El conflicto por los gays: nuevo desafío del Papa a la moral rigorista ultraconservadora

Elisabetta Piqué
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El Papa, el domingo pasado, durante el Angelus
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ROMA.- “El radicalismo evangélico no debe ser contrapuesto a la debilidad del hombre. Es necesario siempre encontrar el camino que no aleje, sino que acerque los corazones a Dios”.

A una semana y un día de la publicación de un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) que dictaminó que no son lícitas las bendiciones a parejas del mismo sexo, algo que cayó como una bomba ya que contradijo la pastoral abierta hacia ellos de los últimos años, en forma indirecta el papa Francisco volvió hoy a distanciarse. En un mensaje, invitó a teólogos moralistas a “buscar respuestas a la fragilidad humana”, al recordar que “la teología moral no puede reflexionar solo sobre la formulación de los principios, de las normas, sino que es necesario que se haga cargo propositivamente de la realidad que supera qualquier idea”.

“Esta es una prioridad porque solo el conocimiento de los principios teóricos por sí solo no es suficiente para acompañar y sostener las conciencias en el discernimiento del bien a realizar. Es necesario que el conocimiento se haga práctico a través de la escucha y la acogida de los últimos, los frágiles y los que la sociedad considera un descarte”, sentenció Francisco.

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El Papa se expresó así en un mensaje que le envió al reverendo Michael Brehl, superior de la Congregación del Santísimo Redentor, en ocasión del 150 aniversario de la proclamación de San Alfonso de Ligorio como “doctor de la Iglesia”. Según pudo saber LA NACION, como suele ocurrir para este tipo de ocasiones, este mensaje fue escrito hace semanas, antes de que se difundiera el “responsum” de la CDF. Un documento que cayó muy mal en la comunidad gay y revuelo en el seno de la Iglesia Católica, donde los progresistas quedaron descolocados –algunos incluso adelantaron que desobedecerán al diktat de la CDF- y los ultraconservadores cantaron victoria.

El mensaje

Si bien la carta de hoy -como en el Angelus del domingo pasado-, no tuvo referencia alguna al “responsum” de la CDF –documento que contó con el “asentimiento” del Santo Padre-, el mensaje dejó claro la contrastante visión del papa Francisco y de la Iglesia en cuanto a su contenido y lenguaje.

El mensaje recordó, en efecto, que hace 150 años, el 23 de marzo de 1871, el papa Pío IX proclamó a San Alfonso de Ligorio, patrono de los confesores y de los moralistas, “Doctor de la Iglesia”, por su propuesta teológica nacida “de la escucha y de la acogida de la fragilidad de los hombres y de las mujeres más abandonados espiritualmente”.

El Papa en la biblioteca del Palacio Apostólico
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El Papa en la biblioteca del Palacio Apostólico (HANDOUT/)

“El santo Doctor, que se había formado en una mentalidad moral rigorista, se convirtió a la benignidad a través de la escucha de la realidad”, evocó Francisco, que destacó que no fue ni “laxista ni rigorista”, sino “realista en el verdadero sentido cristiano”.

“El anuncio del Evangelio en una sociedad que cambia rápidamente requiere la valentía de escuchar la realidad, de «educar las conciencias para que piensen de manera diferente, en discontinuidad con el pasado»”, recordó, citando la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del evangelio), el documento programático de su pontificado.

“La gradual conversión hacia una pastoral decididamente misionera, capaz de proximidad con el pueblo, de saber acompañar su paso, de compartir concretamente la vida también en medio de grandes límites y desafíos, empujó a Alfonso a reexaminar, no sin fatiga, también la impostación teológica y jurídica recibida en los años de su formación: inicialmente marcada por cierto rigorismo, se transformó luego en un enfoque misericordioso”, siguió el Papa. “En las disputas teológicas, prefiriendo la razón a la autoridad, no se detiene en la formulación teórica de principios, sino se deja interpelar por la vida misma”, agregó, al recordar que San Alfonso se convirtió en “abogado de los últimos, de los frágiles y de los demás descartados de su sociedad en su tiempo”.

Llamado

Acto seguido y en el octavo año de un pontificado mal digerido por sectores ultraconservadores que no están de acuerdo con esta visión de Iglesia en salida hacia las periferias existenciales, Francisco lanzó un llamado.

“Sobre su ejemplo, invito a los teólogos moralistas, misioneros y confesores a entrar en una relación viva con los miembros del pueblo de Dios y a mirar la existencia partiendo de su perspectiva”, dijo. “La teología moral no puede reflexionar solo sobre la formulación de los principios, de las normas, sino que es necesario que se haga cargo propositivamente de la realidad que supera qualquier idea”, clamó. Estas palabras volvieron a hacer pensar en el “responsum” de la CDF de la semana pasada que rechazó las bendiciones de las parejas gay y llamó la atención porque totalmente contrario a la pastoral abierta hacia ellos de Francisco y, evidentemente, al modelo de San Alfonso de Ligorio (1696-1787).

“Formando conciencias responsables y misericordiosas tendremos una Iglesia adulta, capaz de responder constructivamente a las fragilidades sociales”, insistió el ex arzobispo de Buenos Aires que, en un mensaje que fue leído con lupa y que podría ser una estrategia para superar el paso en falso del “responsum”, finalmente alentó a la Congregación del Santísimo Redentor y a la Pontificia Academia Alfonsiana, centro de alta formación teológica, “a ponerse en diálogo constructivo con todas las instancias provenientes de cada cultura, para buscar respuestas apostólicas, morales y espirituales en favor de la fragilidad humana”.