La pregunta clave sobre el cambio climático: ¿qué tan rápido puede llegar el mundo entero a cero emisiones?

Brad Plumer and Nadja Popovich
·7  min de lectura
El presidente Joe Biden anunció el jueves que Estados Unidos buscará disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Este es uno de los objetivos a corto plazo más ambiciosos entre las naciones ricas e industrializadas, aunque estas reducciones posiblemente no son tan grandes como las que la Unión Europea y el Reino Unido ya han prometido.
El presidente Joe Biden anunció el jueves que Estados Unidos buscará disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Este es uno de los objetivos a corto plazo más ambiciosos entre las naciones ricas e industrializadas, aunque estas reducciones posiblemente no son tan grandes como las que la Unión Europea y el Reino Unido ya han prometido.

Estados Unidos oficialmente tiene un nuevo objetivo para combatir el cambio climático durante la próxima década. Pero ¿qué tan ambicioso es?

El presidente Joe Biden anunció el jueves que Estados Unidos buscará disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Este es uno de los objetivos a corto plazo más ambiciosos entre las naciones ricas e industrializadas, aunque estas reducciones posiblemente no son tan grandes como las que la Unión Europea y el Reino Unido ya han prometido.

Comparar las promesas nacionales para reducir emisiones puede ser sorprendentemente complicado (mucho depende del año en el que comiences a contar). Estados Unidos ha decidido medir sus reducciones a partir de 2005, que es más o menos cuando las emisiones de combustibles fósiles de la nación llegaron a su punto más alto. Sin embargo, los países europeos tienden a medir sus disminuciones a partir de 1990, cuando las emisiones comenzaron a decaer en todo el continente como resultado de sus políticas climáticas tempranas y el colapso de las economías comunistas contaminantes de Europa del Este.

El punto de inicio posterior hace que el objetivo de Estados Unidos se vea un poco mejor, ya que omite un periodo en el que las emisiones estuvieron al alza. El punto de inicio anterior hace que Europa parezca más ambiciosa, ya que las ha estado reduciendo durante más tiempo.

En busca del liderazgo perdido

Biden anunció el compromiso en la cumbre climática de la Casa Blanca para líderes mundiales y declaró que Estados Unidos está listo para retomar un rol de liderazgo en el cambio climático. Japón también anunció que volvería más estrictos sus objetivos climáticos: su meta será una reducción del 44 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Canadá también actualizó sus objetivos climáticos al comprometerse a una disminución de entre un 40 y 45 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030.

No obstante, a fin de cuentas hay una métrica climática que importa más que cualquier otra: 

¿qué tan rápido puede llegar el mundo entero a cero emisiones y detener el calentamiento del planeta?

Los científicos han mencionado que, para evitar muchos de los peligros más catastróficos del cambio climático, tales como el colapso de las capas de hielo polar o pérdidas de cultivos a gran escala, el mundo probablemente necesita llegar a cero emisiones por combustibles fósiles y deforestación alrededor de mediados del siglo. “Si el objetivo máximo es cero emisiones, entonces la métrica que realmente nos importa es qué tan rápido pueden llegar a cero los países”, dijo Kate Larsen, una directora de Rhodium Group, una firma de consultoría e investigación en energía.

El presidente Joe Biden anunció el jueves que Estados Unidos buscará disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Este es uno de los objetivos a corto plazo más ambiciosos entre las naciones ricas e industrializadas, aunque estas reducciones posiblemente no son tan grandes como las que la Unión Europea y el Reino Unido ya han prometido.
El presidente Joe Biden anunció el jueves que Estados Unidos buscará disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Este es uno de los objetivos a corto plazo más ambiciosos entre las naciones ricas e industrializadas, aunque estas reducciones posiblemente no son tan grandes como las que la Unión Europea y el Reino Unido ya han prometido.

En esa métrica, el mundo todavía se está quedando muy corto.

Aunque Estados Unidos y la Unión Europea ahora se están comprometiendo a avanzar aproximadamente la mitad del camino para llegar a las cero emisiones para 2030 (rumbo a la neutralidad de carbono para 2050), representan solo un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero globales. Sin embargo, muchos países de ingresos más bajos, incluyendo China e India, todavía esperan que sus emisiones permanezcan estables o sigan creciendo durante la próxima década.

