Unos comicios sin proselitismo y con tapabocas marcan las municipales en Río

Río de Janeiro, 15 nov (EFE).- Muchos cariocas cambiaron en este soleado domingo las icónicas playas de Ipanema y Copacabana en Río de Janeiro por las urnas, una jornada atípica que transcurrió sin el habitual proselitismo político y donde los protagonistas fueron el tapabocas y el alcohol en gel por la pandemia.

La jornada para las elecciones de alcaldes y concejales en más de 5.500 municipios de todo Brasil estuvo tranquila en la "cidade maravilhosa", sin los bullicios típicos de los comicios pero con largas filas desde tempranas horas de la mañana.

Este año, los ensordecedores pitos de las caravanas de carros y las multitudes lanzando vivas por sus candidatos brillaron por su ausencia, pues todo tipo de proselitismo político fue prohibido en los comicios por las autoridades electorales para evitar la propagación del virus.

Pese a las restricciones, las calles de los lugares cercanos a varios centros de votación, especialmente los ubicados en cercanías de favelas, amanecieron repletos de papeletas alusivas a algún candidato.

Las icónicas playas de la lujosa barra de Tijuca o las de Ipanema y Copacabana, tradicionales sitios de concentración política en Río no estuvieron tan llenas como suelen estar en días de sol como el que acompañó a la jornada electoral este domingo.

UNA JORNADA DE CONTRASTES

Aunque la tranquilidad prevaleció en las calles de la ciudad, los comicios se caracterizaron por el fuerte contraste entre la forma como tuvieron que cumplir con la obligación los habitantes de los sectores más deprimidos y aquellos que viven en los condominios más lujosos.

Mientras en las favelas y en los barrios más populares la gente tuvo que someterse a largas filas desde tempranas horas de la mañana, en los barrios donde habitan "los ricos" la jornada transcurrió sin ningún tipo de aglomeración.

En la Rocinha, una de las favelas más pobladas de Brasil, donde viven más de 70.000 personas, en el sur de la ciudad, eternas filas de gente con tapabocas pero sin respetar las distancias mínimas se podían observar desde antes de que se abrieran las puertas en las mesas de votación.

Gran parte de esos votantes eran adultos mayores de 60 años, que, por tener un alto riesgo de contagio de la covid-19, tuvieron preferencia de atención en las mesas de votación durante las tres primeras horas de la jornada, una nueva medida de prevención contra la pandemia.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) amplió en una hora la jornada electoral para reducir los riesgos de aglomeraciones en los comicios que en vez de comenzar a las 8.00 hora local (11.00 GMT) se extendió desde las 7.00 de la mañana hasta las 17.00 hora local (de las 10.00 hasta las 20.0 GMT).

Las obligaciones por la pandemia fueron las mismas en todos los colegios electorales y se hicieron cumplir tanto en los barrios populares como en los de la alta sociedad, donde no faltaron los productos de higiene ni la señalización adecuada para el cumplimiento de las medidas.

A las mesas de votación solo podía ingresar una persona a la vez. Los jurados exigieron el uso de alcohol en gel a los votantes antes de iniciar el proceso; mantener un metro de distancia con ellos durante la presentación de los documentos; firmar la asistencia con su propio bolígrafo; y volver a utilizar el desinfectante tras haber votado en la urna electrónica.

Así lo hizo Eduardo Paes, el candidato preferido por los cariocas, según las encuestas, quien a media mañana llegó al Club de Golf de Gávea, para registrar su voto.

Ubicado en el lujoso barrio de San Conrado, las mesas de votación pasaban casi desapercibidas en medio de las actividades propias del club, que no pararon durante la jornada y en donde se podía ver gente llegando hasta en sus propios carros de golf para votar y aprovechar el campo para una partida.

Sin embargo, en las favelas hubo puntuales fallos en las urnas electrónicas, lo que obligó a los votantes a esperar, hasta por horas, el reemplazo por una nueva para poder cumplir con su obligación.

AUMENTO DE CONTAGIOS PRENDE LAS ALARMAS

En un proceso que estaba previsto para octubre pasado pero postergado por el coronavirus, la gente salió a votar en todo el país y en la más icónica ciudad de Brasil.

Pese a que en la capital fluminense se ha registrado cierta estabilidad en los contagios durante los últimos meses, las unidades de cuidados intensivos de Río están copadas en un 80 %.

El aumento de los contagios en las últimas semanas tiene en alerta a las autoridades sanitarias, pues la situación puede empeorar en la capital fluminense tras los comicios.

La capital fluminense, con 4,8 millones de votantes, es la segunda ciudad con mayor número de electores en todo el país, detrás de Sao Paulo, que tiene casi nueve.

Río, con unos 7 millones de habitantes, también es la segunda ciudad del país con mayor numero de fallecimientos por la covid (21.284) y la cuarta en contagios con cerca de 370.000 personas infectadas.

María Angélica Troncoso

(c) Agencia EFE