiales, pálidos, vampiros. Estas fueron algunas de las palabras que los vecinos de la familia Turpin utilizaron para describir a los 13 hijos de la pareja, que fueron liberados ayer tras permanecer por mucho tiempo encadenados, sin comida ni aseo por decisión de sus propios padres.

El caso sorprendió a un barrio tranquilo de Los Ángeles , que no podía sospechar el calvario que vivían los hijos de esta familia, acosados por sus progenitores, que los mantenían secuestrados y sin comida.

Los vecinos de David y Louise Turpin nunca se imaginaron lo que estaba pasando. A ninguno de ellos se le pasó por la cabeza el horror que se vivía dentro de esta casa ubicada en un barrio de clase media de Perris.

Ahora, muchos sienten rabia y tristeza de que algo así pasara en frente de sus narices.

América Carmona, quien vive a tres casas, llegó a pensar una vez que esos chicos estaban secuestrados, después de ver a algunos de ellos con la madre. "Delgados, tristes, como agachados, sin querer mirar, pensé que tenían una condición especial; una vez me dije 'capaz están secuestrados'", dijo esta mujer de 34 años, madre de tres niños.

Al conocer la historia quedó boquiabierta, pero asegura que nunca vio nada que la alarmara lo suficiente para llamar a las autoridades. Y sin embargo, dentro de esas paredes, los menores y los jóvenes sobrevivían a la suciedad, a las cadenas y a los candados con los que eran amarrados.

"Muchas cosas eran extrañas, pero no lo suficiente como para llamar a la policía", coincidió Kimberly Milligan, de 50 años, que desde hace dos años y medio vive en la casa de enfrente a la de los Turpin en la calle Muir Woods. "Pensé que eran papás sobreprotectores a la décima potencia".

Por su parte, Wendy Martínez, de 41 años, aseguró: "¿Crees que si hubiera sabido que algo pasaba, que había abuso, no iba a llamar a la Policía?".

Una familia rara

Los Turpin no hablaban con sus vecinos: ni buenos días o un hola o un simple saludo con la mano.

El césped de la casa está cortado, pero los vecinos dicen que alguna vez estuvo muy descuidado. Y en el estacionamiento reposan tres autos compactos y una furgoneta.

Las placas de los autos, personalizadas, tienen juegos de palabras relacionados con Disneyland, parque de diversiones en el que la familia tiene fotos publicadas en Facebook.

Keyla Redd, una vecina de 23 años, recordó el pasado Halloween, fecha en la siempre sale a la calle a repartir golosinas. Entonces, al pasar frente a esta casa, vio a David Turpin "sosteniendo una cruz y una antorcha y diciendo a los niños que en su casa no se celebraba Halloween".

Los hermanos Turpin, cuyas edades oscilan entre los 2 y los 29 años y a los que Kimberly Milligan describió que estaban "pálidos como vampiros", fueron llevados a hospitales de la zona, donde están siendo tratados por desnutrición y sometidos a otras pruebas de diagnóstico.

Las autoridades confirmaron que todos son hijos biológicos de la pareja y que no se hallado indicios de abuso sexual. Sin embargo, aseveran que las condiciones de vida en la casa eran una" tortura".

Agencias AP y AFP