Un multimillonario, tres muertes y el documental que lo incriminó: la escabrosa historia de Robert Durst

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Robert Durst, multimillonario cuya familia -según cifras de Forbes- posee una fortuna en el negocio inmobiliario calculada en 8,100 millones de dólares, pasará presumiblemente lo que le queda de vida tras las rejas.

El pasado 14 de octubre de 2021, Durst fue condenado a cadena perpetua sin opción de libertad condicional por el asesinato de su amiga, publicista y confidente Susan Berman, sucedido en 2000. 

Ese castigo, además, ha puesto nuevamente bajo los reflectores, de la opinión pública y de la justicia, la muerte de otras dos personas vinculadas a Durst: la desaparición en 1982 de su primera esposa y el homicidio en 2001 de su vecino Morris Black, que el propio Durst mató y luego desmembró.

La historia de Durst, de 78 años, es notoriamente truculenta, tanto que ha dado pie a que filmara en 2010 una película (‘All Good Things’, en la que Ryan Gosling es el protagonista, un papel basado en Durst) y en 2015 un documental de la cadena HBO (‘The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst), que acabaría siendo clave en su proceso judicial y posterior condena.

Robert Durst en la audiencia en la que se le condenó a cadena perpetua sin libertad condicional por el asesinato de Susan Berman. (Getty Images)
Robert Durst en la audiencia en la que se le condenó a cadena perpetua sin libertad condicional por el asesinato de Susan Berman. (Getty Images)

La desaparición de su esposa

Durst se casó en 1973 con Kathleen McCormack, pero para 1982 estaban separados y ella le había pedido el divorcio; él se negó a darle una compensación financiera y en su lugar le quitó las tarjetas de crédito y cuentas bancarias. Incluso se afirma que Durst golpeó en una ocasión a su esposa, pero que ella en su momento optó por no acusarlo legalmente. La última vez que ella fue vista fue el 31 de enero de 1982 y desde entonces se encuentra desaparecida y nada se sabe de ella.

Fotos de un joven Robert Durst y Susan Berman fueron mostradas al incio del juicio que le se siguió a él por el asesinato de ella. (Reuters)
Fotos de un joven Robert Durst y Susan Berman fueron mostradas al incio del juicio que le se siguió a él por el asesinato de ella. (Reuters)

Muchos creen que Durst tuvo que ver con su desaparición y posible muerte.

En esa época, de acuerdo al periódico The New York Times, Berman fue la encargada de las relaciones de Durst con los medios de comunicación luego de la desaparición de McCormack. Berman, periodista y escritora, era además muy cercana a Durst, su amiga y al parecer confidente.

Durante las investigaciones de la desaparición de McCormack, Durst incurrió en muchas contradicciones pero en su momento las autoridades no procedieron en su contra y por años el caso se enfrió. Y no fue sino hasta 2017 que McCormack fue declarada formalmente muerta, aunque nunca se ha encontrado su cuerpo ni se sabe lo que le sucedió.

La ejecución de Berman

Pero en 1999, las autoridades reabrieron la investigación del caso. Y luego, en diciembre de 2000, Berman fue hallada muerta en su casa en California, con un balazo en la parte de atrás de la cabeza, en circunstancias que indican que fue ejecutada.

Durst había al parecer estado en California poco antes de ese asesinato y se afirma que él decidió asesinar a su amiga para que ella no contara lo que sabía sobre la desaparición de McCormack en 1982.

La casa en Los Ángeles, California, en la que Susan Berman fue hallada muerta en 2000. (Reuters)
La casa en Los Ángeles, California, en la que Susan Berman fue hallada muerta en 2000. (Reuters)

Pero en su momento las autoridades no procedieron tampoco contra Durst, presumiblemente por falta de evidencia directa, y él, enterado de que la investigación de la desaparición de McCormack había sido reabierta, decidió ocultarse y se mudó a Galveston, Texas, donde alquiló un departamento por 300 dólares mensuales y vivió en él haciéndose pasar por una mujer muda con el nombre falso de Dorothy Ciner.

La historia de Durst no hizo sino volverse aún más escabrosa.

¿Por qué un millonario viviría en un apartamento muy modesto con una identidad falsa? Muchos creen, como ahora está comenzando a clarificarse, que era para escapar de sus crímenes. Pero, al hacerlo, se implicó en otra escabrosa muerte.

