La clave para superar la frustración y usarla a tu favor

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“No pretendas que las cosas ocurran como quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz” - Epicteto [Foto: Getty Images]
“No pretendas que las cosas ocurran como quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz” - Epicteto [Foto: Getty Images]

Desde esa espera interminable cuando llamas al servicio de atención al cliente para reportar un problema hasta el atasco infinito en la carretera cuando vas camino a una reunión importante o la insoportable terquedad de tu pareja que corta cualquier posibilidad de entendimiento. Hay muchos motivos por los cuales puedes sentirte frustrado en tu día a día.

Si te sientes así a menudo, significa que las cosas no están yendo como esperabas. La frustración es el resultado de la percepción de un bloqueo en tu camino. Sobreviene cuando quieres que las circunstancias se amolden a tus planes y tu ritmo, pero el mundo gira en otra dirección.

Por supuesto, cuando estás tan cerca, pero a la vez tan lejos de alcanzar lo que deseas, es difícil que no surja una compleja sensación de desánimo, enfado, impotencia y estancamiento. Sin embargo, dado que en la vida pocas cosas “suceden a tu manera” o “según tus tiempos”, es importante que aprendas a lidiar con la frustración. La buena noticia es que no tienes que resignarte a “soportarla” sino que puedes ir un paso más allá para usarla a tu favor.

El poder positivo de la frustración

La frustración es un “motivador instantáneo”. [Foto: Getty Images]
La frustración es un “motivador instantáneo”. [Foto: Getty Images]

Históricamente, hemos asumido que la frustración es un estado afectivo negativo. Sin duda, la acumulación de experiencias frustrantes puede terminar inhibiendo tu evolución. Cuando los bloqueos, fracasos y contratiempos se acumulan pueden dar pie a una actitud pesimista o incluso afectar la autoestima.

Vivir en un estado de frustración continua puede generar agobio, estrés agudo, depresión e incluso una sensación de indefensión. La frustración también afecta procesos cognitivos como la atención, el juicio y la toma de decisiones y se ha vinculado con la ira y los comportamientos agresivos. Cuando te sientes frustrado, es difícil pensar con claridad. Es más fácil ceder a la ira y la impaciencia, que te empujan a responder de manera impulsiva.

De hecho, las primeras teorías sobre la frustración afirmaban que siempre conduce a alguna forma de agresión. Cinco décadas más tarde, el psicólogo social Leonard Berkowitz apuntó que la frustración no siempre tiene que canalizarse a través de comportamientos agresivos. A partir de ese momento, comenzó a cambiar la percepción de la frustración.

Hace poco, un estudio desarrollado en la Universidad de Medicina Tradicional China de Nanjing comprobó que, como todo en la vida, la frustración no es completamente negativa. Estos psicólogos indujeron sentimientos de frustración en algunos de los participantes y luego les pidieron que decidieran si querían donar a una causa benéfica y cuánto dinero estaban dispuestos a dar. Curiosamente, las personas frustradas fueron más generosas.

En realidad, existe un “altruismo nacido del sufrimiento”. Las vivencias difíciles pueden aumentar la empatía, motivando a las personas a ponerse en el lugar de los demás, comprender su sufrimiento y ayudarles. Desde esta perspectiva, las experiencias negativas como la frustración pueden tener un efecto positivo, siempre que no te dejes arrastrar por esos sentimientos de enfado o impotencia y seas capaz de dar un paso atrás para examinar lo que te está pasando.

Cuando aprendes a gestionar la frustración de manera más productiva, desbloqueas nuevas potencialidades. La frustración también es un “motivador instantáneo”. Si algo no fue como esperabas y te sientes decepcionado o desanimado, es probable que pierdas la motivación y tires la toalla.

En cambio, la frustración no es sinónimo de rendición. Es una emoción activadora que suele aportar una dosis extra de energía que te anima a seguir intentándolo. De hecho, en ciertas circunstancias puede darte el empujón que necesitas para salir de una situación que te está dañando. Solo tienes que usarla inteligentemente.

¿Cómo superar la frustración usando su energía a tu favor?

