Siete yihadistas condenados a pena de muerte en Bangladesh entre guiños al EI

Agencia EFE

Dacca, 27 nov (EFE).- Al grito de "¡Allahu Akbar! (¡Dios es grande!)" y con guiños al grupo yihadista Estado Islámico (EI), este miércoles fueron condenados a la horca siete acusados de participar en 2016 en el ataque a un restaurante en Dacca en el que murieron, en su mayoría a machetazos, 22 personas, 17 de ellas extranjeras.

El Tribunal Especial Antiterrorista, que absolvió a uno de los acusados por falta de pruebas, consideró a los otros siete culpables de asesinato por participar en la preparación del peor ataque terrorista en Bangladesh.

Los cinco autores materiales habían sido ya abatidos por las fuerzas de seguridad en la toma del local.

La defensa informó de que apelará la sentencia, mientras que la fiscalía estudiará si hacer lo propio en relación al acusado absuelto.

GUIÑOS AL ESTADO ISLÁMICO

Al igual que hicieron los atacantes en julio de 2016 durante la toma del restaurante, los ahora condenados gritaron ¡Allahu Akbar! cuando el juez Mujibur Rahman "anunció el veredicto", según relató a los medios el fiscal Abdullah Abu tras salir del juzgado.

Pese a que durante su investigación la policía consideró a los siete condenados miembros del grupo yihadista local Jamaatul Mujahideen Bangladesh (JMB), la sentencia no menciona a esa organización, según indicó a Efe el fiscal Golam Sharuar.

El dictamen judicial tampoco atribuyó directamente el atentado al grupo terrorista Estado Islámico, que reivindicó posteriormente la acción, pero sí asintió, según este fiscal, que la acción buscaba "llamar la atención del EI y establecer un Califato islámico".

"El Tribunal, en su dictamen, afirmó que es un crimen atroz y los atacantes lo cometieron y dañaron la imagen del país para establecer la ley islámica. Además trataron de mostrar que el Estado Islámico estaba involucrado", indicó el fiscal Abu.

Así varios de los condenados abandonaron el tribunal señalando con el dedo índice al cielo, un gesto habitual entre los militantes del EI, y al menos uno de los condenados, Rakibul Islam Regan, salió portando un gorro negro con el símbolo del grupo.

El gesto propagandístico desencadenó un gran revuelo en Bangladesh.

"Investigaremos cómo sucedió. No puedo decir en este momento cómo consiguió (el gorro)", aseguró a los medios el ministro de Justicia, Anisul Haque, poco después de conocerse el veredicto.

EL ATAQUE

La tarde del 1 de julio de 2016, en pleno mes musulmán de Ramadán, cinco jóvenes armados irrumpieron en el restaurante Holey Artisan, situado en un lujoso barrio de la capital bangladesí, y retuvieron en él a decenas de rehenes, hasta que a la mañana siguiente las fuerzas de seguridad liberaron el establecimiento y abatieron a los atacantes.

La acción sin embargo llegó demasiado tarde y no evitó que los yihadistas torturaran a los rehenes durante horas antes de matar a muchos de ellos a machetazos.

Fallecieron siete ciudadanos bangladesíes, otros tantos japoneses y nueve italianos, además de una ciudadana india.

"El restaurante que atacaron era frecuentado por extranjeros. Lo eligieron conscientemente porque sabían que si podían matarlos se crearía una presión sobre Bangladesh y el Gobierno", relató el fiscal Abu.

La policía del país determinó luego que 21 personas participaron en el ataque, de las cuales 13, incluidos los autores materiales, murieron durante la toma del local y en operaciones posteriores, entre ellos el canadiense-bangladesí Tamim Chaudhry, quien murió tiroteado en una operación policial en agosto de 2016 y era considerado el cerebro del atentado.

Más allá del grado de implicación del EI, el Gobierno se vio obligado a admitir tras el ataque que el extremismo islámico suponía un problema creciente para Bangladesh, un país de mayoría musulmana pero tradicionalmente moderado.

Entre 2013 y 2016, el país asiático sufrió una ola de ataques islamistas contra minorías, extranjeros, activistas homosexuales, intelectuales y blogueros críticos con el fundamentalismo religioso.

Azad Majumder

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