Cómo una familia logró hacer más de 11.000 dólares gracias a vuelos cancelados

Benito Kozman

Mientras el desafortunado pasajero de United Airlines David Chao se recupera en un hospital de Chicago tras haber sido sacado a la fuerza de un vuelo, algunos viajeros han corrido con mejor suerte al lidiar con la a menudo abusiva industria de las aerolíneas.

Laura Begley Bloom, una bloguera especializada en viajes, y su familia se dirigieron al aeropuerto LaGuardia en Nueva York el viernes pasado para un viaje planificado de fin de semana largo a Fort Lauderdale con Delta Airlines, afectada por severos retrasos a causa de mal tiempo.

Laura Begley Bloom/AP

Lamentablemente el panorama no era muy alentador, y después de muchas horas y retrasos, los agentes de la puerta del Delta comenzaron a pedir voluntarios para que cedieran sus asientos en el vuelo de los Blooms, que ya tenía 60 pasajeros en espera a causa de las cancelaciones de los dos días previos.

Bloom ignoró la oferta, pero una vez que se hizo un anuncio de 900 dólares por asiento, su esposo se acercó al agente para decir que él, su esposa y su hija de 4 años estarían dispuestos a renunciar a sus asientos por 1.500 dólares cada uno. El agente hizo una contraoferta de 1,350 dólares, que es la cantidad máxima con que una aerolínea puede compensar a un pasajero bajo la ley de EEUU.

Delta también les ofreció reservar un vuelo que salía de LaGuardia temprano al día siguiente. De modo que la familia se fue a casa con 4.050 dólares en tarjetas de regalo (American Express), tras haber pagado 650 dólares por cada uno de los tres asientos.

A la mañana siguiente, sin embargo, la familia vio que su nuevo vuelo había sido retrasado.

Cuando llegaron al aeropuerto, la aerolínea ya había comenzado a pedir voluntarios. Una vez más, esperaron a que aumentaran las ofertas por asiento, y finalmente, a 1.300 dólares por asiento, recogieron otros 3.900 dólares en tarjetas de regalo.

Además los agentes del Delta también les dieron 15 dólares para el almuerzo de cada uno y 50 dólares para el viaje de ida y vuelta en taxi a su casa.

La aerolínea les aseguró que al día siguiente -domingo- sí podrían viajar. Pero notando lo difícil que les resultaba a los agentes acomodar a los tres juntos, y después de tanto ir y venir al aeropuerto, la familia desistió del viaje… a cambio de 1.000 dólares más de compensación y el reembolso de los boletos iniciales.

En total, la familia hizo 11.000 dólares en tarjetas American Express, y un poco más en cupones de comida y taxi.

Una buena lección para los viajeros menos avispados.