Conflicto: ¿qué pasa en el Mercosur y cómo sigue tras las tensiones?

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El presidente Alberto Fernández encabeza la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur
Captura Presidencia

Tenemos vocación de que el Mercosur sea un trampolín y no un corset o un lastre”, advirtió en marzo el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou. Apenas cuatro meses después, en vísperas de la cumbre presidencial del Mercosur que tuvo lugar esta mañana, Uruguay apostó por la flexibilización y sacudió al bloque al comunicar que comenzará a negociar acuerdos comerciales con terceros países, algo que “respeta el ordenamiento jurídico vigente” y que “no significa vulnerar ni violentar la regla del consenso”, según el mandatario.

Cumbre del Mercosur: el bostezo de Jair Bolsonaro durante el discurso de Alberto Fernández

La situación derivó en duras críticas a Uruguay y Brasil en el discurso de apertura de Alberto Fernández durante la tensa reunión diplomática hoy, en la cual el mandatario argentino traspasó la presidencia pro témpore del bloque a su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro. “El camino es cumplir con el tratado de Asunción, negociar juntos y respetar el consenso a la hora de la toma de decisión. Es importante honrar los tratados fundacionales. El consenso es el camino más racional para preservar nuestros intereses comunes”, dijo Fernández, quien apuntó de forma indirecta a Lacalle Pou por su decisión y a Bolsonaro, con quien tienen discrepancias en torno al Arancel Externo Común y a la flexibilización del bloque.

“Brasil tiene apuro”, respondió Bolsonaro, quien pidió eliminar “trabas para productos más baratos”. “No podemos dejar que el Mercosur sea sinónimo de ineficiencias, desperdicio de oportunidades y restricciones comerciales”.

En medio de las tensiones y conflictos, ¿Cuál es el futuro del Mercosur? En diálogo con LA NACION, especialistas en el tema analizaron las implicancias de la decisión uruguaya, las ásperas relaciones entre los miembros del bloque, y el campo de juego en el que quedan parados los países. Todos coinciden en que existe un claro estancamiento y malestar entre los socios por diferentes opiniones en cuanto a cuál es el verdadero objetivo de la alianza. Mientras no se logre una convergencia de intereses, los expertos prevén un escenario pantanoso.

“Alguien tenía que romper”

Roberto Russell - Consultor e investigador de Relaciones Internacionales

“Alguien tenía que romper. Esto era algo absolutamente anunciado frente a un proyecto como el Mercosur que hace mucho tiempo que ha dejado de cumplir sus objetivos fundacionales. Me parece que esta iniciativa de Uruguay, que además era esperable porque es el país que más sufre, puede ser que sacuda un poco el avispero. Creo que hay que verlo con esta lógica realista entendiendo cuáles son las preferencias uruguayas, cuál es su situación frente al Mercosur, la pérdida de relevancia comercial que tiene el Mercosur para Uruguay, incluso para todos los países miembro salvo Paraguay porque la región ha perdido relevancia dado que hay otros socios comerciales más importantes fuera de la región. Para Uruguay esto es muy importante y además hay consenso entre el gobierno de Lacalle Pou y el Frente Amplio, tiene consenso, es algo que tiene que ver con sus preferencias y se viene hablando hace muchísimo tiempo”.

“Es una cuestión de economía política: tiene que ver con los intereses económicos de la mayor parte de los sectores productivos uruguayos cuyo comercio está fuera de la región y el Mercosur los ata, les impide avanzar en una flexibilización que por otro lado es una gran ficción porque está lleno de flexibilizaciones de hecho. El Mercosur se convertido en una ficción. Era un proyecto que tenía una vocación estratégica muy comprensible y que yo apoyé muchísimo en su momento fundacional y que ha perdido. Entonces hace rato que estamos diciendo que acá alguien tiene que sacudir el avispero y lo interesante es que lo hace el más chico, porque los grandes no lo hacen por los costos políticos y partes de los costos económicos, es pura retórica”.

“Acá hay un punto central: es entender que la economía ha dispersado a la geografía. Estamos en un marco de globalización, con sus avances y retrocesos, pero en ese marco estamos. Evidentemente los intereses comerciales centrales de Uruguay hoy están fuera del Mercosur y de la región. Esto no implica matar al Mercosur, sino reconocer una realidad. Lo más probable es que quede una situación de tensión [entre Uruguay] con la Argentina, pero es el peso de la realidad y el peso de los intereses. La Argentina no va a ceder. Y Uruguay pateó el tablero, es una manera de mostrar que estamos hablando de un proyecto que hace rato perdió su misión y su sentido estratégico”.

