Cómo los trasplantes de heces ayudan a luchar contra ciertos tipos de cáncer

José de Toledo
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Algunos pacientes de cáncer se recuperan gracias a la quimioterapia, pero otros no. Y en muchos casos, no se sabe por qué. Pero un estudio reciente demuestra que, en ciertos tipos de cáncer de piel – melanomas – la respuesta está en las heces. En concreto, en las bacterias que habitan el intestino.

Vamos con el detalle del estudio, porque es interesante. Para tratar el melanoma, muchos pacientes reciben lo que se conoce como inmunoterapia: se prepara al sistema inmune para reconocer a las células tumorales – las proteínas PD-1 y CTLA-4 de la membrana celular – y esto se combina con quimioterapia.

Pues bien, los investigadores sabían que algunos pacientes mejoran con este tratamiento, pero no la razón. También sabían que la microbiota de los pacientes, la comunidad de bacterias que habitan el intestino, tienen una influencia en la reducción de tumores. Así que se plantearon ¿y si hay una relación, y si los pacientes que mejoran tienen unas especies de bacterias concretas en cantidad determinadas, y los que no mejoran no?

Fecal microbiota transplantation is a procedure in which a donor's feces are placed in the bowel of the patient with intestinal inflammation. 3D rendering
3D rendering

Así que, con esta hipótesis, se pusieron manos a la obra. Que puede parecer arriesgado empezar un experimento sólo con una hipótesis – en realidad, todos los experimentos comienzan así – pero en este caso se justifica de una manera clara: no se conoce tratamiento para pacientes de melanoma avanzado que no mejoren con inmunoterapia.

Lo que hicieron fue seleccionar pacientes que estaban respondiendo bien al tratamiento, recuperar sus heces, purificarlas, y trasplantárselas a pacientes que no mostraban mejoría. Los pacientes, evidentemente, seguían recibiendo tratamiento con quimioterapia. Y, también evidentemente, los investigadores estudiaron con cuidado las comunidades bacterianas para evitar trasladar bacterias patógenas – es decir, que generen enfermedades.

Trasplantaron toda la comunidad bacteriana, porque diferenciar cuáles son beneficiosas para luchar contra los tumores y cuáles no, no es sencillo. Así que, para asegurarse, mejor trasladar todas en la proporción adecuada.

Esquema del experimento realizado. Crédicto: Diwakar Davar/CC BY-ND
Esquema del experimento realizado. Crédicto: Diwakar Davar/CC BY-ND

Lo que vieron es que seis de los 15 pacientes que recibieron el trasplante mejoraban. Eso sí, aquí “mejorar” tiene un significado muy concreto: el tamaño del tumor decrecía o al menos seguía igual. Y los efectos secundarios, si los había, eran muy leves. En la mayor parte de los casos, fatiga.

Seis de quince puede parecer poco. Pero hay que tener en cuenta que eran pacientes que no estaban mejorando con el tratamiento, y que no hay un tratamiento alternativo. Visto así, es un gran logro.

Que puede ir a más. Los investigadores ya están pensando en dos líneas de investigación: por un lado, determinar con mayor precisión qué especies de bacterias son las más beneficiosas, y en qué proporción deben estar. Y la segunda, plantear estudios para ver si estos trasplantes de heces pueden funcionar en otros tumores.

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