Congreso deja languidecer pesquisas sobre interferencia rusa

Por MARY CLARE JALONICK

WASHINGTON (AP) — Legisladores republicanos que pasaron los primeros meses de 2017 trabajando con los demócratas en investigaciones sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales han cambiado su atención con el nuevo año y con vistas a los comicios legislativos, dejando en duda las conclusiones de esas pesquisas.

Mientras tanto, el fiscal especial Robert Mueller ha fortalecido su propia investigación y ha presentado cargos contra cuatro de los asesores de la campaña del presidente Donald Trump.

Por su parte, los republicanos han cambiado su foco en sus propias investigaciones. Con el aliento de Trump, varios paneles legislativos, encabezados por republicanos, investigan ahora si el FBI conspiró contra el ahora presidente durante la campaña.

Con la excepción de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, que ha mantenido un respeto bipartidista, es cada vez más probable que el Congreso no podrá llegar a un acuerdo sobre si la campaña de Trump estuvo conectada con la interferencia rusa. También parece improbable prevenir una repetición futura del problema.

Eso centra la atención en Mueller, que ha expresado interés en entrevistar a Trump en los próximos meses y que ha sido una constante espina en la garganta para la presidencia de Trump en los ocho meses desde que fue nombrado fiscal especial.

Es muy probable que la investigación de Mueller se extienda al final de 2018, quizás más allá, y pudiera seguir pesando sobre la presidencia de Trump, en momentos en que los republicanos enfrentan corrientes opuestas en sus esfuerzos por retener el control del Congreso.

Esta última semana, el demócrata de más rango en la Comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes acusó a los republicanos de bloquear a testigos que los demócratas dicen serían cruciales para su pesquisa, culpando al jefe del panel, Devin Nunes, y al presidente de la cámara, Paul Ryan. Los republicanos han indicado que quieren concluir la investigación en la primera mitad de 2018.

En la comisión de asuntos judiciales del Senado, que investiga también la interferencia rusa, la senadora demócrata Dianne Feinstein dio a conocer la transcripción de una entrevista de la pesquisa pese a objeciones del presidente del panel, el republicano Chuck Grassley, diciendo que se sentía frustrada por los intentos republicanos de minar el proceso. Grassley dijo que estaba "confundido" por la decisión.

Trump trató de arrojar combustible al desacuerdo, calificando a Feinstein de "taimada" en un tuit al día siguiente y diciendo que los republicanos debían retomar el control de la investigación.

La disputa partidista contrasta con su actitud en marzo pasado, cuando Nunes y Schiff establecieron juntos los parámetros para la investigación y dijeron que sería bipartidista. Grassley y Feinstein también prometieron entonces trabajar juntos en la pesquisa de su panel.

Los republicanos y los demócratas en la Comisión de Supervisión y Reforma del Gobierno de la cámara baja estaban trabajando juntos en una investigación, pero eso se acabó abruptamente en junio, cuando el jefe del panel, el republicano Jason Chaffetz, renunció como legislador. El republicano Trey Gowdy asumió las riendas del panel y dijo que le dejaría la investigación a Mueller.

Otras pesquisas en el Congreso también se han varado. Los senadores republicanos Lindsey Graham y Thom Tillis presentaron junto con los demócratas propuestas en el verano para proteger a Mueller en caso de que Trump trate de despedirlo. Sin embargo, el esfuerzo para aprobar la legislación se ha desvanecido, con los republicanos diciendo ahora que están menos preocupados de que Trump trate de despedir a Mueller.

Al arrancar 2018, solamente la pesquisa en el panel de inteligencia del Senado sigue como esfuerzo bipartidista.