Conforme aumenta el costo de los comestibles, las despensas de comida tienen más demanda. 'Simplemente no se ha detenido'

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Antonio Perez/Chicago Tribune/TNS

En una tarde lluviosa en West Side en Chicago, Beverly Harris esperaba en la fila de Harmony Community Church su turno para elegir entre bolsas de manzanas y cartones de huevos, lechuga romana y panes de hojaldre del banco de alimentos del sótano de la iglesia.

Aunque nunca antes había necesitado ir a un banco de alimentos, Harris, habitante del lado oeste, comenzó a acudir hace unos dos meses. Ahora visita el lugar casi todos los miércoles. El costo de todo es elevado. Cada semana, dijo Harris, parece que la fila afuera de la iglesia se hace cada vez más larga.

"Que yo sepa, todo el mundo necesita ayuda", afirma. Harris siempre sale de allí con suficiente comida, y, cuando tiene más que suficiente, la comparte con otras personas que la necesitan, dijo.

Harris se encuentra entre el creciente número de personas que han recurrido a los bancos de alimentos en los últimos meses, ya que los precios de los comestibles se disparan en medio de la creciente inflación. Los bancos de alimentos de toda la ciudad dicen que notan un aumento de la demanda, ya que los dólares no alcanzan para comprar en el supermercado y la gente sufre con el precio de todo, desde los productos domésticos hasta la gasolina.

Diane Carioscio, directora del banco de alimentos, dijo que las visitas a ese lugar empezaron a aumentar a finales de febrero, y que ahora está atendiendo a un 25 por ciento más de personas de lo habitual. Carioscio atribuye el incremento al aumento del costo de los alimentos, así como a algunos programas de ayuda del gobierno que estaban disponibles a principios de la pandemia por COVID-19 pero que ya finalizaron.

"También estamos en un desierto de alimentos", dijo, lo que significa que los habitantes tienen que viajar más lejos que en otros vecindarios para llegar a una tienda de comestibles. Eso significa que el precio de la gasolina, que también ha subido vertiginosamente, crea otra barrera para el acceso a los alimentos.

El miércoles, Rosemarie Spears se fue caminando desde su casa hasta la iglesia, que está cerca; los precios de la gasolina son demasiado altos como para que ella pueda conducir, dijo.

"Mi coche está estacionado y no se moverá en absoluto", dijo. "Tengo dos pies".

Spears dijo que había estado yendo al banco durante aproximadamente un año, después de que perdió su trabajo como maestra de preescolar en el lado sur. Spears solía recibir ayuda por desempleo, aunque ese apoyo se terminó desde entonces, dijo. Tuvo una niña hace seis meses y recientemente pudo acceder a los cupones de alimentos.

Spears dijo que estaba considerando la posibilidad de iniciar un jardín para cultivar sus propios productos, al igual que otras personas que conoce. "Hablan de que, bueno, si cultivamos nuestras frutas y verduras, entonces estaremos bien", dijo. "Pero, ¿qué pasa con el pan, los frijoles y el arroz?".

Los precios de los comestibles y los supermercados fueron un 8.6 por ciento más altos este febrero que en febrero de 2021, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Se espera que los precios sigan subiendo: La agencia predice que los precios de los comestibles aumentarán entre un tres y cuatro por ciento este año, con un grado de inflación que varía según el producto. Se espera que los precios de la fruta fresca aumenten entre un cinco y 6 por ciento, mientras que los precios de los productos lácteos aumentarán entre el cuatro y el cinco por ciento y las grasas y aceites entre el seis y el siete por ciento. El precio de las aves de corral, que también podría verse afectado por un brote de influenza aviar, se espera que aumente entre un seis y un siete por ciento.

Al mismo tiempo, muchos programas de ayuda del gobierno que ayudaron a las familias a superar el comienzo de la pandemia han expirado. Sophie Milam, vicepresidenta de política pública y defensa de Greater Chicago Food Depository, señaló que los pagos mensuales que algunas familias recibían como parte de la ampliación del crédito tributario por hijo terminaron el año pasado.

Los programas federales de nutrición como SNAP, dijo Milam, se ajustan a la inflación solo una vez al año. Eso significa que las personas que están lidiando con el aumento de los precios de los alimentos en este momento no verán que su ayuda se ajuste sino hasta octubre. En Chicago, las familias podrán solicitar un programa piloto de asistencia en efectivo de 500 dólares al mes a partir del lunes.