La frustración mal gestionada es energía desperdiciada. [Foto: Getty Images]
La frustración mal gestionada es energía desperdiciada. [Foto: Getty Images]

1. Las emociones que no gestionas, te controlan

La frustración mal gestionada es energía perdida. Para aprovechar su potencial, debes aprender a controlarla. Un estudio realizado en la Universidad Normal de Pekín comprobó que la respiración diafragmática es una técnica muy eficaz para aliviar la tensión corporal y reducir los sentimientos negativos.

La respiración diafragmática consiste en contraer el diafragma y expandir el abdomen mientras se realizan movimientos de inhalación y exhalación más profundos y pausados. Así podrás disminuir la frecuencia de la respiración, estabilizar el tono vagal cardíaco y reducir la reactividad emocional. En otras palabras: recobrar la calma para decidir cómo responder.

Por tanto, la próxima ves que comiences a notar los primeros signos de la frustración, detente y dedica unos minutos a la respiración diafragmáticas. Es una técnica sencilla y rápida que puedes hacer en cualquier momento y lugar para recuperar el control y no actuar de manera impulsiva.

2. Si no puedes cambiar la realidad, cambia tu enfoque

La frustración puede estrechar tus miras, literalmente. Ofusca tu capacidad para ver más allá del problema y te mantiene atascado en la mentalidad que te condujo a ese punto muerto. Para salir de ese círculo vicioso y usar la frustración a tu favor debes cambiar tu perspectiva.

En vez de ver la frustración como algo que obstaculiza tu progreso y te impide avanzar, puedes pensar en ella como una oportunidad para encontrar un camino mejor hacia tus metas. Se trata de replantear tus frustraciones para que puedas comenzar a verlas como un desafío o una oportunidad que te ayudará a aprender algo nuevo o encontrar una estrategia más eficaz para avanzar.

Repasa los pensamientos que acuden a tu mente cuando te sientes frustrado. Ideas como “esto no debería estar pasando” o “no lo merezco” son más combustible para el fuego de la frustración. Sin embargo, negar la realidad porque no encaja con tus expectativas no la cambiará.

Intenta reformular esos pensamientos negativos desde una perspectiva más realista y asertiva. Puedes aplicar esta fórmula general: reconoce lo que está ocurriendo, asume que te sientes frustrado porque ha roto tus expectativas y pregúntate qué puedes hacer para cambiarlo o sentirte mejor. Esa actitud proactiva te ayudará a superar la frustración inicial. Recuerda el consejo de Epicteto: “no pretendas que las cosas ocurran como quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz”.

3. Escucha el valioso mensaje de la frustración

La frustración, al igual que el resto de las emociones, solo está ahí para transmitirte un mensaje: no puedes hacer lo que tenías planeado - al menos tal y como lo habías planeado. A menudo es tan solo una señal de alarma que te indica que no puedes avanzar por esa vía. No significa que tengas que tirar la toalla, sino que has tomado un camino erróneo o estás usando los métodos equivocados.

De hecho, muchas veces la frustración es tan solo una capa externa que oculta otros sentimientos más profundos. Cuando estás tranquilo y equilibrado, es poco probable que pierdas la paciencia con tus hijos, el tráfico o tu pareja. En esos casos, la frustración puede ser un indicio de algo que no funciona en tu vida.

Quizá sea una señal de agotamiento mental, insatisfacción vital o un exceso de obligaciones. Quizá te está alertando de que te estás presionando demasiado yendo demasiado lejos o rápido. O quizá te está diciendo que deberías replantearte tus objetivos o tu estrategia para conseguirlos.

Aunque la frustración puede ser desagradable, es una invitación a hacer un alto para reevaluar tus acciones y prioridades. Si la vida no fluye según lo previsto, podría deberse a que estás inmerso en un proceso de aprendizaje. Una vez que aprendas la lección, podrás seguir avanzando con relativa tranquilidad.

En cualquier caso, recuerda que vivir es enfrentarse una y otra vez a lo incierto. No hay caminos directos ni estrategias infalibles para alcanzar las metas. Si te has esforzado, pero las cosas no han salido como esperabas, es probable que estés haciendo algo mal o que no sea el momento adecuado. La frustración no es tu enemiga, solo tienes que aprender a escucharla y aprovechar su energía.

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