Comisión colombiana: la guerra contra drogas contribuyó a décadas de violencia

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La guerra contra el narcotráfico en Colombia fue un factor principal en la persistencia de la violencia en el país durante las décadas de conflicto armado, según el informe final de la Comisión de la Verdad del país, que se estableció como parte del acuerdo de paz de 2016 entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

La comisión, integrada por académicos y representantes de grupos de la sociedad civil, también cuestionó el actual paradigma de la guerra contra las drogas, calificándola de fracasada ya que no detuvo el narcotráfico y los esfuerzos para erradicarlo dejaron un gran número de víctimas.

El informe final de la Comisión de la Verdad de Colombia, titulado “Hay futuro, si hay verdad”, es el relato más detallado hasta el momento de las atrocidades cometidas por todos los actores involucrados en las casi seis décadas de conflicto armado en el país, el más prolongado en el hemisferio, que dejó más de 9 millones de víctimas.

El documento de hallazgos y recomendaciones, de cerca de 900 páginas, dice que hasta que no haya un giro hacia la regulación del narcotráfico, los colombianos seguirán siendo “testigos de un reciclaje permanente de los conflictos armados”.

La comisión llamó al país a revisar la política antidrogas que se enfoca en la prohibición de las drogas, así como el enfoque militarista de Estados Unidos en Colombia frente al problema de las drogas, que dijo apunta a los eslabones más débiles de la cadena, incluidos los campesinos cocaleros que en muchos casos no han tenido otra alternativa que cultivar coca para sobrevivir.

La comisión señaló que las estrategias de sustitución voluntaria de cultivos de coca no han sido sostenibles porque el gobierno no ha llevado a cabo una reforma agraria generalizada ni ha construido las vías de acceso que los agricultores necesitan para vender sus productos.

El informe dijo que mientras la cocaína siga siendo ilegal, el narcotráfico seguirá siendo una fuente de ingresos lucrativa para los grupos armados que seguirán disputando el control del negocio y sus territorios.

El informe también cuestionó la efectividad de extraditar a las principales figuras del narcotráfico para su enjuiciamiento en Estados Unidos.

“A pesar de la captura sucesiva de narcotraficantes, esto no ha llevado a desmontar el negocio sino a otras formas de reciclaje del mismo en nuevas estructuras organizativas”, señala el informe.

Colombia es el principal productor de cocaína en el mundo, con un mercado estimado de hasta 20 millones de usuarios.

La comisión dijo que el país debe centrarse en avanzar en la legalización y regulación del tráfico de drogas.

“La guerra contra el narcotráfico no lleva a ninguna parte”, dijo el padre Francisco De Roux, presidente de la comisión, en una entrevista con W Radio Colombia. “El camino tiene que ser otra cosa. Uno de los puntos que encontramos es que Colombia debe tomar un liderazgo en la regulación”.

El esperado informe de la comisión culmina una investigación que comenzó en 2018 y realizó más de 14,000 entrevistas a víctimas, militares y policías, exguerrilleros y cinco expresidentes colombianos. Los testimonios fueron recogidos en Colombia y en otros 23 países.

“¿Cómo nos atrevimos a dejar que pasara y cómo nos podemos atrever a que a permitir que continúe?” dijo De Roux durante el acto de presentación del informe el 28 de junio realizado en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá.

El informe completo, que involucró tres años y medio de trabajo, se publicará por partes en las próximas semanas. Las recomendaciones de la comisión son consultivas, no vinculantes, y requerirán la acción del gobierno para implementarlas.

El informe dice que el conflicto armado dejó más de 9 millones de víctimas, el 90 por ciento de las cuales eran civiles; cerca de 450,664 personas muertas y 121,768 desaparecidas, así como millones desplazadas, muchas hoy en el exilio, y miles secuestradas, violadas o torturadas.

Gustavo Petro, quien fue recientemente electo presidente de Colombia, asistió al acto de presentación del informe. Dijo que estudiará las recomendaciones y agregó que “la aproximación a la verdad no puede ser considerada como un espacio de venganza”.

Tanto Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia, como su vicepresidenta, Francia Márquez, han sido feroces críticos de la guerra contra las drogas y han propuesto avanzar hacia la legalización de las drogas como una forma de abordar la violencia.

Cualquier movimiento de este tipo probablemente involucrará a Estados Unidos, que ha sido el socio de Colombia durante mucho tiempo en la lucha contra el narcotráfico. Estados Unidos ha gastado más de $10 mil millones de dólares en combatir el narcotráfico colombiano desde 1999, según un estudio de 2018 publicado por la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos.

El presidente saliente de Colombia, Iván Duque, no asistió a la presentación del informe porque estaba en Portugal asistiendo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, pero dijo en una entrevista con la agencia española EFE en Lisboa que esperaba que el informe no fuera sesgado.

Se creó un Comité de Seguimiento y Monitoreo integrado por líderes sociales, académicos y expertos en derechos humanos para impulsar la implementación de las recomendaciones del informe para los próximos siete años.

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