“El paso a seguir es sentarse a analizar costos y beneficios de los cambios, salidas a esta situación que nos tiene en un impase eterno. No hay que refundar el Mercosur, es ver cómo adaptarlo a las nuevas realidades del mundo (...) Para cambiarlo, el Mercosur requiere de un proyecto estratégico común, y esto no existe ni va a existir por ahora. No hay condiciones para que esto suceda, ni económicas, menos en medio de esta crisis, para que alguien se siente a tirar de nuevo las cartas. El futuro del Mercosur va a ser esta irrelevancia eterna”.

“Disputa de poder”

Julieta Zelicovich - Doctora en Relaciones Internacional y Magíster en Relaciones Comerciales Internacionales:

“Lo anunciado ayer por Uruguay constituye parte de una disputa de poder intra-Mercosur en la que los miembros vienen con énfasis desde hace dos años discutiendo cuál es el sentido del bloque y fundamentalmente el rol del Mercosur en la proyección internacional de sus miembros, donde hay diferentes sensibilidades en las industrias domésticas y prioridades que llevan a países como Uruguay a adoptar una posición de apertura y de abrazo intenso a la globalización, a pesar de la crisis de la globalización, y a países como la Argentina a tener una lectura mucho más cauta respecto del espacio de políticas en el contexto global. Esto viene desde abril del año pasado, cuando hubo una reunión de los grupos de trabajo en la cual [Jorge] Neme, secretario de Relaciones Económicas de la Cancillería, había anunciado la reticencia de la Argentina de renegociar el acuerdo con Corea y de allí la discusión sobre la flexibilización se acelera”.

“Uruguay introduce un anuncio más dentro de una disputa de poder. Lo que introduce de novedoso es el desconocimiento de la resolución 32 del año 2000 (32/00 (ndlr: del año 2000) como un instrumento que no está en vigencia y anuncia, entonces, su intención de evaluar o iniciar conversaciones con otros acuerdos. En el momento inmediato, para Mercosur esto significa una piedra más en el zapato porque acentúa las divergencias de opiniones entre los miembros respecto de la voluntad de construir conjuntamente hacia el futuro. Uruguay está diciendo: ‘no es mi prioridad insertarme de manera conjunta con el Mercosur, me gustaría hacerlo de forma individual y discrepo en la manera en que se llevan las cosas’. Uruguay, hay que señalar, es el país con menor poder relativo dentro del bloque. En el contexto de la transición de la presidencia pro témpore de la Argentina a Brasil esto no puede ser sino un guiño hacia [el ministro de Economía de Brasil, Paulo] Guedes buscando esa disputa hacia un Mercosur más liberal y reproduciendo ese intercambio de opiniones poco agradables entre Fernández y Lacalle Pou en el día del Aniversario del bloque. Yo lo veo como un guiño más en la disputa de poder y no estaría generando cambios inmediatos”.

“Para que esto tenga resultados y que genere una perforación adicional sobre el Arancel Externo del Mercosur hay mucho camino por delante, hay muchas opciones que se pueden explorar en el medio, su lectura inmediata es política y de disputa de poder. Y de cosmovisión: de cómo ve cada país el mundo. Uruguay abraza una globalización que está en profunda inestabilidad y donde me animo a poner reservas de cuáles son las condiciones en las que Uruguay va a negociar acuerdos de libre comercio solo vis a vis en las condiciones en las que las negociaría en el Mercosur. Esto ciertamente marca la distancia entre los ejecutivos y las cosmovisiones que tienen. No hay una visión compartida del Sur hacia el mundo y esto daña las posibilidades de desarrollo, de políticas exteriores autonómicas desde alianzas conjuntas”.

“Expone las debilidades políticas del bloque”

Juan Negri - Politólogo. Director de las carreras de Ciencia Política y Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella

“Esto se suma a una situación entre la Argentina y Uruguay, que ya había tenido encontronazos por este mismo motivo y que también expone las diferentes visiones al interior del subcontinente. Fernández desde que asumió se planteó como el defensor o el que buscaba recrear cierta idea progresista, eso que había ocurrido en América Latina a principios del siglo XXI con el ejemplo del Grupo de Puebla. Y con Lacalle Pou, en las antípodas ideológicas, ya había habido unos roces. Esto se suma a una relación, si se quiere tensa entre la Argentina y Uruguay”.

