La comunidad internacional, escéptica sobre la versión saudita de la muerte de Khashoggi

LA NACION

ESTAMBUL.- La comunidad internacional reaccionó con escepticismo a la versión que anteanoche dio Arabia Saudita sobre la muerte del periodista disidente Jamal Kashoggi. Desde la ONU hasta las potencias europeas y organizaciones de derechos humanos, hubo cuestionamientos y la exigencia de una nueva investigación.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, le exigió a Riad una investigación "inmediata, a fondo y transparente" sobre el caso del periodista, que murió el 2 de octubre en el consulado saudita en Estambul tras acudir para hacer un trámite relativo a su próximo casamiento con su novia turca. El reino demoró dos semanas en admitir la muerte: según los sauditas, se debió a una pelea a golpes entre el periodista y agentes de inteligencia.

Guterres dijo que los responsables de esta muerte "profundamente preocupante" deben ser llevados ante la Justicia.

La agencia saudita SPA señaló que 18 personas fueron detenidas en relación con lo ocurrido y que fueron apartados de sus cargos dos colaboradores del príncipe heredero, Mohammed ben Salman, que se encuentra en el punto de mira.

Tanto medios sauditas como allegados al reino informaron que el heredero no tenía conocimiento alguno del operativo en el consulado. Pero la confirmación solo hizo público lo que todos sospechaban.

Al reclamo de justicia del secretario general de la ONU se sumó el de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, que llamó a una investigación completa sobre la muerte "extremadamente preocupante" y que los responsables de ella rindan cuentas.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, exigió que se sepa lo que sucedió verdaderamente en la legación diplomática de Estambul. "Esperamos transparencia por parte de Arabia Saudita en lo que se refiere a las circunstancias de la muerte y los acontecimientos que la precedieron. Los responsables deben rendir cuentas", afirmó.

Desconfianza

El ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, estimó que "quedan varias preguntas sin respuesta" y pidió una "investigación exhaustiva y diligente", mientras que la cancillería británica, en sintonía con el resto de la dirigencia europea, pidió que los "responsables de este acto horrible sean juzgados".

En ese mismo sentido se manifestó el gobierno español, que pidió que "los responsables de estos gravísimos hechos respondan ante la Justicia tras una investigación exhaustiva y transparente".

Las conclusiones que revelaron las autoridades sauditas no son "dignas de confianza", indicó Amnistía Internacional. Reporteros Sin Fronteras pidió por su parte seguir "presionando" al reino con un boicot al Foro Económico del Golfo -del 23 al 25 de octubre-, una reunión de alto nivel donde sin embargo una creciente legión de invitados extranjeros ha desistido de acudir en señal de protesta por el crimen.

El presidente norteamericano, Donald Trump, el aliado más fiel con el que cuenta el reino para atenuar el escándalo, y que trató de desviar las acusaciones que se lanzaron desde el principio contra sus autoridades, debió admitir el jueves que Khashoggi estaba probablemente muerto.

Dividido entre la evidencia del crimen y la alianza estratégica, Trump navegó ayer entre dos aguas. En respuesta a un periodista que le preguntó si consideraba "creíble" la versión de cómo se dieron los hechos, el mandatario afirmó: "Sí, sí". Pero luego agregó: "Es pronto, no hemos terminado nuestra revisión ni nuestra investigación".

Turquía, el país más interesado en develar los detalles del incidente, prometió que esclarecerá los hechos del crimen de Estambul. "Averiguaremos qué sucedió. Nadie debería dudar de ello", dijo el vocero del partido gobernante AKP, Ömer Celik. Así también lo quiere el presidente Recep Tayyip Erdogan, dijo Celik, e insistió en que habrá una investigación independiente.

"No estamos acusando a nadie por adelantado, pero no aceptamos que nada permanezca encubierto", dijo Celik. Desde el principio, su gobierno sembró dudas sobre la proclamada inocencia de los árabes e hizo circular grabaciones comprometedoras que resultaron decisivas para develar parte de la trama del caso.

Agencias DPA, AP y AFP