Comer mocos es beneficioso para la salud, según un estudio científico

Redacción Noticias

POR Yuleina Barredo-. El acto de ingerir mucosidades nasales que tanto atajamos en nuestros niños puede ser muy beneficioso para la salud. Científicos de la Universidad de Harvard y del Instituto de Tecnología de Massachusetts coinciden en que este llamado “mal hábito” podría prevenir caries, infecciones respiratorias, úlceras de estómago e incluso hasta el VIH.

Getty Images

Aunque en general se piensa que los mocos son desechos desagradables del cuerpo, la ciencia asegura que sirven para un buen propósito. La explicación es simple. Según Friedrich Bischinger, reconocido neumólogo austríaco, la nariz es un filtro en el que se recogen gran cantidad de “buenas bacterias” y cuando esa mezcla llega a los intestinos funciona como un medicamento. Lo mismo que una vacuna pero sin reacciones adversas. Así llegamos a la conclusión de que comer mocos refuerza de forma natural nuestro sistema inmunológico.

Las mucinas salivales del “producto nasal” evitan que el ácido de la placa bacteriana se adhiera a los dientes previniendo las caries. Con esta información, los investigadores buscan la manera de poner en el mercado pasta dental y goma de mascar que contengan dicha propiedad.

Los científicos también han descubierto que las bacterias contenidas en los mocos pueden utilizarse para producir antibióticos capaces de combatir infecciones causadas por los estafilococos. Un avance médico significativo que reconoce el poder natural del cuerpo para sanar y combatir enfermedades que se resisten a la acción de los antibióticos tradicionales.

Una vez más se refuerza la idea de que todo lo que procede naturalmente del cuerpo humano puede ser reutilizado a nuestro favor. Pues a fin de cuentas ¿de dónde provienen los mocos que se acumulan en la nariz?

Es sencillamente una sustancia pegajosa que se encuentra en los pulmones, el tracto gastrointestinal y reproductivo, los ojos y los senos paranasales. Aunque por lo general cuando estamos enfermos tenemos más de la cuenta, como promedio la nariz y los senos paranasales producen alrededor de 0,5 galones de mocos en cuestión de 24 horas y condiciones saludables. Su existencia mantiene un revestimiento nasal húmedo, mejora nuestra capacidad olfativa y nos protege de agentes infecciosos externos.

Cuando las bacterias, el polen, el polvo y otros contaminantes intentan penetrar a nuestro cuerpo, este moco funciona como una barrera natural que atrapa a los “asaltantes” y les impide llegar a los pulmones. Por convención social enseñamos a nuestros niños a no meterse los dedos en la nariz. Sin embargo, estas revelaciones de la ciencia que resaltan el rico depósito de “buenas bacterias” contenidas en la mucosidad nasal echan por tierra tales hábitos de limpieza. No obstante, el mensaje aquí va más allá de la disyuntiva de si los pequeños deben comerse los mocos o no. Más bien es un llamado de atención sobre la obsesión que ha desarrollado la sociedad moderna con la limpieza excesiva.

Nuestros hijos y nosotros como adultos necesitamos exponernos a ciertos elementos patógenos para que el sistema inmune se fortalezca. Debemos alentar más a los pequeños a salir de casa y ensuciarse. Es la única manera de potenciar el poder del cuerpo humano.

Con la pulcritud desmesurada, nuestro contacto con los microbios ha disminuido y por ende la función inmune se debilita cada día más. No se trata de descuidar la higiene, pero sí dejar a un lado la exagerada dependencia que hemos desarrollado por los productos antibacterianos. Y cuando su niño de vez en cuando se meta el dedo en la nariz recuerde que este “pequeño banquete” es un acto natural que puede aportar increíbles beneficios a la salud.