Comer rápido engorda, ¿sí o no? Hablan los nutricionistas

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Comer rápido engorda
Comer siempre con prisa y pendiente del reloj puede hacerte engordar. De hecho, comer rápido provoca una mayor fluctuación de la glucosa, lo que incluso puede provocar resistencia a la insulina. (Foto: Getty)

El ritmo de vida que llevamos nos hace comer más rápido de lo que deberíamos. Lo hacemos sin darnos cuenta porque siempre tenemos en la cabeza lo que hay que hacer después. Sin embargo, comer sobre la marcha puede ser imprudente para aquellos que desean perder peso.

Las investigaciones revelan que devorar la comida frena la liberación de ciertas hormonas intestinales que te hacen sentir lleno. La consecuencia directa es que tu cerebro no recibe la orden de que es hora de dejar de comer, y eso puede llevarte a comer en exceso.

Es lo que dice la ciencia. Por ejemplo, un estudio japonés analizó la velocidad a la que comían 1.083 adultos durante cinco años. Los resultados indicaron que 84 de ellos fueron diagnosticados con síndrome metabólico, y su velocidad de alimentación fue un predictor importante, según la revista Circulation.

En concreto, los comedores rápidos tenían un 89 por ciento más de probabilidades de tener síndrome metabólico que los comedores normales y lentos. Solo el 2,3 por ciento de los comedores lentos fueron diagnosticados con síndrome metabólico, mientras que el 11,6 por ciento de los comedores rápidos fueron diagnosticados con síndrome metabólico.

Peroademás de aumentar de peso, las personas que comían rápido tenían cinturas más grandes y niveles más altos de azúcar en la sangre en comparación con los comedores lentos. Eso se debe a que comer rápido puede causar fluctuaciones en el nivel de azúcar en la sangre, lo que puede conducir a la resistencia a la insulina.

Según los investigadores, cuando comes demasiado rápido, no le das a tu cuerpo la oportunidad de avisarte cuando estás lleno y no sabes cuándo parar. Por lo que al comer despacio te aseguras de que los mensajes de "estoy lleno" puedan llegar a tiempo al cerebro.

De hecho, se estima que las señales de saciedad tardan al menos 12 minutos en llegar al cerebro en personas delgadas y al menos 20 minutos en una persona obesa. Esto quiere decir que si reduces el ritmo al que comes (por ejemplo, masticando más la comida) es muy probable que consumas menos calorías porque te llenas antes. De hecho, se ha demostrado que si masticas unas 30-40 veces cada bocado, en lugar de hacerlo solo 10 o 15, tomas hasta un 10% menos de calorías.

Es cierto que comer despacio y en pequeños bocados puede ser muy difícil si estás ocupado y hambriento. Pero ahora que sabes que la velocidad a la que comes puede afectar a tu peso y a tu salud, merece la pena intentarlo. Puede que te resulte más fácil reducir el ritmo si haces comidas regulares y no dejas que pasen más de cuatro horas entre cada toma. Además, ten en cuenta que debes masticar hasta que se licúe el bocado y el alimento haya perdido su textura. La mayoría de estudios sugieren unas 40 veces. Sin obsesionarte, contar te ayudará a ser más consciente de este acto.

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