Conferencia sobre Cambio Climático en Madrid: Juan Cabandié suena para suceder al rabino Sergio Bergman en Ambiente

Evangelina Himitian

La expectativa es grande y la propia cumbre tuvo que sortear varios obstáculos para llegar a buen puerto. Desde la decisión de los organizadores de cambiar a último momento la sede, de Santiago a Madrid por la convulsión social que vive Chile hasta la odisea marítima que atraviesa por estas horas la madrina del encuentro, Greta Thunberg, que se encuentra a mitad del océano Atlántico, a la altura del archipiélago de las Azores, bordeando una gran tormenta.

Pero también la representación argentina en la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP25) es un misterio. El cambio de gobierno y la inexistencia de un proceso de transición entre un gobierno y otro hace que por el momento esté garantizada la representación del país en los primeros días de la conferencia, cuando el presidente Mauricio Macri presente un documento sobre los compromisos y avances asumidos durante su gestión, pero resulta una incógnita a partir del día 10, cuando asuma la presidencia Alberto Fernández.

El Presidente, invitado en persona por el propio rey de España, presentará el 2 de diciembre junto a otros jefes de Estado de los países participantes, un informe de avances sobre los compromisos asumidos y anunciará cómo la Argentina tiene pensado subir su ambición para la lucha contra el cambio climático. Irá acompañado por Fulvio Pompeo, secretaría de Asuntos Estratégicos, el canciller Jorge Faurie, el secretario de la Presidencia, Fernando de Andreis, y el secretario de Ambiente, Sergio Bergman, además de un equipo técnico de cuatro especialistas en cambio climático que permanecerá a lo largo de la COP25 para actuar como enlace técnico con las nuevas autoridades, siempre con la coordinación de la Cancillería.

Después de dar su mensaje, Macri volverá al país y quedará al frente de la comitiva el rabino Bergman, que participará del primer tramo de la COP, que es la semana de trabajo técnico. Como la conferencia se extiende hasta el 13 de diciembre, a partir del 5 no habrá más funcionarios argentinos en Madrid. Bergman será de los últimos en regresar, para finalizar su último día laboral, el 9 de diciembre.

¿Los sucesores?

A partir de esa fecha, sólo permanecerá el equipo técnico y un representante de la Cancillería, a la expectativa de que las nuevas autoridades, si es que viajan, asuman la representación. Entre los nombres que circulan para Ambiente están los de Juan Cabandié y el de un investigador del Conicet.

Llegarán para el tramo final, que comienza del 10 al 13 de diciembre, las negociaciones y declaraciones del documento final. Hace cuatro años, el documento final fue justamente el Acuerdo de París. También en aquel encuentro la Argentina tuvo una representación de transición. El entonces vicepresidente Amado Boudou tuvo su foto junto a los mandatarios internacionales. Y volvió al país para dejar su cargo. Durante los últimos días llegó Sergio Bergman, junto con otros funcionarios recién designados para asumir una posición del país respecto al documento final.

Más ambición

La expectativa para esta COP no está puesta en el documento final sino en la exigencia por parte de las Naciones Unidas para que los estados participantes sean más ambiciosos al fijar metas para reducir sus emisiones y revertir el proceso de aceleración actual del cambio climático.

No se espera un cambio de postura respecto de los compromisos asumidos sino una mayor presión para que los países muestren en esta cumbre no sus planes sino las acciones que ya están llevando a cabo. ¿Qué hicieron concretamente hasta hoy para combatir el cambio climático?

La presencia de Greta, que si tiene viento a favor, llegará a bordo de un velero a Portugal, para viajar por tierra hasta Madrid, es clave para transmitir el mensaje de urgencia de acción.

¿Qué presentará Macri?

El informe que lleva Mauricio Macri ya está redactado, según supo LA NACION y tiene dos claves: dar a conocer una política de bajas emisiones para llegar a una neutralidad de carbono a 2050 y reivindicar el rol de Argentina como protagonista en la agenda global del cambio climático, pese a que el país no es un gran emisor, en comparación a los otros miembros del G20. En ese sentido, Macri destacará el rol que tuvo Argentina en la negociación de la declaración final de los jefes de estado que durante el encuentro en Buenos Aires del G20, en el que se ratificó que el Acuerdo de París tiene vigencia y que hay que cumplirlo.

Los países desarrollados deben aportar más

Las naciones del G20 representan colectivamente el 78% de todas las emisiones, pero solo cinco miembros se han comprometido con un objetivo a largo plazo de cero emisiones, según se publica en la página de la COP25. "La Argentina, por su parte, es responsable de menos del 0,7% de las emisiones a nivel mundial, sin embargo, somos protagonistas de la agenda global en la toma de compromisos", dice a LA NACION el secretario de Ambiente saliente.

El informe argentino va a hablar del rol de la Argentina y del diseño de políticas de bajas emisiones para llegar a la neutralidad de carbono en 2050 y de un compromiso para que las energías renovables representen el 20% de la torta energética para 2025. "Hoy están cerca del 16% de la energía y ya superamos la meta del 12%, pese a que el acuerdo anterior nos exigía un 8%. Entendemos que tenemos que ser más ambiciosos en nuestras metas", dice Bergman. Además, destacará la sanción de la reciente ley de Cambio Climático votada en el Congreso.

Macri también hablará sobre cómo el país triplicó la superficie de áreas protegidas durante su gestión, mencionará el impulso a la captura de carbono con agricultura sostenible y buenas prácticas ganaderas, con pasturas de pampas abiertas, que en contraposición con los feedlots, reducen la emisiones, según explica el secretario de Ambiente. También destacará del compromiso del país para reducir las emisiones en transporte.

Acuerdo de París

La conferencia está diseñada para dar los próximos pasos cruciales en el proceso de cambio climático de la ONU. Tras el acuerdo sobre las directrices de implementación del Acuerdo de París en la COP 24 en Polonia el año pasado, un objetivo clave es completar varios asuntos con respecto a la plena puesta en práctica del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

A menos que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero caigan un 7,6% cada año entre 2020 y 2030, el mundo no alcanzará el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5° C por encima de los niveles preindustriales establecido en el Acuerdo de París.

¿Qué es la COP?

La COP es la Conferencia de las Partes. En 1988, la Asamblea General de Naciones Unidas, reconoció que "los cambios climáticos constituían una preocupación común de la humanidad y determinó que debían adoptarse las medidas necesarias y oportunas para abordar el problema desde una perspectiva mundial". Allí mismo, solicitó a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) establecer conjuntamente un grupo intergubernamental sobre cambio climático y ese fue el nacimiento del Panel Intergubernamental para Cambio Climático (IPCC). Se creó una convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, un documento que fue adoptado en la llamada Cumbre de la Tierra en 1992, en Río de Janeiro. Allí, las naciones firmantes acordaron "estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera para evitar la interferencia peligrosa de la actividad humana en el sistema climático.

Hoy, 197 estados son parte de este tratado. Todos los años, desde que entró en vigor, en 1994, se celebra la llamada "Conferencia de las Partes" o COP, por sus siglas en inglés, para discutir cómo avanzar.

La COP25 es la última conferencia antes del definitorio año 2020, cuando muchos países deben presentar nuevos planes de acción climática. Actualmente, advierten las autoridades, no se está haciendo lo suficiente para cumplir los tres objetivos climáticos: reducir en un 45% para 2030; lograr la neutralidad climática para 2050 (lo que significa una huella de carbono neta cero) y estabilizar el aumento de temperatura global a 1.5° para fines de siglo.