Desde comer berenjena a tomar anovulatorios: qué puede producir una migraña

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Se estima que el 15% de la población mundial padece migrañas
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Durante el peor episodio de migraña que recuerda, Julia Carreras llegó a vomitar ocho veces antes de dirigirse a una guardia. “Sentía como si alguien me estuviera clavando un hacha en la cabeza y me molestaban mucho la luz y los ruidos”, explica la joven de 33 años. Pasada la crisis, que en la clínica porteña le trataron por vía endovenosa, volvió a su casa en pocas horas. “Entré arrastrándome a la clínica y salí casi corriendo de lo bien que me volví a sentir”, explica. Pasado el episodio, consultó a una neuróloga que le sugirió llevar un registro de las migrañas y le prescribió un medicamento específico para esas crisis. También dejó de tomar anticonceptivos orales. Desde entonces no volvió a sufrir migrañas.

Si bien cada caso es único, las cefaleas -dolores de cabeza- son uno de los trastornos más comunes del sistema nervioso. Dentro de ese grupo se encuentran las migrañas, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como dolorosas e incapacitantes mientras dura el episodio, porque muchas veces el individuo que las sufre debe cesar todas sus actividades hasta que pasa la crisis, que se puede extender por unas horas.

Una de sus principales características es un dolor intenso de cabeza, que puede darse en un solo sector o presentarse de forma pulsátil; hay pacientes que refieren sentir una especie de latido. Y puede típicamente acarrear otros síntomas.

Síntomas precoces

“La cefalea es de inicio gradual, pero relativamente rápido y suele llegar a su pico de dolor dentro de la media hora de su inicio. Además, puede ir acompañada de fotofobia (intolerancia a la luz), sonofobia (intolerancia a los sonidos) y náuseas o vómitos, llevando al paciente a recostarse en lugar oscuro. Puede durar desde cuatro hasta 72 horas”, explica el doctor Norberto Raschella, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Austral. Para el especialista, es importante educar al paciente para que reconozca los síntomas precoces, porque si el tratamiento se retarda suele dar una respuesta irregular.

Se estima que un 15% de la población mundial padece migrañas. Suelen afectar principalmente al grupo entre los 35 y los 45 años de edad y es dos veces más frecuente entre las mujeres que entre los hombres debido a influencias hormonales.

Para la OMS, las cefaleas -dolores de cabeza en general- se subestiman, conocen poco y no reciben el tratamiento adecuado a nivel mundial. Pero la variedad conocida como migraña, que se da principalmente en personas que viven sus años “productivos” laboralmente, produce pérdidas económicas concretas para la sociedad. En el Reino Unido se estudió que cada año se pierden unos 25 millones de días de trabajo o de escuela por causa de la migraña.

“Hay una percepción confusa y se suele minimizar la migraña. Muchas personas creen que tiene que ver con ponerse nervioso, o con cuestiones emocionales y verdaderamente no es así: se trata de una enfermedad neurológica que es discapacitante durante el ataque, porque la persona no puede desarrollar normalmente su trabajo y su vida social”, dice Teresa Goicochea, jefa de la Clínica de Cefaleas de Fleni.

Según explica, muchas veces los mismos pacientes no se animan a decir en el trabajo que tienen ataques de migrañas porque piensan que suena a una excusa menos creíble para dejar de trabajar que la diarrea o fiebre.

“Un porcentaje de los pacientes tiene algún tipo de síntoma premonitorio, por el que percibe que va a venir el episodio de dolor. Pueden sentir que están más cansados, perder el apetito, estar menos concentrados. El dolor es progresivo”, detalla Goicochea. Si bien muchos pueden terminar pasando por una guardia en una crisis de migraña, lo ideal es que sepan qué medicación específica deben tomar -y en qué momento- para poder controlar los ataques en casa.

Las migrañas tienen un fuerte componente hereditario: se estima que un 50% de los pacientes comparten el trastorno con algún familiar.

Factores que pueden llevar a desencadenar la migraña

“Existen ciertos factores o triggers que pueden facilitar la aparición de un ataque de migraña, aunque solo se lo producirán en quienes tengan una predisposición genética a ella. Alguien que no tiene un cerebro biológicamente predispuesto para las migrañas no va a desencadenar un ataque”, explica Goicochea.

Según explica, si el cerebro de esa persona predispuesta duerme poco, se saltea comidas, está estresado, mal hidratado o consume en exceso cafeína puede facilitar que aparezca un ataque.

Para Raschella, también lo son el ejercicio extremo, la cercanía o concomitancia con el período menstrual (para muchas mujeres, la migraña puede existir solo en esta circunstancia, lo que se denomina migraña menstrual o catamenial) y el uso de anovulatorios.

Algunos autores hablan de ciertos alimentos que predisponen las migrañas. “Una de las causantes de la migraña es la histamina, una sustancia que forma parte de las reacciones alérgicas”, explica el médico genetista Jorge Dotto. La histamina está presente naturalmente en nuestro organismo y también se puede ingerir a través de los alimentos. “Quienes tienen intolerancia a la histamina presentan variantes genéticas de tres genes específicos que tienen alterada esa función. Y hay varios alimentos y bebidas que la contienen, lo que podría ser el factor causante o estimular el desarrollo de las migrañas”, explica.

Algunos de los alimentos ricos en histamina son el tomate, la berenjena, los cítricos, el alcohol, los productos fermentados y los embutidos.

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