Una condena divide a Italia: 13 años para el alcalde convertido en símbolo de la recepción de migrantes

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Domenico "Mimmo" Lucano se emociona durante la manifestación en su apoyo en Riace
Salvatore Cavalli

ROMA.- ¿Eso es justicia? Es la pregunta que reinaba este viernes en Italia, donde una maxi-condena contra Domenico “Mimmo” Lucano, exalcalde de Riace, pueblo de Calabria que se había vuelto un símbolo de recepción de inmigrantes, creó inmenso revuelo político.

En un veredicto de primer grado que cayó como una bomba Lucano, que la revista Fortune en 2016 había incluido entre los 50 personajes más influyentes del mundo por el modelo de integración que había creado, fue condenado el jueves a 13 años y dos meses de cárcel, casi el doble de lo que había pedido la querella (7 años y 11 meses). Los jueces de un tribunal de Locri lo consideraron culpable de un sistema criminal que lucró con la inmigración a través de diversos fraudes, peculado y abuso de poder.

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“Ni siquiera un mafioso es tratado de esta forma”, comentó Lucano, que no ocultó su inmensa amargura por una sentencia que dividió a Italia: fue considerada por la centroizquierda desproporcionada e injusta y por la derecha, una victoria.

Manifestación en apoyo de Domenico "Mimmo" Lucano en Riace
Salvatore Cavalli


Manifestación en apoyo de Domenico "Mimmo" Lucano en Riace (Salvatore Cavalli/)

Es un veredicto injusto e injustificado. A quien se merece medallas, que también recibió del exterior, en cambio se le da la cárcel”, reaccionó Giuliano Pisapia, abogado defensor de Lucano, exalcalde de Milán y parlamentario europeo del Partido Democrático (PD), de centroizquierda, que por supuesto anunció que apelará el veredicto. Pisapia había reclamado la absolución de Lucano, que saltó a la fama en todo el mundo por convertir a Riace, pueblito sobre el mar famoso por el hallazgo de las antiguas estatuas de bronce homónimas, en un verdadero modelo de integración de migrantes y refugiados.

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Gracias a sus programas de recepción, Riace, que se estaba volviendo unos de los tantos pueblos deshabitados y fantasmas de la península, con Lucano como alcalde había revivido, gracias a la llegada de centenares de refugiados de Afganistán, Senegal, Mali y demás países que allí encontraron un hogar y trabajo. El compromiso de Lucano –ex docente de química de 63 años-, había nacido en 1998, cuando comenzaron los primeros desembarcos de refugiados del Kurdistán. Entonces, se le ocurrió la brillante idea de hospedarlos en las casas abandonadas del centro histórico, dando pie a una serie de iniciativas que luego fueron creciendo y marcando el renacimiento de Riace.

Más de 6000 refugiados pasaron por allí, de los cuales 300 decidieron quedarse, reabriendo allí talleres de artesanías –laboratorios de cerámica y tejidos- y pequeños comercios, un bar, panaderías y hasta la escuela primaria. Comenzó a funcionar, además, un sistema de recolección de basura diferenciada con dos burritos que subían por las callecitas empedradas del centro y la municipalidad le dio empleo a “mediadores culturales”. Un modelo que “puso a la mafia y al Estado contra Lucano, pero que ha sido estudiado como posible solución a la crisis de refugiados en Europa”, había escrito en su momento Fortune.

Apodado Mimmo “U kurdu”, el kurdo, la historia de Lucano incluso llegó a oídos del célebre cineasta alemán Wim Wenders, que filmó hace unos años allí un cortometraje titulado “El vuelo”. Y la RAI, la televisión pública italiana, produjo en 2018 una serie para contar su historia protagonizada por el famoso actor, Beppe Fiorello, filme que finalmente nunca salió al aire por sus posteriores problemas judiciales.

Lucano, con una etíope en su oficina en Riace
Mario Laporta


Lucano, con una etíope en su oficina en Riace (Mario Laporta/)

Toda esta popularidad, en efecto, le creó muchas envidias y varios enemigos a Lucano. Años atrás, cuando Italia endureció su política migratoria de la mano de Matteo Salvini, líder de la derechista Liga, entonces ministro del Interior, comenzó a ser indagado y sus teléfonos interceptados por la policía financiera. Y salieron a la luz irregularidades administrativas como, por ejemplo, casamientos falsos entre migrantes e italianos para que pudieran obtener la ciudadanía o para facilitar complicados trámites burocráticos. O supuestos abusos de poder porque les concedió documentos de identidad gratis a algunos inmigrantes que solicitaban asilo.

La condena a 13 años de cárcel, al margen de sorprender por su entidad y porque, si bien se lo acusa de haberse enriquecido con los migrantes, Lucano no tiene un euro en su cuenta bancaria, también lo hizo por los tiempos. La sentencia llegó a tres días de las elecciones regionales que se celebrarán este domingo en Calabria, en la que Lucano es candidato de una lista cívica que respalda como aspirante a gobernador al actual alcalde de Nápoles, Luigi De Magistris. Este se sumó al coro de figuras que manifestaron su consternación ante la maxi-condena contra Lucano. “Es un hombre justo, un símbolo de humanidad y de hermandad universal. Nunca miró para otro lado frente al drama de otros seres humanos. Es la antítesis del crimen”, dijo De Magistris, que se manifestó convencido de su futura absolución.

Le hizo eco el periodista y escritor del best seller sobre la camorra, Roberto Saviano, que en un tuit aseguró que el exalcalde “siempre actuó siguiendo el principio de la acogida y siempre ha salvado vidas”.

“Mimmo, sé que sos inocente. Cada año en Italia son condenadas centenares de personas inocentes, luego absueltas. Sé que será así también contigo. No aflojes nunca. Yo estaré siempre”, agregó.

A diferencia de Salvini, que aplaudió el veredicto y atacó a Lucano por ser un “amigo de los clandestinos”, el expremier Enrico Letta, líder del PD, salió en su defensa, junto a otros partidos de izquierda y ong que ayudan a refugiados. “Estamos atónitos ante la dureza de la pena, es una sentencia que mina la confianza en la magistratura”, dijo Letta. “Esta sentencia es una de las páginas más negras de la historia de la República”, aseguró Luca Casarini, de la ong Mediterranea, mientras que el sacerdote misionero Alex Zanotelli no dudó en clamar que “ha sido arrasada la democracia, ha sido engañada la Justicia, esta es una sentencia que grita venganza de Dios”.

Muchos de ellos, junto a otras 600 personas, participaron este viernes de una manifestación de solidaridad a Lucano, que tuvo lugar en Riace. Allí aparecieron pancartas de lo más elocuentes: “la humanidad no se arresta”, “Somos todos Mimmo Lucano” y “Orgullosamente cómplices de Mimmo”.

Durante el evento, así como hizo en sendas entrevistas aparecidas en diarios italianos en las que reiteró su honestidad y aseguró que volvería a hacer todo lo que hizo, al tomar el micrófono Lucano subrayó su sorpresa por la condena y reafirmó que al implementar el “modelo Riace” solo había llevado adelante sus ideales de solidaridad hacia todos los que habían llegado a su pueblo, escapándole a guerras y pobreza. Sus palabras fueron interrumpidas varias veces por aplausos y al concluir “Mimmo, el kurdo”, no pudo contener las lágrimas.

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