¿Se complica la reactivación?: los empresarios frenan inversiones y reclaman por la presión fiscal

Andrés Sanguinetti
·7  min de lectura

Con la creación de las mesas de diálogo con sectores empresarios y gremios que lidera la Jefatura de Gabinete de ministros, el Gobierno parece haberse adelantado a los ejecutivos a la hora de intentar descifrar la agenda de temas que permitan hacer converger las variables de precios y salarios y, entre otros objetivos, reducir la inflación.

Se trata de encuentros muchas veces multitudinarios en los cuales el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y los ministros de Desarrollo Productivo; Trabajo y Economía bajan línea a los diferentes sectores económicos sobre los postulados oficiales para coordinar políticas de precios y salarios consistentes con los objetivos de política macroeconómica de la actual administración del presidente Alberto Fernández.

Por ejemplo, sellar acuerdos para que la inflación este año no supere el 29% y discutir paritarias con subas salariales que superen en varios puntos ese índice para permitir la reactivación del consumo; el crecimiento de la producción y la generación de nuevos puestos de trabajo.

Sin embargo, en los últimos días varias organizaciones empresariales coincidieron sus críticas a las políticas oficiales y en hacer públicos diagnósticos sobre la continuidad de la crisis económica y social que sufre la Argentina.

Un caso es el del Foro de Convergencia Empresarial que envió un mensaje a la dirigencia en el cual advierte que el país acumula "décadas sin políticas públicas sustentables, que se traducen en una profunda crisis económica y social".

A partir de dicho diagnóstico, los empresarios aseguran que la pobreza se puede erradicar, tal como lo demuestran innumerables ejemplos en el mundo de empresas dinámicas, que invierten, crean valor y generan trabajo y que son el motor para erradicar la pobreza y generar desarrollo y movilidad social.

En el comunicado, los empresarios de este foro aseguran querer seguir invirtiendo y generando riqueza, "porque es nuestra vocación y voluntad, y estamos convencidos de que de ese modo haremos una gran contribución para eliminar la pobreza".

Qué reclaman los empresarios

Sin embargo, reclaman a las autoridades condiciones al menos similares a las del resto de los países de la región que también compiten por atraer al capital internacional. "No nos asusta competir, pero con inflación nueve veces más alta, presión impositiva dos veces más elevada y costo de capital cuatro veces más caro no es posible", dicen los empresarios.

También insisten en que la solución está en manos de los gobernantes que tienen las facultades, el poder y la responsabilidad de crear las condiciones para que las empresas operen. "Demandamos a los dirigentes políticos a que trabajen hasta consensuar las medidas que permitan a las empresas funcionar sin desventajas respecto a los competidores de la región".

Un diagnóstico preocupante que marca la hoja de ruta que, según los principales hombres de negocios del país, debería atender el gobierno de Alberto Fernández no solamente con las mesas de diálogo o de consenso sectoriales sino también con un plan económico consistente que permita reducir la carga tributaria, baje los costos para producir y facilite un mayor acceso a los capitales extranjeros en lugar de cerrar las puertas, imponer cepos, congelamientos y constantes cambios de normas y reglamentaciones.

De hecho, desde la Cámara Argentina de Comercio (CAC), se acaba de dar a conocer una encuesta en la cual el 74% de los consultados advirtió que no considera encarar nuevas inversiones en el corto plazo, precisamente por el escenario de crisis económica y profundización de las políticas regulatorias de la administración del Frente de Todos.

Las empresas piden condiciones competitivas en relación a los demás países de la región.
Las empresas piden condiciones competitivas en relación a los demás países de la región.

Las empresas piden condiciones competitivas en relación a los demás países de la región.

Se trata de un relevamiento del que participaron empresas de diversos tamaños de hasta nueve empleados (56,7%); entre 10 y 49 empleados (25,1%); entre 50 y 200 empleados (11,1%); y empresas con más de 200 empleados (7,0%), de rubros tales como comercio minorista, comercio mayorista y gastronomía, entre otros.