“Esta decisión uruguaya lo que hace es hacer más difícil la coordinación entre los países miembros del bloque, diferencias políticas por supuesto que ya existían, pero con esta decisión anticipada pero unilateral el bloque queda políticamente muy debilitado con líderes políticos que miran para lados distintos y que obviamente ahora va a ser más difícil tratar de buscar una solución, cosa que ya era difícil antes, y con esta decisión uruguaya se complica más. Tal vez es una advertencia, una amenaza, para sentarse a negociar, pero de cualquier manera lo que hace esta decisión es exponer las debilidades políticas del bloque. Lo que hace también es exponer de qué manera el Mercosur hoy comercialmente está muy debilitado. Varios de sus miembros, como Brasil y Uruguay, han planteado críticas muy claras. Entonces en este sentido el bloque no está cumpliendo su objetivo original de generar un gran mercado común en América del Sur”.

“El escenario más probable en el corto o mediano plazo es que continúe esta situación de estancamiento, de malestar entre los socios, de ir buscando flexibilizaciones por el costado, seguir agujereando el Arancel Externo Común. Es decir, que el Mercosur se vaya desinflando, pero que no desaparezca. Simplemente va a continuar el estancamiento y una progresiva pérdida de peso”.

“Para que esto cambie debería haber, en primer lugar, una convergencia política de los países, que en este momento no hay. Las sintonías personales también juegan un rol más allá de que los países tengan relaciones institucionales (…) Brasil está muy beneficiado por el Mercosur y esta situación es muy asimétrica, tendría que ver una voluntad de Brasil de reverla. Mientras, el Mercosur debería potenciar un bloque de libre comercio en un contexto en que América Latina tiene potencialidades. Debería identificar sectores claves donde pueda potenciarse. Yo creo que esto a corto o mediano plazo no va a ocurrir”.

“El Mercosur está muy estancado desde hace dos décadas”

Federico Merke - Internacionalista e investigador del Conicet

“En el corto plazo, el impacto es más político que económico. Lo que pasó hoy es síntoma de una crisis que lleva tiempo y que se agrava por la desconfianza creciente entre los gobiernos. En el mediano plazo habrá que ver qué camino toma Uruguay en su búsqueda de terceros socios. En el mundo existen 19 uniones aduaneras, la mayoría de ellas en el sur global de países en desarrollo. Estas uniones han visto miembros firmar acuerdos bilaterales con terceros países en por lo menos más de 30 ocasiones sin el apoyo de sus pares del bloque. Y si no me equivoco, ningún país echó al transgresor ni se fue por esto. Lo que está haciendo Uruguay quizás no sea lo correcto pero no es sorprendente, más si miramos sus patrones de inserción comercial. Uruguay exporta al Mercosur la mitad de lo que exportaba 20 años atrás. Consideremos, también, que hoy cerca del 30 por ciento de los renglones tarifarios tienen algún tipo de excepción, de modo que en esos renglones los miembros del Mercosur aplican distintas tarifas. Esto es una flexibilización de hecho. Y probablemente, la decisión de Uruguay, asumiendo que se mantiene y que obtiene nuevos socios comerciales, probablemente ponga presión en el resto de los socios para bajar el arancel externo común y flexibilizar el bloque”.

“La relación [de la Argentina] con Uruguay no es buena, tampoco tan mala, pero la cooperación en nuevas iniciativas es nula o casi inexistente. Históricamente, y sin importar la orientación ideológica del partido en cada momento, al peronismo siempre le costó bastante tener una buena relación con Uruguay, un país que es conocido por ser mayoritariamente ‘gorila’. En este caso, la distancia ideológica entre Lacalle Pou y Fernández no ayuda mucho, pero tampoco hay incentivos materiales para profundizar la relación. Uruguay le exporta a la Argentina aproximadamente lo mismo que le exporta a Holanda o a Turquía”.

“El Mercosur está muy estancado desde hace dos décadas. Llegó a un equilibrio entre protección (para empleo en manufacturas) y apertura (para productos agrícolas) muy difícil de alterar. Y con los años fue capturado por un par de provincias argentinas, como Córdoba con el sector automotriz, y estados brasileños, como San Pablo, que además son fuertes en cuanto a sindicatos. El acuerdo con la Unión Europea podría alterar este equilibrio, pero no producirá un cambio de la noche a la mañana. El Mercosur está muy moldeado por la política doméstica de la Argentina y Brasil, en particular por el conflicto distributivo. Si se quiere reformar el Mercosur, no queda otra que diseñar otro tipo de industrias y llevar adelante un gran proceso de reconversión laboral y créditos para compensar a los potenciales perdedores”.

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