Condenado a muerte destina su última cena a gente sin hogar

Prisionero en el corredor de la muerte.

Estar en el corredor de la muerte lleva implícito una concesión que todo recluso puede disfrutar antes de ser ejecutado: la elección de un último almuerzo o cena. Generalmente, los menús que más piden los condenados incluyen pollo, bistecs, langosta, tarta de manzana o diferentes helados. Los hay que solicitan sus manjares viendo la trilogía del Señor de los Anillos, o incluso los que optan por una cerveza fría, la última antes de pagar por sus condenas en un país, Estados Unidos, en el que 30 estados aplican la pena de muerte.

Tennessee es uno de ellos y su último ejecutado fue Don Johnson, quien falleció este jueves por inyección letal. Su petición se salió de la norma general en la que lo menos común hasta el momento había sido no solicitar nada de comer, ni siquiera el menú de la prisión. Él prefirió apegarse a lo que ofrecen a todos los reos del la Institución de Máxima Seguridad Riverbend y en su lugar, ofrecer los 20 dólares que se suelen dedicar a un menú especial antes de la ejecución a gente sin hogar.

Don Johnson pasó 34 años en el corredor de la muerte antes de ser ejecutado.


Tal y como el Defensor Público, Kelley Henry, afirmó a Fox 17 de Nashville, su acción fue inspirada por su compañero, Philip Workman, quien quiso que su pizza fuera a parar a una persona sin hogar. Según la publicación, su deseo no fue cumplido.

“Johnson fue consciente de que los 20 dólares que le correspondían no darían para alimentar a mucha gente sin hogar”, señaló el abogado. “Por eso lo que quiere es que todos los que le han vigilado en la cárcel le den una comida a alguien que lo necesite en su honor”, agregó.

Johnson fue condenado a pena de muerte hace 34 años después de asesinar a su esposa, Connie Johnson, en 1984 en el camping que regentaba en Memphis. A pesar de las peticiones de clemencia, el gobernador, Bill Lee nunca brindó el perdón y acabó siendo ejecutado frente a algunos familiares de la víctima. No fue suficiente que el reo experimentara una conversión vital marcada por la religión.

“Tras considerar la petición de clemencia de Johnson, y tras revisar el caso con mucho detenimiento, mantengo la sentencia y el estado de Tennessee no intervendrá”, afirmó Lee.

Según los testigos de la ejecución, el condenado se dedicó a cantar durante dos minutos una canción con la que expresó una idea que a la postre se acabó convirtiendo en sus últimas palabras: “no más muertes”.

La hermana de la víctima, se congratuló por la ejecución, aunque dejó claro que la lentitud del sistema para llevarla a cabo debería ser un punto a solucionar.

Don Johnson prefirió que su último menú llegara a gente sin hogar.

“La muerte de Connie tuvo un gran impacto en nuestras vidas. Le damos gracias a Dios por todos los días que pasamos con ella antes de que le quitaran su vida. Donnie Johnson fue condenado acorde con su crimen. De todas formas, el proceso en el que recurrieron a la sentencia hizo que ésta se alargara durante 34 años. Esta es una indicación de que el sistema de justicia criminal debería ser revisado. Ella no pudo tener una extensión de 34 años”, argumentó.

Johnson pasó la mitad de su vida en el corredor de la muerte y recurrió a tres fechas de ejecución. En una de ellas lo hizo ante el protocolo de la inyección letal, la cual incluye una combinación de tres drogas entre las que se incluye un sedante llamado midazolam, que aparentemente provoca una muerte prolongada. En Tennessee hay previstas otras tres ejecuciones este año.