La compra de Twitter de Musk revive llamados a impuesto sobre la riqueza

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Un acuerdo para que la persona más rica del mundo compre Twitter por US$44 mil millones ha despertado las alarmas sobre la concentración del poder multimillonario en las plataformas de redes sociales y cómo serán usadas para dar forma a las políticas públicas y los intereses económicos de las personas que las manejan.

La enorme compra de Elon Musk también reavivó los llamados de los miembros del Congreso y otros críticos para exigir que los multimillonarios estadounidenses paguen mayores impuestos, mientras cuestionan los intereses públicos y personales de Musk al gastar tanto dinero para controlar la plataforma.

“Impongan impuestos a los ricos”, pidió la representante demócrata de EE.UU. Pramila Jayapal. “Es absurdo que una sola persona pueda comprar Twitter por más de [US$44 mil millones] mientras que las familias trabajadoras de todo el país tienen que escoger todos los días entre comprar alimentos o sus medicamentos recetados”.

La senadora demócrata de Massachusetts Elizabeth Warren, quien ha discutido con Musk frecuentemente sobre sus obligaciones tributarias, calificó el acuerdo como “peligroso para nuestra democracia”.

“Los multimillonarios como Elon Musk juegan con un conjunto de reglas diferentes al de los demás, acumulando poder para su propio beneficio. Necesitamos un impuesto a la riqueza y reglas estrictas para responsabilizar a las grandes tecnológicas”, sentenció.

Aunque Twitter tiene un impacto relativamente más pequeño que Facebook e Instagram, que tienen miles de millones de usuarios diarios, tiene una descomunal influencia en el discurso político y los medios y una mezcla prolífica y tóxica de desinformación y acoso que ha afectado a muchas plataformas.

En un comunicado que anunciaba el acuerdo, Musk mencionó que “la libertad de expresión es la base de una democracia que funciona, y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten temas vitales para el futuro de la humanidad”.

“Twitter tiene un enorme potencial; espero con ansias trabajar con la empresa y la comunidad de usuarios para desbloquearlo”, comentó.

En un comunicado dirigido a The Independent, Chuck Collins, del Instituto de Estudios Políticos, dijo que “debería alarmarnos y preocuparnos que la persona más rica del planeta compre la plaza pública de las redes sociales”.

“La diferencia entre un empresario y un oligarca es que un oligarca despliega su riqueza para adquirir los medios y capturar los sistemas políticos para promover su propia riqueza, poder e influencia”, explicó. “Si bien siempre ha habido propiedades plutocráticos de los medios, desde Hearst y Pulitzer, los niveles de concentración de riqueza y poder de 2022 han creado una clase de multimillonarios con un poder considerable para moldear y deformar el discurso democrático y la política económica”.

Anthony D. Romero, director ejecutivo de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), reconoció que Musk es un partidario “con tarjeta” de la organización, pero señaló que “hay mucho riesgo en tener tanto poder en manos de una sola persona”.

“En el mundo de hoy, un pequeño puñado de empresas tecnológicas privadas, incluido Twitter, juegan un papel profundo y único en permitir nuestro derecho de expresarnos en línea”, abundó en un comunicado. “Las redes sociales son una herramienta fundamental usada para compartir ideas, expresar opiniones y consumir información que tiene impactos reales en el discurso en el mundo fuera del internet. Debería preocuparnos que cualquier actor central poderoso, ya sea un gobierno o cualquier persona adinerada, incluso si es un miembro de la ACLU, tenga tanto control sobre los límites de nuestro discurso político en línea”.

El 25 de abril, cuando la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, fue cuestionada sobre la compra de Musk, respondió que no comentaría “sobre una transición específica”, pero reiteró que la administración del presidente Joe Biden sigue creyendo que “no importa quien posea o dirija Twitter, el presidente ha estado preocupado desde hace mucho sobre el poder de las grandes plataformas de redes sociales”, y enfatizó que “las plataformas tecnológicas deben rendir cuentas por los daños que causan”.

Señaló el interés bipartidista en el Congreso sobre las medidas antimonopolio y la reforma de la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones.

Al preguntarle si a la Casa Blanca le preocupa la difusión de desinformación sobre las elecciones y el control multimillonario concentrado de las plataformas de redes sociales, Psaki contestó que la administración “ha hablado durante mucho tiempo, y el presidente ha hablado durante mucho tiempo, sobre el poder de las plataformas de redes sociales ... para difundir información errónea, desinformación [y] la necesidad de que estas plataformas rindan cuentas”.

