Con la Cámara bajo control demócrata, la Casa Blanca podría avivar las acusaciones de intromisión a China

Ilustración: Yahoo News; fotos: Jeenah Moon / Bloomberg a través de Getty Images, Andy Wong / AP, Andrew Kelly / Reuters.

Pasadas unas seis semanas desde que el presidente Trump acusara a China de intentar intervenir en las elecciones de mitad de mandato para perjudicar a los republicanos, han aparecido pocas pruebas que apoyen tal afirmación. Aunque ahora, con los demócratas listos para tomar el control de la Cámara de Representantes en enero, el tema está lejos de haberse zanjado para la Casa Blanca, y la supuesta intromisión de Pekín en los asuntos estadounidenses será un objetivo importante para Trump en las semanas y meses que están por venir.

“Las campañas de intromisión política de China son de amplio alcance y profundas”, eso dijo un funcionario de primera línea del gobierno a Yahoo News, al tiempo que añadía que el presidente “continuará tomando medidas contra las intromisiones extranjeras”.

Avivar el fantasma de las interferencias chinas concede claros beneficios políticos al gobierno de Trump, especialmente tras unas elecciones que no fueron favorables para la Casa Blanca, pero también existen legítimas preocupaciones por las actividades de Pekín, incluso cuando la mayoría de analistas y expertos no creen que las acciones de China alcancen el nivel de campaña de intromisión electoral.

Varias fuentes de dentro y fuera de la Casa Blanca han sugerido que existía cierta frustración por el hecho de que las advertencias pasadas del presidente sobre el tema no fueran tomadas en serio a pesar de que tanto Trump como el vicepresidente Mike Pence han hablado severamente sobre la amenaza de la intromisión china en las elecciones.

Las fuentes hacían referencia a un discurso dado por el presidente Trump en Naciones Unidas en septiembre, cuando acusó a China de “intentar interferir en nuestras próximas elecciones de 2018 que tendrán lugar en noviembre contra mi administración”, así como a un discurso del vicepresidente Mike Pence dado sobre la política china en el Hudson Institute de Washington en octubre. En su disertación, acusó a Pekín de participar en “un intento sin precedentes de influir en la opinión pública estadounidense, en las elecciones de 2018 y en el ambiente que llevará a las elecciones presidenciales de 2020”.

A raíz de esos histriónicos discursos, se ha prestado mayor atención a las batallas comerciales de Trump contra China, que también fueron mencionadas en esas declaraciones públicas. Sin embargo, para muchos en la órbita del presidente, la amenaza de intromisión política de China sigue siendo importante.

Trump “se salió del guion” para señalar la injerencia china en las elecciones durante su discurso en Naciones Unidas, dijo un exfuncionario, que agregó que estaban seguros de que China había intentado influir en la campaña electoral de 2018.

“En mi opinión, es probable que interfirieran en 2016”, agregó el exfuncionario, sin especificar nada más al respecto.

Sin embargo, la amenaza de una injerencia electoral real, al menos públicamente, era vaga en el menor de los casos.

Según un asesor de Trump, los funcionarios de seguridad nacional se han estado reuniendo para hablar de posibles intromisiones chinas en las elecciones de mitad de mandato, pero se ha negado a decir más. “Sería muy bueno para los chinos saber lo que nosotros sabemos”, dijo el funcionario.

El presidente Donald Trump en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Naciones Unidas el pasado 26 de septiembre. En el centro, a la derecha, está la embajadora de Estados Unidos en Naciones Unidas, Nikki Haley (Foto: Craig Ruttle / AP).

Sin embargo, no todo el mundo en el gobierno de Trump está convencido. Otros tres funcionarios de seguridad nacional no han detectado evidencias de interferencias chinas en las elecciones de mitad de mandato.

Los discursos de Trump y Pence tampoco aportaron mucho para respaldar sus afirmaciones, aunque los comentarios del vicepresidente fueron más detallados. Dio dos ejemplos de lo que llamó intromisión electoral ‒una serie de anuncios pagados por el gobierno chino y publicados por Des Moines Register en los que se decía que la política económica de Trump con China era negativa para los votantes de Iowa y que los aranceles chinos impuestos en represalia iban dirigidos concretamente a la base electoral de Trump‒ y de lo que los analistas han dicho que ciertamente representa una campaña de presión, pero que no parece constituir una interferencia electoral.

El funcionario del gobierno de Trump también citó un solo ejemplo, un incidente en el que el Partido Comunista de China “exigió el cierre de los sitios web y apps de Marriott una semana después de que uno de sus empleados en Estados Unidos le diera a ‘me gusta’ a un tuit sobre el Tíbet”.