El desmembramiento de Black

Según narró en 2015 la televisora ABC News, Durst llegó el 28 de septiembre de 2001 a su apartamento en Galveston y halló allí dentro de él a su vecino, Morris Black, viendo la televisión. Durst contó que sintió que algo raro pasaba y temió que Black se hubiera hecho de la pistola que él guardaba en el horno. Cuando le preguntó al respecto, según dijo Durst, Morris sacó la pistola y le apuntó.

Luego, ambos forcejearon y cayeron al suelo y de algún modo la pistola se disparó, Morris fue impactado en la cabeza y murió. Durst alegó luego que actuó en defensa propia pero que cuando cayó en la cuenta de que su posición legal iba a ser muy difícil por tener al cadáver de su vecino dentro del apartamento que él rentó asumiendo una identidad falsa, decidió desmembrar el cuerpo y deshacerse de él.

Durst cortó el cadáver en pedazos y luego los arrojó a la Bahía de Galveston. La cabeza de Morris nunca fue recuperada.

El periódico Daily News se pregunta en dónde está la cabeza de Morris Black, quien murió de un disparo en un incidente con Robert Durst, quien luego desmembró el cadáver y alegó haber actuado en defensa propia. (Getty Images)
El periódico Daily News se pregunta en dónde está la cabeza de Morris Black, quien murió de un disparo en un incidente con Robert Durst, quien luego desmembró el cadáver y alegó haber actuado en defensa propia. (Getty Images)

Luego de que el cuerpo desmembrado fue hallado, la policía investigó y vinculó esa muerte con Durst, a quien identificó y arrestó. Durst salió bajo fianza y luego huyó, violando con ello esa garantía, pero luego fue hallado y detenido nuevamente.

Su caso fue a juicio en 2003: la defensa alegó que Durst actuó en defensa propia y que sufre de síndrome de Asperger (un padecimiento de tipo autista) y dado que la fiscalía no pudo probar que los hechos no sucedieron como relató Durst, él fue exonerado del asesinato, aunque sí recibió condena por haber desmembrado el cuerpo de Black y por haber violado su fianza. Recibió una pena de cinco años de prisión, aunque salió con libertad condicional antes.

Una lengua floja

Su historia, al tratarse de un multimillonario, tuvo mucha resonancia en la opinión pública al grado de que inspiró la película ‘All Good Things’ y, luego, dio pie al documental ‘The Jinx’. Eso habría sido clave para sellar la suerte de Durnst de un modo distinto a lo que, hasta entonces, había sucedido.

Durante las entrevistas que concedió para ese documental, y en contra de las recomendaciones de sus abogados, Durst habló y habló sobre la desaparición de McCormack y sobre las muertes de Berman y Morris. Mucho de lo que Durst dijo a los productores de ese documental fue luego usado en su contra durante el reciente juicio por el asesinato de Berman.

Si no se le hubiese soltado la lengua, Durst posiblemente seguiría libre.

La fiscalía muestra escenas del documental 'The Jinx' en el que Robert Durst hizo revelaciones que luego fueron usadas en su contra para probar que cometió el asesinato de Susan Berman. (AP)
La fiscalía muestra escenas del documental 'The Jinx' en el que Robert Durst hizo revelaciones que luego fueron usadas en su contra para probar que cometió el asesinato de Susan Berman. (AP)

Y fue especialmente revelador lo que Durst dijo en un momento en el que pensaba que los micrófonos de la producción del documental estaban apagados. Durst murmuró que "los había matado a todos". Y luego, en el último episodio de ese documental los productores le presentaron a Durst dos cartas: una que él le escribió a Berman antes de que ella muriera y otra que le llegó a la Policía de Los Ángeles avisando de que Berman estaba muerta en su casa. La letra de ambas misivas era muy parecida y esa habría sido una evidencia clave que motivó el arresto de Durst, quien fue acusado del asesinato de Berman.

Seis años pasaron desde eso hasta que, el pasado jueves, el juez le impuso a Durst la pena de cadena perpetua sin opción de libertad condicional.

Es previsible que la defensa apele ese fallo. Pero, en paralelo, la fiscalía en Nueva York había ya anunciado que reabriría la investigación de la desaparición de McCormack, a la que se cree Durst estuvo vinculado pero con lo que él siempre ha negado tener algo que ver.

Es incierto lo que saldrá de allí, pues nunca se ha encontrado el cuerpo y la evidencia es escasa, pero la fiscalía pedirá a un jurado de instrucción que acuse a Durst del asesinato de McCormack, para con ello dar pie a un nuevo juicio.

El telón aún no se ha bajado del todo en la escabrosa historia de Robert Durst.

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