El dato es más precupante si se tien en cuenta que el 49% de las empresas encuestadas manifestó realizar actividades esenciales, por lo cual no se encuentran del todo afectadas por las medidas sanitarias impuestas para combatir la pandemia del Covid-19.

En este marco, otro 39,2% manifestó que deberá despedir personal durante los próximos tres meses, mientras que otro 56,1% no planea hacer cambios. Nada más que un 4,7% estima aumentar su plantilla durante ese período.

Este escenario laboral se condice con las respuestas a la pregunta sobre cuál será la condición de la empresa de continuar las restricciones actuales en los próximos 30 días.

Entre quienes respondieron que sufrirán importantes pérdidas; deberán reducir su tamaño y cerrarán sus puertas se concentra el 50,3% de las respuestas.

Si bien el 67% de los consultados afirmó tener su empresa operativa, la mayoría sufrió caídas de hasta el 50% de sus ventas; se atrasaron en el pago de los salarios a tiempo, así como de los servicios públicos y los impuestos.

Es que el impacto de la presión tributaria en la actividad económica y en los negocios es una de las razones que, desde la visión de las empresas, impide el desarrollo de nuevos negocios, el crecimiento de la economía y la generación de más trabajo.

La presión tributaria argentina

De manera coincidente con los informes de la CAC y del Foro de Convergencia Empresarial se dio a conocer un documento de KPMG sobre el peso de los impuestos en la formación de costos y precios de las empresas.

La encuesta identifica a Ingresos Brutos como el impuesto con mayor impacto negativo y advierte que a pesar de que durante el año 2020 el marco fiscal ha alentado la desinversión, el 87% de los consultados cree que durante este año la presión impositiva seguirá creciendo.

Por lo menos así coincidieron directores financieros y especialistas impositivos de 70 empresas medianas y grandes de todo el país consultados por KPMG durante las últimas semanas bajo el título "Impuestos en la Argentina. El impacto de los impuestos en la actividad económica y en los negocios desde la visión de las empresas".

La carga tributaria argentina, una desventaja para la producción, según empresarios.
La carga tributaria argentina, una desventaja para la producción, según empresarios.

La carga tributaria argentina, una desventaja para la producción, según empresarios.

El impuesto más criticado fue Ingresos Brutos, con el 66%, liderando el ranking al igual que lo hizo en el 2019, con el 50 % de los encuestados.

Esta respuesta se complementa con la pregunta relacionada con las perspectivas futuras, en la que los encuestados manifiestan su escepticismo por la continuidad de las rebajas graduales de Ingresos Brutos planteadas en el Consenso Fiscal, cuya aplicación hoy está suspendida hasta el 2022. En este sentido, el 98 % no cree que esas rebajas vuelvan a tener vigencia cuando termine la suspensión.

"De la opinión de la mayoría de los encuestados se observa que el marco fiscal argentino ha incidido hacia la desinversión de sus negocios habituales durante el 2020", advierte el trabajo de KPMG.

Otro aspecto de la muestra evidencia que el sistema tributario no es funcional para bajar la informalidad económica, "pese a existir constantes reformas tributarias año a año ".

En cuanto a las regiones con mayor presión impositiva, los ejecutivos identificaron a las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Capital Federal como las más caras en la determinación de los precios de sus productos y servicios. Por eso consideran como una herramienta positiva la aplicación de regímenes de moratorias impositivas con beneficios de quitas, intereses y multas.

Para Fernando Quiroga Lafargue, Socio de Impuestos Corporativos de KPMG en Argentina, "en un año excepcional, fuertemente impactado por la crisis sanitaria global del Covid-19 y por las consecuencias económicas de las medidas de distanciamiento, los temas impositivos vuelven a tener un gran protagonismo en la agenda política y económica durante este 2021".

Según su visión, la encuesta evidencia una mirada en general crítica del marco fiscal actual como factor de desaliento de la inversión y una perspectiva uniformemente escéptica que esto vaya a revertirse en el año 2021.

"Esta debiera ser información valiosa para los funcionarios ya que las decisiones de inversión normalmente resultan condicionadas por las expectativas", agregó.