Un análisis de la Universidad Northwestern, que evaluó la inseguridad alimenticia en el área metropolitana de Chicago a finales de enero y principios de febrero, encontró que más del 16 por ciento de los hogares luchan contra la inseguridad alimenticia. Ese porcentaje era más alto entre los hogares negros y latinos, con un 29 y 24 por ciento, respectivamente, en comparación con el 11 por ciento de los hogares blancos. Según el informe, las familias con hijos también son más propensas a tener problemas de acceso a los alimentos.

La demanda ha aumentado en los bancos de alimentos en todo el Condado Cook, dijo Maurice Cousin, director de la capacidad de acceso a los alimentos para Greater Chicago Food Depository. El depósito le proporciona alimentos a unas 400 despensas, comedores sociales y refugios en el Condado Cook. El depósito de alimentos le ha proporcionado alimentos a los bancos de forma gratuita durante la pandemia, y planea hacerlo durante el próximo año fiscal "y el futuro previsible", dijo Cousin. Varios directores de bancos de alimentos le atribuyeron al programa, al menos en parte, su capacidad para mantener existencias de alimentos de alta calidad.

La pastora Sandra Gillespie, quien dirige una despensa de alimentos en la iglesia Chosen Tabernacle en Englewood, en el lado sur de la ciudad, dijo que ha notado un aumento de la demanda en los últimos cinco o seis meses, especialmente entre las personas mayores.

"Literalmente hablo con personas mayores que tienen que tomar una decisión: ¿voy a comprar mis medicamentos o voy a comprar comida?", dijo Gillespie. "Recibes 16 dólares al mes en cupones de comida, [y] eso no te lleva muy lejos con estos precios en aumento".

El banco no necesita racionar la comida que reparte, al menos no todavía, dijo Gillespie. "Si mis números siguen aumentando de nuevo, lo veo en el horizonte", dijo.

Lakeview Pantry, que opera en dos vecindarios en Chicago, así como en línea, notó cómo las visitas mensuales aumentaron más del 18 por ciento en marzo que en enero, de acuerdo con el portavoz Greg Trotter. Durante el mismo periodo, la organización notó que aumentó la demanda de los hogares con niños en más de un 25 por ciento.

"Mucha gente tiene problemas con los precios de los supermercados", afirma Kellie O'Connell, directora general de Lakeview Pantry. "Cuando entran, su dinero ya no les llega como antes. Así que salen de la tienda de comestibles con menos comida para sus familias, para ellos mismos, y luego recurren a un banco de alimentos para complementar los comestibles que necesitan para la semana o para el mes".

El banco de alimentos de Pilsen atiende a entre 300 y 360 personas cada semana, dijo la directora ejecutiva Evelyn Figueroa. "No se ha detenido", dijo. Eso es mucho más que lo que el banco estaba sirviendo en marzo de 2020, dijo, aunque el banco era relativamente nuevo en ese momento y ahora más personas saben de sus servicios.

La mayoría de los directores de los bancos de alimentos dijeron que la demanda no estaba cerca de alcanzar las alturas a las que se había disparado al principio de la pandemia, cuando algunas personas acudieron en masa a los bancos por miedo a la escasez de alimentos. Y, a pesar de los problemas en la cadena de suministro, los bancos no suelen tener problemas para mantener suficientes alimentos en las estanterías o para servirle a todos los que se presentan, aunque han tenido que ser flexibles cuando ciertos artículos son difíciles de conseguir o su dinero no llega tan lejos como antes.

Cousin dijo que el aumento en los precios de los huevos, por ejemplo, significó que el depósito de alimentos tuvo que comprar huevos medianos en lugar de los grandes con el fin de obtener la misma cantidad de producto.

"Tenemos que comprar menos, o hay ciertas cosas que no podemos comprar", dijo Figueora.

"Todos odiamos tener días en los que hay zanahorias solo para las primeras 50 personas", dijo. "Nos gustaría que hubiera zanahorias para toda la gente".

Mientras el mundo vuelve a la normalidad, dijo Cousin, quiere que la gente entienda que las comunidades más afectadas durante la pandemia por la falta de inversión tardarán en recuperarse.

"De ninguna manera ha terminado esta pandemia ni sus efectos en el ámbito de la inseguridad alimenticia", dijo Cousin. "Los más afectados estarán en el camino de la recuperación durante años".

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