Conexión Captagon (1/4): dos lunas crecientes sobre una píldora

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RFI realizó una investigación exclusiva sobre el Captagon, una droga producida y consumida en Oriente Medio. En los últimos años se han incautado decenas de millones de pastillas en los Estados del Golfo, Líbano, Jordania e Irak. ¿Quién consume esta sustancia y cuáles son sus efectos? Para responder a estas preguntas, Nicolas Falez, Nicolas Feldmann y Nicolas Keraudren investigaron en Líbano, Jordania y Kuwait.

Un reportaje de Nicolas Falez, Nicolas Feldmann y Nicolas Keraudren. Ilustraciones de Baptiste Condominas.

Dos lunas crecientes: el dibujo grabado sobre la píldora en la mano de Abed es, cuando menos, intrigante. "Esto es Captagon, es un estimulante", dice este jordano de 30 años que parece 10 años mayor. "Si tomas uno, no dormirás durante 24 horas. Te dará energía, te sentirás fuerte, te sentirás muy, muy bien. Esta píldora se llama ‘hilalein’. Significa ‘las dos lunas crecientes’", añade.

Pero por muy poética que sea la fórmula, es "una especie de marca, una promoción", continúa Abed. Señala una taza de café en la mesita que tiene delante, que lleva escrito "al ameed": "Sabemos que es un buen café. Pues lo mismo ocurre con la píldora ‘hilalein’. Es conocido, sabemos lo que es, podemos identificarlo", explica.

Dosis y más dosis

Abed empezó a tomarlo "por las malas compañías", recuerda. "Un amigo me ofreció una pastilla. Me volvió muy activo, muy eficiente en mi trabajo. No te deja dormir por la noche", agrega. Entonces Abed pasó a tomar una pastilla al día. Luego, poco a poco, se hundió: "Quería tener más sensaciones. Así que aumenté las dosis. De una pastilla al día, pasé a dos, luego a tres, cuatro, cinco... Dosis, siempre más dosis", cuenta.

Una "hermosa sensación"


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