Un asesino que creían inofensivo por su edad fue puesto en libertad y volvió a matar

Por Gerardo Fernández-. Albert Flick permanecía tras las rejas por un asesinato, pero en 2014 un juez consideró que su avanzada edad, su buen comportamiento y sobre todo la probabilidad de que nunca más volvería a delinquir lo hacía merecedor de regresar a la calle.

Prisionero esposado/Getty

Fue ahí que este hombre que ahora tiene 77 años volvió a la carga. El 15 de julio de 2018 el anciano terminó asestándole varias puñaladas a una mujer con la que se había obsesionado. Ese fatídico día, el volátil Flick le arrebató la vida a Kimberly Dobbie, de 48 años, en una lavandería de Lewiston, Maine.

Por esta razón la semana pasada un jurado estatal dispuso de menos de una hora para ponerse de acuerdo en que el hombre regrese a la cárcel.

De acuerdo con la fiscalía, los hijos gemelos de Dobbie, de 11 años, fueron testigos directos y horrorizados de la muerte violenta de su madre. Todo porque el anciano se había obsesionado con ella.

"La obsesión se convirtió en que, si no la puedo tener, la mataré, y eso es exactamente lo que hizo", declaró ante el jurado el Asistente del Fiscal General, Robert Ellis, según la estación de Portland WCSH-TV.

Una trayectoria sangrienta

La trayectoria sangrienta de ese señor ha sido documentada por no pocos medios de prensa. En 1979, Flick había arremetido contra otra mujer, Sandra, su pareja, a quien apuñaló hasta arrancarle la vida. Ocurrió apenas unos días después de que ella presentara una demanda de divorcio.

En aquella ocasión, la hija de la occisa, de 12 años, lo presenció todo. Por esa agresión, Flick fue condenado a 25 años de cárcel.

Pero a la altura de 2010 ya el hombre regresaba a sus furores violentos y agredía a otra mujer. Ante un pedido de ocho años de cárcel por parte de la acusación, un juez lo redujo a cuatro, con el argumento de que el acusado ya era demasiado mayor para volver a delinquir.

“En algún momento, el envejecimiento del Sr. Flick disminuirá su capacidad para involucrarse en este tipo de conducta —expresó el juez de la Corte Superior de Maine, Robert E. Crowley—; encarcelarlo más allá de ese tiempo no me parece que tenga sentido desde una perspectiva fiscal o criminológica”.

Luego de su excarcelación, Flick se mudó a la localidad de Lewiston, donde conoció a Dobbie, quien vivía con sus dos hijos en un refugio para personas sin hogar. Ahí terminó obsesionándose con ella, si bien dicen los testigos del caso que nunca llegaron a entablar una relación de pareja.

Obsesión fatal

Katharyn Cormier, quien compartía espacio en el refugio con Dobbie, recordó para The New York Times que Flick se ofreció para comprarles a los dos niños almuerzos saludables que la madre no podía pagar.

“Ella simplemente se quedó sin dinero -relató-, y eso cualquier madre lo va a aceptar".

Por esa misma época, una página de Facebook que al parecer había sido abierta por Dobbie todavía exhibe varias fotos de la mujer con sus dos hijos, en un cumpleaños, en un huerto de calabazas y disfrazados para celebrar Holloween. Al pie de una de las fotos había escrito con orgullo que sus dos hijos se estaban "convirtiendo en buenos jóvenes".

Pero la amabilidad de Flick buscaba a todas luces que ella lo aceptara como pareja, algo a lo que la mujer se oponía. Según se supo, días antes de ser asesinada, Dobbie había conseguido un departamento para ella y sus hijos.

Un día antes de la mudanza, Flick le quitó la vida. Y desde entonces los hijos de Dobbie viven con sus abuelos en Massachusetts.

Ahora este anciano se enfrenta a una condena que va de los 25 años de prisión hasta la cadena perpetua. Será el próximo 9 de agosto cuando se conozca el veredicto. Aunque los fiscales han insistido en que buscarán una sentencia de por vida —Maine no permite la pena de muerte—, cualquiera de las dos opciones posibles hará que este señor no vuelva a caminar por las calles del país.