Cómo arruinar tu propio restaurante en menos de 48 horas

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Factura publicada y borrada posteriormente desde la cuenta de Twitter del restaurante Topik.
Factura publicada y borrada posteriormente desde la cuenta de Twitter del restaurante Topik.

A quién no le hace falta un oído que preste atención a lo que nos pasa o una historia con la que sentirse identificado. A cuánta gente le pone eso de que se les ofrezca una plataforma para dar su opinión, sentirse expertas en algo, o que su punto de vista sea tenido en cuenta, incluso hay a quien no le da rubor ir de víctimas a toda costa, algunos con la mentira por bandera y a expensas de los demás.

Dos empresarios de la hostelería entrevistados en El Español no supieron identificar el calado de sus palabras y éstas acabaron volviéndose en su contra. La polémica saltó con la historia del medio digital: ‘Hosteleros como Sergio no encuentran camareros: “65 entrevistas y nada; mejor estar en casa de ERTE’”. La nota incluía la visión de dos chefs, Sergio Pérez y Adelf Morales, que se quejaban de la falta de personal de hostelería y apuntaban a que los candidatos “no se presentaban a la entrevista, declinaban la oferta o no les parecía convincente”. Afirmaron que debido a la pandemia, muchos de estos trabajadores han preferido quedarse en sus casas y vivir de las pagas. No hay “ambición” ni “ganas de trabajar”, dijo Pérez. Mientras que Morales apuntó:

“Que no me vengan con el cuento que no hay personal en la hostelería, lo que no hay son ganas de trabajar. De dos personas dadas de alta en la Seguridad Social para empezar, ninguna se ha presentado. Es más fácil estar en casa cobrando ayudas y viendo Netflix”.

Estas declaraciones no gustaron nada a muchos usuarios y periodistas como Antonio Maestre, que quisieron indagar un poco más sobre esta idea y explorar si quizás las condiciones que ofrecen a sus candidatos no son suficientes. Fue precisamente Maestre quien se puso en contacto con los chefs para preguntarles sobre cuánto ofrecen a sus trabajadores.

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Aparentemente, Morales, propietario del restaurante barcelonés, Topik, le bloqueó, pero antes contestó a Maestre con un tweet desde la cuenta del establecimiento donde hizo pública una supuesta nómina falsa con la que pretendió demostrar que sus salarios eran lo suficientemente buenos como para trabajar en su establecimiento. Quiso demostrar su punto, a la defensiva y con un documento que parece creado especialmente para la ocasión.

El desastre estaba mascado. Adelf borró su cuenta de Twitter y la de su restaurante, mientras tanto, Pérez se limitó a publicar un tweet donde indicó el salario que le da a sus trabajadores.

También se le echaron encima porque faltaba información y habían ciertas incongruencias.

El mayor damnificado de este embrollo ha sido Adelf, el mismo chef que hace unos años fue categórico con los influencers que pretendían comer de gratis en su restaurante. En aquella ocasión, su tweet se hizo viral e inspiró a una corriente de propietarios cansados de la “jeta” de jóvenes que pretendían aprovecharse de la moda influencer y de las reseñas.

“Niños de 27 años pidiendo si les regalas comida o les haces descuento en tu negocio, se denominan ‘influencers’, de nuestra casa viven 7 familias, pídele dinero a tu padre”, respondía el chef en su cuenta de Twitter con una imagen de la petición.

Ahora, sin embargo, el tiro le ha salido por la culata. Su facilidad para los discursos punzantes le han acabado trayendo consecuencias. Si no sale gratis comer en su restaurante, tampoco lo es el tratar de dañar la imagen de otros para ensalzar la suya propia. Habrá gente a la que le guste más un sofá que trabajar en hostelería, pero también hay otros que prefieren esperar a que les hagan ofertas serias en lugar de aceptar trabajar a cualquier precio. Quizás hay quien prefiere cambiar de sector porque algunos empresarios de la hostelería se pasan de la raya, puestos a apuntar con el dedo y generalizar, también podría ser.

Ninguno de los dos chefs han hablado de las cosas que deberían hacer mejor, ni han roto una lanza a favor de aquellos que les sacan las castañas del fuego. Les han criticado para reforzar una idea que les hace sentir mejor, que justifica sus carencias porque la culpa siempre es de los demás. Es tal el ansia por llevar la razón, que la mentira, charlatana e infantil, se impone a la lógica. Publicar una nómina falsa en Twitter tras criticar a personas de su sector es cavar su propia tumba y arruinar, potencialmente, un proyecto de vida que nunca hubiera salido adelante con trabajadores de “paga y Netflix”.

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