Aun así, no hay duda de que el gobierno chino se ha involucrado en una estrategia de gran alcance a largo plazo para influir a líderes y políticos de democracias occidentales, incluido Estados Unidos. Los investigadores han descubierto los intentos de forjar relaciones con los donantes de campaña, líderes empresariales con influencia en la política y líderes comunitarios con el fin de moldear la opinión pública a favor de Pekín y silenciar a los disidentes y a otras voces críticas.

Existen pocas evidencias públicas, no obstante, de que haya habido una gran campaña para interferir en las elecciones de mitad de mandato.

Es razonable que Trump esté preocupado por lo que claramente es un intento de China por presionar al votante estadounidense, eso dijo Jonas Parello-Plesner, miembro del Hudson Institute y autor de un informe publicado en junio sobre las operaciones de interferencia por parte del Partido Comunista Chino en las democracias occidentales.

Queda claro que Estados Unidos es un objetivo de esos esfuerzos chinos para interferir políticamente de forma más amplia, los cuales, a diferencia de una injerencia electoral directa “tienen mucho más que ver con asegurarse el favor de las élites de las democracias que ven con buenos ojos a una China en ascenso”, dijo, al tiempo que felicitaba al gobierno actual por llamar la atención sobre el tema general.

Aunque, dijo: “No creo que estemos viviendo interferencias concretas en las elecciones por parte de los chinos”.

El mes pasado, durante una conferencia de prensa de un grupo de funcionarios sobre las medidas para garantizar la seguridad en las elecciones, los únicos países nombrados a título individual fueron China, Rusia e Irán. Sin embargo, durante esa conferencia, un funcionario de alto nivel estableció una diferenciación entre “influir” e “interferir” en las elecciones. A pesar de eso, el funcionario señaló que “cualquiera de los fenómenos podría dar como resultado sanciones” en virtud de una orden ejecutiva para abordar las “interferencias extranjeras en unas elecciones en Estados Unidos” que el presidente Trump firmó en septiembre. Los funcionarios del gobierno creen que el comportamiento de China se puede calificar más como una campaña para influir que como un ataque al sistema electoral en línea con las operaciones que, según la comunidad de inteligencia, ha llevado a cabo Rusia.

El presidente Trump y el presidente chino Xi Jinping en Pequín en 2017 (Foto: Andrew Harnik / AP).

Esta orden ejecutiva también dio una hoja de ruta al gobierno de Trump para retomar el tema de la campaña de interferencias chinas. Exigió que, en los 45 días posteriores a unas elecciones, el director de inteligencia nacional realizara una evaluación “de la información que indique que un gobierno extranjero o cualquier persona actuando como agente o en nombre de un gobierno extranjero haya actuado con la intención o el objetivo de interferir en esas elecciones”. Se ordenó entregar un informe de seguimiento al presidente.

Abigail Grace, quien trabajó en la división de Asia del Consejo de Seguridad Nacional hasta el año pasado, quiere que la Casa Blanca proporcione evidencias públicas detalladas de interferencias chinas en las elecciones antes de plantear el problema. Grace cree que el FBI debería realizar una investigación no partidista sobre las interferencias chinas y que cualquier hallazgo debería ser hecho público a través de un informe desclasificado.

“La gente tiene derecho a preguntar por los hechos que respaldan las acusaciones que están haciendo”, dijo Grace a Yahoo News.

Si se diera el caso de que China interfiriera en las elecciones, eso podría dar ventaja política al presidente, ya que se desviaría la atención de las acusaciones a Rusia por intervenir en la campaña de 2016 para ayudar a Trump a convertirse en presidente. Y la injerencia china también podría ser usada para atenuar la victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato.

Antes del triunfo demócrata en la Cámara de Representantes del martes por la noche, la Casa Blanca recurrió a una estrategia que Trump ya empleó en la campaña presidencial de 2016: cuestionar preventivamente la validez de las elecciones. Trump avivó el fantasma de la “votación ilegal” y alertó a las fuerzas de seguridad para que vigilen de cerca los lugares de votación.

Si la Casa Blanca está descontenta con los resultados, puede que quiera dar mayor importancia al tema de las interferencias chinas, según asegura un aliado de Trump.

“Tendría mucho sentido amplificar este mensaje después de las elecciones”, dijo esta persona.

Hasta ahora, no obstante, eso no ha ocurrido, y en una sesión informativa del Departamento de Seguridad Nacional celebrada el mismo de día de las elecciones de mitad de mandato, se decía que no hubo evidencias de interferencias extranjeras.

Grace, la exfuncionaria de seguridad de la Casa Blanca, dijo que, independiente de lo sólidas que sean las pruebas, detestaría ver a la Casa Blanca usando las interferencias de China en las elecciones.

“En el ambiente hiperpolarizado de hoy, sería un error usar la intromisión china en las elecciones de forma partidista… Eso desacreditaría la discusión”, dijo Grace. “Espero que no hagan eso”.

Bethany Allen-Ebrahimian, Hunter Walker and Jenna McLaughlin