EEUU: Funcionarios electorales describen amenazas ante panel

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Ruby Freeman abraza a su hija Wandrea "Shaye" Moss, una extrabajadora electoral de Georgia, después de testificar ante la comisión selecta de la Cámara de Representantes que investiga el asalto del 6 de enero de 2021 al Capitolio federal, el martes 21 de junio de 2022, en Washington. (AP Foto/Jacquelyn Martin) (ASSOCIATED PRESS)

WASHINGTON (AP) — Wandrea Moss testificó el martes ante legisladores sobre cómo su vida dio un vuelco cuando el expresidente Donald Trump y sus aliados la acusaron falsamente a ella y a su madre de sacar papeletas fraudulentas de una maleta en Georgia.

La ex funcionaria electoral de Georgia narró, en una desgarradora comparecencia ante la comisión de la Cámara de Representantes que investiga la insurrección del 6 de enero en el Capitolio federal, cómo el derrotado presidente se aferró a unas imágenes captadas por una cámara de seguridad en noviembre de 2020 para acusarlas a ella y a su madre, Ruby Freeman, de cometer fraude electoral, acusaciones que fueron rápidamente desacreditadas pero que se difundieron extensamente en medios de comunicación conservadores.

Moss, de raza negra, dijo que recibió mensajes “deseándome la muerte. Diciéndome que iría a la cárcel con mi mamá. Y diciéndome cosas como ‘Alégrate que sea 2020 y no 1920'".

“Muchos de ellos eran racistas”, añadió Moss. “Muchos de ellos simplemente eran de odio”.

La comisión también reprodujo el testimonio de Freeman, quien estuvo sentada detrás de Moss en la sala de audiencias, en una muestra de apoyo a su hija.

“No hay un lugar donde me sienta segura. Ninguno”, dijo Freeman a la comisión en un video grabado. “¿Saben lo que se siente que el presidente de Estados Unidos te ataque? Se supone que el presidente de Estados Unidos representa a todos los estadounidenses, no que ataque a uno”.

“Pero me atacó”, añadió.

El emotivo testimonio de madre e hija fue el más reciente intento del panel del 6 de enero de demostrar cómo las mentiras que perpetuaron Trump y sus aliados sobre una elección robada se convirtieron en actos reales de violencia e intimidación en contra de los encargados de cuidar la democracia estadounidense: los funcionarios y trabajadores electorales a nivel local y estatal.

Incluso varias otras personas que creyeron las mentiras electorales se presentaron en casa de la abuela de Moss para llevar a cabo un arresto ciudadano.

“Nunca la había escuchado o visto llorar, nunca en toda mi vida”, testificó Moss. “Me llamó a gritos a todo pulmón, diciéndome que había personas en su casa”.

“Me sentí tan indefensa”, declaró.

La serie de amenazas en contra de las dos trabajadoras del condado aumentaron después de que el abogado de Trump, Rudy Giuliani, reprodujo el video en el que se les ve contando papeletas durante una audiencia de una comisión del Senado de Georgia el 10 de diciembre de 2021.

Giuliani dijo que las imágenes mostraban a las mujeres “pasando subrepticiamente memorias USB como si fueran dosis de heroína o cocaína”. Lo que en verdad se estaban pasando eran pastillas de menta, dijo Moss a la comisión.

Giuliani y los aliados de Trump siguieron repitiendo la falsa acusación de que Moss y Freeman, junto con otros trabajadores electorales en estados clave, estaban empacando boletas en maletas. La afirmación fue desmentida por varios funcionarios electorales de Georgia, que investigaron y descubrieron que las imágenes mostraban contenedores de papeletas normales utilizados en el condado Fulton.

Pero ya era demasiado tarde. Cadenas conservadoras como One America News Network tomaron la falsa acusación y ésta comenzó a difundirse con la ayuda del propio Trump. Moss y Freeman acabaron presentando una demanda por difamación contra la cadena y Giuliani el pasado diciembre. El caso ha sido desestimado con un acuerdo.

“Esto ha afectado a mi vida de forma importante. En todos los sentidos. Todo por culpa de mentiras. Todo por hacer mi trabajo. Lo mismo que he hecho siempre”, dijo Moss, que había sido funcionaria electoral durante 10 años.

Ante tantas amenazas, el FBI instó a Freeman a abandonar su casa antes del 6 de enero por razones de seguridad. Declaró que no pudo volver durante dos meses.

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