No está claro si Musk pretende revocar el tipo de políticas que Twitter ha implementado para impedir ciertos tipos de acoso y desinformación, aunque desde hace tiempo se ha quejado por la censura de publicaciones en nombre de la “libertad de expresión” y se ha ganado los elogios de figuras de la derecha y funcionarios republicanos que critican a la compañía por bloquear la desinformación y el discurso de odio.

“Tengo la esperanza de que Elon Musk ayude a frenar el historial de las grandes tecnológicas de censurar usuarios que tienen un punto de vista diferente”, comentó la senadora republicana Marsha Blackburn, de Tennessee.

La congresista de extrema derecha de Georgia, Marjorie Taylor Greene, cuya cuenta personal fue suspendida por violar repetidamente las políticas de desinformación sobre el covid-19, dijo que los usuarios con “marca de verificación azul”, refiriéndose a los usuarios liberales verificados y los miembros de la prensa que los conservadores ridiculizan como “marcas azules”, tendrán un “colapso” luego de que Musk “selle el trato y yo consiga que restauren mi cuenta personal de Twitter”.

La organización de defensa de las mujeres Ultraviolet advirtió que Musk podría “abrir la caja de Pandora y reabrir las compuertas del odio y las teorías de conspiración sin fundamento” para que proliferen en la plataforma, luego de la indignación que causó entre la derecha la censura o eliminación que hizo la plataforma de cuentas que amplificaban desinformación sobre el covid-19, el discurso de odio y otras formas de abuso.

“Sin ninguna condición para que Musk compre Twitter, los estándares de la comunidad de la plataforma y el recurso para prohibir a los usuarios que violen esos estándares, Twitter podría sentar un precedente peligroso para que lo sigan otras compañías de redes sociales”, planteó Bridget Todd, directora de comunicaciones del grupo, en un comunicado. “Esta es una situación muy riesgosa”.

La compra también ha suscitado un debate sobre las obligaciones y responsabilidades morales de tener tanto dinero, que representa más de 14 veces lo que gastó el Departamento de Servicios para Personas sin Hogar de la ciudad de Nueva York en 2021.

Mientras que Musk ha asegurado que ha pagado más impuestos federales que nadie, por una suma de US$11 mil millones en 2021, su empresa Tesla no pagó nada en impuestos federales ese año.

Una investigación de ProPublica descubrió que Musk no pagó impuestos federales sobre la renta en 2018; pagó una tasa impositiva real del 3,27 por ciento, o US$455 millones, por el crecimiento de su patrimonio de US$13.900 millones durante el período de cinco años entre 2014 y 2018.

Eso se puede comparar con el trabajador estadounidense soltero promedio, que gana US$45.000 y paga en promedio una tasa impositiva del 21 por ciento.

En 2018, la tasa máxima más alta sobre los ingresos ordinarios fue del 37 por ciento, mientras que la tasa impositiva promedio para las 400 personas más ricas de EE.UU. fue del 22 por ciento entre 2013 y 2018, según ProPublica.

Si bien su ingreso sujeto a impuestos durante ese periodo de cinco años fue de US$1,52 mil millones, no pagó ningún impuesto federal sobre la renta en 2018, según el informe.

En el transcurso de la pandemia de covid-19, la riqueza de Musk se disparó de US$24 mil millones a más de US$2.736 mil millones.

Musk, con un patrimonio neto estimado de US273.600 millones al 14 de abril, ha estado en la lista de multimillonarios mundiales de Forbes durante una década, y su enorme riqueza se atribuye a las acciones volátiles y vertiginosas de Tesla.

En 2012, cuando apareció por primera vez en la lista de Forbes, su patrimonio neto se estimó en US$2.000 millones. Se estima que Musk ahora es US$68 mil millones más rico que hace solo un año.

El mes pasado, el presidente Biden propuso un impuesto mínimo a los hogares estadounidenses que tuvieran un valor de más de US$10 millones, que pagarían una tasa impositiva del 20 por ciento sobre los ingresos, así como las ganancias no realizadas vinculadas a otros activos, como acciones y bonos, que actualmente no están sujetos a impuestos hasta que se vendan.

El presidente dijo que una centésima parte del uno por ciento de los estadounidenses estaría sujeto al impuesto, que calificó de “justo, y recauda US$360.000 millones que pueden usarse para reducir los costos de las familias y reducir el déficit”.

Más de la mitad de los ingresos recaudados provendrían de hogares con un valor de más de mil millones de dólares.

Esa propuesta podría hacer que Musk tuviera una factura fiscal de al menos US$50.000 millones.

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