China, el emisor más grande, e India sin fecha

China, el emisor de gases de efecto invernadero más grande del mundo, ha prometido que sus emisiones llegarán a su punto máximo más o menos en 2030. A partir de ese punto, el país buscará reducirlas para llegar a la neutralidad de carbono en 2060. China también se ha fijado algunos objetivos concretos, como obtener un cuarto de su electricidad de fuentes bajas en carbono como las energías eólica, solar o nuclear; sembrar grandes extensiones de bosques nuevos, y eliminar el uso de hidrofluorocarbonos, unos poderosos gases de efecto invernadero empleados como refrigerantes.

Si todos esos objetivos se cumplen, concluyó un análisis de Rhodium Group, las emisiones de China se podrían nivelar cerca de las cifras actuales para el fin de la década, aunque las cifras exactas dependen de qué tan rápido crezca la economía del país.

No obstante, China todavía no se compromete a reducciones específicas antes de 2030. El argumento de China es que se industrializó más lento que Estados Unidos y Europa, por lo que necesita más tiempo para dejar de usar combustibles fósiles como el carbón. “En lo referente a la respuesta al cambio climático, China está en una etapa diferente que Estados Unidos, las naciones occidentales y otros países desarrollados”, dijo la semana pasada Le Yucheng, viceministro de Relaciones Exteriores de China.

Por su parte, India no ha fijado una fecha formal de cuándo llegarán a su punto máximo sus emisiones, aunque ha anunciado objetivos para incrementar el uso de fuentes de energía más limpias, como la solar, y desacelerar el aumento de su consumo de combustibles fósiles. Los funcionarios indios señalan que su país es todavía mucho más pobre que Estados Unidos o Europa y es injusto someterlo al mismo estándar.

Críticas a Biden

Muchos republicanos en el Congreso de Estados Unidos han argumentado que el gobierno de Biden actúa de manera muy agresiva en temas del cambio climático aun cuando países como China e India todavía no se han comprometido a reducciones absolutas de emisiones. El senador John Barrasso, republicano de Wyoming, dijo que el presidente estaba “comprometiendo de manera unilateral a Estados Unidos a objetivos drásticos y dañinos de emisiones” que castigarían la economía nacional mientras “adversarios de Estados Unidos como China y Rusia continúan incrementando sus emisiones a voluntad”.

El gobierno de Biden calcula que debería fijar un objetivo que sea tanto desafiante como políticamente posible. De esta forma, afirman funcionarios, podrán persuadir a otros países a hacer más, ya sea mediante presión diplomática o disminuyendo el costo de nuevas tecnologías bajas en carbono, como los vehículos eléctricos o los combustibles de hidrógeno, para facilitar que otros países actúen.

Todavía está por verse si Estados Unidos puede lograr eso.

El gobierno de Biden invitó a más de cuarenta líderes mundiales a la cumbre climática de esta semana con la esperanza de que otros países anunciaran nuevos compromisos por su cuenta. Biden ha prometido desde hace tiempo transformar a Estados Unidos en un líder global del cambio climático, después de que la administración de Trump ignoró el tema casi por completo durante cuatro años.

Se suman otros

Hasta ahora, los resultados han sido dispares. Japón y Canadá aceptaron reforzar sus objetivos para 2030. El gobierno británico dijo el martes que reforzaría sus acciones con un nuevo objetivo: reducir las emisiones un 78 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para 2035. Sin embargo, otros grandes emisores como China, India y Rusia todavía no han ofrecido promesas nuevas significativas.

El gobierno de Biden también enfrenta cuestionamientos sobre si realmente puede cumplir con su objetivo climático para 2030, el cual a diferencia de las promesas de la Unión Europea o el Reino Unido no está consagrado en la ley. Después de todo, los objetivos ambiciosos en papel logran poco si no están respaldados por acciones concretas.

Biden ha propuesto numerosas medidas climáticas nuevas. Su gran propuesta de infraestructura, estimada entre 3 y 4 billones de dólares, incluye incentivos fiscales para energías limpias y vehículos eléctricos. Por separado, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) busca promulgar regulaciones más estrictas para la contaminación generada por los escapes de los autos y los camiones, así como para las emisiones de metano.

No obstante, ninguna de esas medidas ha sido aprobada como ley y enfrentan un destino incierto en el Congreso y en los tribunales.

“Existen varios caminos posibles para llegar a ese objetivo, pero francamente va a ser desafiante”, dijo Nathan Hultman, director del Centro de Sustentabilidad Global de la Universidad de Maryland, quien creó un modelo para determinar los requerimientos para una reducción del 50 por ciento. “No podremos relajarnos y esperar que las fuerzas del mercado hagan el trabajo por su cuenta”.

This article originally appeared in The New York Times.

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